Baruc 4
Biblia del Peregrino (1993) ›1La sabiduría es el libro de los mandatos de Dios, la ley de validez eterna: los que la guarden vivirán, los que la abandonen morirán.
2Vuélvete, Jacob, a recibirla, camina a la claridad de su resplandor;
3no entregues a otros tu gloria ni tu dignidad a un pueblo extranjero.
4¡Dichosos nosotros, Israel, que conocemos lo que agrada al Señor!
5¡Ánimo, pueblo mío, que llevas el nombre de Israel!
6Os vendieron a los gentiles, pero no para ser aniquilados; por la cólera de Dios contra vosotros os entregaron a vuestros enemigos,
7porque irritasteis a vuestro Creador sacrificando a demonios y no a Dios;
8os olvidasteis del Señor eterno, que os había criado, y afligisteis a Jerusalén, que os sustentó.
9Cuando ella vio que el castigo de Dios os alcanzaba, dijo: Escuchad, vecinas de Sión. Dios me ha enviado una pena terrible:
10vi cómo el Eterno desterraba a mis hijos e hijas;
11yo los crié con alegría, los despedí con lágrimas de pena.
12Que nadie se alegre viendo a esta viuda abandonada de todos. Si estoy desierta, es por los pecados de mis hijos, que se apartaron de la ley de Dios.
13No hicieron caso de sus mandatos ni siguieron la vía de sus preceptos, no pisaron fielmente la senda de su instrucción.
14Que se acerquen las vecinas de Sión, recuerden que el Eterno llevó cautivos a mis hijos e hijas.
15Les envió un pueblo remoto, pueblo cruel y de lengua extraña que no respetaba a los ancianos ni sentía piedad por los niños;
16arrebataron a la viuda sus hijos queridos, la dejaron sola y sin hijas.
17Y yo, ¿qué puedo hacer por vosotros?
18Sólo el que os envió tales desgracias os librará del poder enemigo.
19Marchad, hijos, marchad, mientras yo quedo sola.
20Me he quitado el vestido de la paz, me he puesto el sayal de suplicante, gritaré al Eterno toda mi vida.
21¡Ánimo, hijos! Clamad a Dios para que os libre del poder enemigo.
22Yo espero que el Eterno os salvará, el Santo ya me llena de alegría, porque muy pronto el Eterno, vuestro Salvador, tendrá misericordia de vosotros.
23Si os expulsó entre duelo y llantos, Dios mismo os devolverá a mí con gozo y alegría sin término.
24Como hace poco las vecinas de Sión os vieron marchar cautivos, así pronto verán la salvación que Dios os concede, acompañada de gran gloria y el esplendor del Eterno.
25Hijos, soportad con entereza el castigo que Dios os ha enviado; si tus enemigos te dieron alcance, muy pronto verás su perdición y pondrás el pie sobre sus cuellos.
26Mis niños mimados recorrieron caminos ásperos, los robó el enemigo como a un rebaño.
27¡Ánimo, hijos, gritad a Dios! Que el que os castigó se acordará de vosotros.
28Si un día os empeñasteis en alejaros de Dios, volveos a buscarlo con redoblado empeño.
29El que os mandó las desgracias os mandará el gozo eterno de vuestra salvación.
30¡Ánimo, Jerusalén! El que te dio su Nombre te consuela.
31Malditos los que te hicieron mal y se alegraron de tu caída,
32malditas las ciudades que esclavizaron a tus hijos, maldita la ciudad que los aceptó.
33Como se alegró de tu caída y disfrutó con tu ruina, llorará su propia desolación.
34Le quitaré la población de que se enorgullece y su arrogancia se convertirá en duelo.
35El Eterno le enviará un fuego que arderá muchos días, y la habitarán largos años los demonios.
36Mira hacia levante, Jerusalén, contempla el gozo que Dios te envía.
37Ya llegan alegres los hijos que despediste, reunidos por la Palabra del Santo en oriente y occidente; ya llegan alegres y dando gloria a Dios.