Eclesiástico (Sirácide) 12
Biblia del Peregrino (1993) ›1Si haces el bien, mira a quién, y podrás esperar algo de tus beneficios;
2haz el bien al honrado y obtendrás recompensa, si no de él, al menos del Señor.
3Nada se saca de ayudar al malvado, pues no obrará rectamente;
4Da al piadoso y no ayudes al pecador.
5Haz el bien al humilde y no des al impío. No aceptes su pan ni le des el tuyo, no se vuelva más fuerte que tú y recibas doble mal por todo el bien que le hiciste.
6Porque Dios aborrece al malvado y toma venganza de los perversos.
7Da al bueno, rehúsa al malvado, (TH + alivia al atribulado, no des al arrogante).
8En la prosperidad no se conoce el amigo, en la desgracia no se oculta el enemigo;
9en la prosperidad aun el enemigo se vuelve amigo, en la desgracia aun el amigo se aparta.
10No te fíes nunca del enemigo, su maldad es como bronce que se oxida;
11aunque te haga caso y se porte con modestia, ten cuidado y desconfía de él; haz como quien bruñe un espejo; él no podrá hacerte daño, y tú verás en qué para su celo.
12No le des un puesto a tu lado, porque te dará un empujón y ocupará tu puesto; no lo hagas sentarse a tu derecha, porque procurará ocupar tu asiento. Entonces me darás la razón, te dolerás recordando mis palabras (TH: gimiendo al compás de mis gemidos).
13¿Quién compadece al encantador mordido o al que se acerca a fiera carnicera?
14Lo mismo al que se junta con el arrogante y se mancha con sus delitos.
15Mientras va contigo, no se te revela; cuando caes, no se agacha a librarte.
16El enemigo habla con labios melosos, y por dentro planea traiciones siniestras; el enemigo llora con los ojos, llega su ocasión, y no se sacia de sangre;
17te ocurre una desgracia, y allí lo encuentras; fingiendo apoyarte, te echa la zancadilla;
18después sacude la cabeza, agita la mano, y hablando entre dientes, cambia de expresión.