1 Corintios 3
Biblia del Peregrino (1993) ›1Yo, hermanos, no pude hablaros como a hombres espirituales, sino como a simples hombres, como a niños en la vida cristiana.
2Leche os di a beber y no alimento sólido, pues aún no podíais con él; ni ahora podéis,
3dado que aún os guía el instinto. Pues si hay entre vosotros envidias y discordias, ¿no os dejáis guiar por el instinto y por criterios humanos en vuestra conducta?
4Cuando uno dice: yo estoy por Pablo, y otro: yo por Apolo, ¿no os quedáis en simples hombres?
5¿Quién es Apolo?, ¿quién es Pablo? Ministros de vuestra fe, cada uno según el don de Dios.
6Yo planté, Apolo regó, pero era Dios quien hacía crecer.
7Así que ni el que planta cuenta ni el que riega, sino Dios que hace crecer.
8El que planta y el que riega trabajan en lo mismo; cada uno recibirá su salario según su trabajo.
9Nosotros somos colaboradores de Dios, vosotros sois labranza de Dios y construcción de Dios.
10Según el don que Dios me ha dado, como arquitecto experto puse el cimiento; otro sigue construyendo. Que cada uno se fije en cómo construye.
11Nadie puede poner otro cimiento que el ya puesto, Jesucristo.
12Sobre ese cimiento uno coloca oro, otro plata, piedras preciosas, madera, hierba, paja.
13La obra de cada uno quedará patente, pues el día aquel la mostrará: aparecerá con fuego, y el fuego comprobará la calidad de la obra de cada uno.
14Si la obra que construyó resiste, recibirá su salario.
15Si la obra se quema, será castigado, aunque se salvará como quien escapa del fuego.
16¿No sabéis que sois templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros?
17Si alguien destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él, porque el templo de Dios, que sois vosotros, es sagrado.
18Que nadie se engañe: si uno se considera sabio en las cosas de este mundo, vuélvase loco para llegar a sabio;
19pues la sabiduría de este mundo es locura para Dios, como está escrito: Él enreda a los sabios con su misma astucia,
20y también: El Señor conoce que los razonamientos de los sabios son vanos.
21Así pues, nadie se gloríe de los hombres. Todo es vuestro:
22Pablo, Apolo, Cefas, el mundo, la vida y la muerte, el presente y el futuro. Todo es vuestro,
23vosotros sois del Mesías, el Mesías es de Dios.