1 Corintios 2
Biblia del Peregrino (1993) ›1Cuando acudí a vosotros, hermanos, no me presenté con gran elocuencia y sabiduría para anunciaros el misterio de Dios;
2pues entre vosotros decidí no saber otra cosa que Jesucristo, y éste crucificado.
3Débil y temblando de miedo me presenté a vosotros;
4mi mensaje y mi proclamación no se apoyaban en [palabras sabias y persuasivas, sino en la demostración del poder del Espíritu,
5de modo que vuestra fe no se fundase en la sabiduría humana, sino en el poder divino.
6A los maduros les proponemos una sabiduría: no sabiduría de este mundo o de los jefes de este mundo, que van decayendo.
7Proponemos la sabiduría de Dios, misterio oculto, decidido por Dios desde antiguo para vuestra gloria.
8Ningún príncipe de este mundo la conoció: pues, de haberla conocido, no habrían crucificado al Señor de la gloria.
9Pero, como está escrito: Lo que ojo no vio, ni oído oyó, ni mente humana concibió, lo que Dios preparó para quienes lo aman.
10A nosotros nos lo ha revelado Dios por medio del Espíritu; pues el Espíritu lo explora todo, incluso las profundidades de Dios.
11¿Quién conoce lo propio del hombre sino el espíritu humano dentro de él? Del mismo modo nadie conoce lo propio de Dios si no es el Espíritu de Dios.
12Ahora bien, nosotros hemos recibido no el espíritu del mundo, sino el Espíritu de Dios, que nos hace comprender los dones que Dios nos ha dado.
13Exponemos esto no con palabras enseñadas por la sabiduría humana, sino enseñadas por el Espíritu, explicando las cosas espirituales en términos espirituales.
14El hombre meramente natural no acepta lo que procede del Espíritu de Dios, pues le parece locura; y tampoco puede entenderlo, porque sólo se discierne espiritualmente.
15En cambio el hombre espiritual lo discierne todo y no se somete a discernimiento ajeno.
16¿Quién conoce la mente del Señor para darle lecciones? Pero nosotros poseemos la mentalidad del Mesías.