Nehemías 1
Nueva Biblia de Jerusalén (1998) ›1Vocación de Nehemías: su misión a Judá. Palabras de Nehemías, hijo de Jacalías 1:1 (a) Aquí comienza la memoria de Nehemías, ver la Introducción. . En el mes de Quisleu, el año veinte del rey Artajerjes 1:1 (b) Del rey Artajerjes I (465-424), ver Ne 2:1 , o sea, diciembre de 446. , estando yo en la ciudadela de Susa,
2llegó Jananí, uno de mis hermanos, con algunos hombres venidos de Judá. Yo les pregunté por los judíos —el Resto que se había salvado 1:2 El pueblo fiel vuelto del Destierro, agrupado en torno a Jerusalén. Ver Esd 1:4+ ; Esd 6:15 ; Is 4:3+ . del cautiverio— y por Jerusalén.
3Me respondieron: «Los restos del cautiverio que han quedado allí en la provincia se encuentran en gran estrechez y confusión. La muralla de Jerusalén está llena de brechas, y sus puertas incendiadas 1:3 La preocupación por reconstruir las murallas de Jerusalén aparece durante el Destierro, Is 54:11-12 , y después, Is 60:10-17 ; Za 2:5s [ Za 2:1 ]. La iniciativa data probablemente del tiempo de Jerjes, Esd 4:6 , atestiguada bajo Artajerjes, Esd 4:12-13 , Esd 4:16 . Apareció como una reivindicación de autonomía, que amenazaba con lesionar los derechos adquiridos de Samaría. De ahí la oposición samaritana, que arrancó al poder persa una suspensión brutal de las obras, Esd 4:23 . A este reciente acontecimiento alude Jananí. .»
4Al oír estas palabras me senté y rompí a llorar. Permanecí en duelo algunos días, ayunando y orando ante el Dios del cielo.
5Y dije 1:5 La oración de Nehemías se inspira en el Dt. : «Ah, Yahvé, Dios del cielo, tú, el Dt 7:9 ; Dt 7:12 Dios grande y temible, que guardas la alianza y el amor a los que te aman y observan tus mandamientos.
6Estén atentos tus oídos 2 Cro 6:40 y abiertos tus ojos para escuchar la oración de tu siervo, que yo hago ahora en tu presencia día y noche, por los israelitas, tus siervos, confesando los pecados que los israelitas hemos cometido contra ti; ¡yo mismo y la casa de mi padre hemos pecado!
7Hemos obrado muy mal contigo, porque no hemos observado los mandamientos, los preceptos y las normas que tú habías prescrito a Moisés tu siervo.
8Pero acuérdate de la palabra que Dt 30:1-4 confiaste a Moisés, tu siervo: “Si sois infieles, yo os dispersaré entre los pueblos;
9pero si, volviéndoos a mí, guardáis | Dt 30:4 mis mandamientos y los ponéis en práctica, aunque vuestros desterrados estuvieren en los confines de los cielos, yo los reuniré de allí y los conduciré de nuevo al Lugar que he elegido para morada de mi Nombre.”
10Aquí tienes a tus siervos y a tu pueblo que tú has rescatado con Dt 9:29 tu gran poder y tu fuerte mano.
11¡Ea, Señor, estén atentos tus oídos a la oración de tu siervo, a la oración de tus servidores, que desean venerar tu Nombre! Muéstrate ahora favorable a tu siervo y haz que tenga éxito ante ese hombre.» Era yo entonces copero del rey.