Colosenses 1
Biblia del Peregrino (1993) ›1De Pablo, apóstol del Mesías Jesús por voluntad de Dios, y del hermano Timoteo
2a los consagrados de Colosas, creyentes y hermanos en el Mesías: Gracia y paz a vosotros de parte de Dios nuestro Padre.
3Siempre que rezamos por vosotros damos gracias al Dios Padre de nuestro Señor Jesucristo,
4porque estamos informados de vuestra fe en el Mesías Jesús y del amor que tenéis a todos los consagrados,
5fruto de la esperanza que os está reservada en el cielo, de la cual habíais oído hablar cuando os llegó el mensaje verdadero de la Buena Noticia;
6el cual está fructificando y creciendo en todo el mundo, lo mismo que entre vosotros, desde el día en que oísteis hablar y conocisteis de veras el favor de Dios.
7Así lo aprendisteis de Epafras, mi querido compañero, fiel ministro del Mesías a vuestro servicio.
8Él me ha informado del amor que os inspira el Espíritu.
9Por eso nosotros, desde que nos enteramos, no cesamos de orar por vosotros, pidiendo: Que os colméis del conocimiento de su voluntad con toda sabiduría e inteligencia espiritual.
10Que procedáis como el Señor merece, agradándole en todo, dando fruto de buenas obras y creciendo en el conocimiento de Dios.
11Que os fortalezcáis del todo según la fuerza de su gloria, de modo que soportéis todo con magnanimidad.
12Que con alegría deis gracias al Padre que os capacitó para compartir la suerte de los consagrados en el reino de la luz;
13que os arrancó del poder de las tinieblas y os trasladó al reino de su Hijo querido.
14Por el cual obtenemos el rescate, el perdón de los pecados.
15Él es imagen del Dios invisible, primogénito de toda la creación,
16pues por él fue creado todo, en el cielo y en la tierra: lo visible y lo invisible, majestades, señoríos, autoridades y potestades.
17Todo fue creado por él y para él, él es anterior a todo y todo tiene en él su consistencia.
18Él es la cabeza del cuerpo, de la Iglesia. Es el principio, primogénito de los muertos, para ser el primero de todos.
19En él decidió Dios que residiera la plenitud;
20que por medio de él todo fuera reconciliado consigo, haciendo las paces por la sangre de la cruz entre las criaturas de la tierra y las del cielo.
21Vosotros un tiempo estabais alejados, con sentimientos hostiles y acciones perversas;
22ahora, en cambio, por medio de la muerte de su cuerpo de carne, os han reconciliado y os han presentado ante él: santos, intachables, irreprochables.
23Con tal de que permanezcáis cimentados y asentados en la fe, sin desplazaros de la esperanza que conocisteis por la Buena Noticia, proclamada en toda la creación bajo el cielo. Yo, Pablo, soy su ministro.
24Ahora me alegro de padecer por vosotros, y completo lo que falta a los sufrimientos de Cristo en mi cuerpo, a favor de su cuerpo, que es la Iglesia.
25Por disposición de Dios he sido nombrado ministro de ella a vuestro servicio, para dar cumplimiento al proyecto de Dios,
26al secreto escondido por siglos y generaciones y ahora revelado a sus consagrados.
27A los cuales quiso Dios dar a conocer la espléndida riqueza que significa ese secreto para los paganos: el Mesías para vosotros, esperanza de gloria.
28Es el que nosotros anunciamos, amonestando y enseñando con toda destreza a cada uno, para presentar a cada uno consumado como cristiano.
29Para ello trabajo y peleo, con la energía suya que actúa eficazmente en mí.