Colosenses 2
Biblia del Peregrino (1993) ›1Quiero que sepáis lo que tuve que pelear por vosotros, y los de Laodicea y por cuantos no me conocen personalmente,
2para que se sientan animosos y unidos en el amor; para que se colmen de toda clase de riquezas de conocimiento y así comprendan el secreto de Dios, que es el Mesías.
3En él se encierran todos los tesoros del saber y el conocimiento.
4Lo digo para que nadie os engañe con argumentos especiosos.
5Pues, si con el cuerpo estoy ausente, en espíritu estoy con vosotros, contento de veros formados y firmes en vuestra fe en el Mesías.
6Así pues, ya que habéis recibido al Mesías Jesús como Señor, proceded unidos con él,
7arraigados y cimentados en él, confirmados en la fe que os enseñaron, derrochando agradecimientos.
8¡Atención!, que nadie os secuestre con especulaciones, con engaños hueros de tradición humana, siguiendo los elementos del cosmos y no a Jesucristo.
9Pues en él reside corporalmente la plenitud de la divinidad,
10y de él recibís vuestra plenitud. Él es la cabeza de todo mando y potestad.
11Por él habéis sido circuncidados: no con la circuncisión que practican los hombres, descubriendo la carne del cuerpo, sino con la circuncisión del Mesías,
12que consiste en ser sepultados con él en el bautismo y en resucitar con él por la fe en el poder de Dios, que lo resucitó a él de la muerte.
13Vosotros estabais muertos por vuestros pecados y la incircuncisión carnal; pero os ha vivificado con él, perdonándoos todos los pecados.
14Canceló el documento de nuestra deuda con sus cláusulas adversas a nosotros, y lo quitó de en medio clavándolo consigo en la cruz.
15Despojando autoridades y potestades, las hizo desfilar públicamente en su marcha triunfal.
16Así pues, que nadie os juzgue por asuntos de comida o bebida, solemnidades, lunas nuevas o sábados.
17Todo eso es sombra de lo venidero; la realidad pertenece al Mesías.
18Que nadie os prive del premio de la victoria: Nadie dedicado a mortificaciones y culto de ángeles, enfrascado en sus visiones, hinchado sin razón por su mente carnal;
19en lugar de mantenerse unido a la cabeza, de la cual todo el cuerpo, a través de junturas y ligamentos, recibe sustento y cohesión y crece como Dios lo hace crecer.
20Si con el Mesías habéis muerto a los elementos del cosmos, ¿por qué seguís los dictados de los que viven en el mundo?
21No toques, no pruebes, no acaricies
22cosas destinadas a gastarse con el uso , siguiendo preceptos y enseñanzas humanas.
23Tienen apariencia de sensatez, con su piedad afectada, la mortificación y la austeridad corporal; pero no valen sino para satisfacer la sensualidad.