Jeremías 20
Nueva Biblia de Jerusalén (1998) ›1El sacerdote Pasjur, hijo de Imer, que era inspector jefe de la Casa de Yahvé, oyó a Jeremías profetizar dichas palabras.
2Pasjur hizo dar una paliza al profeta Jeremías y lo hizo meter en el calabozo de la Puerta Alta de Benjamín —la que está en el templo de Yahvé—.
3Al día siguiente sacó Pasjur a Jeremías del calabozo. Díjole Jeremías: No es Pasjur el nombre que te ha puesto Yahvé, sino «Terror en torno».
4Porque así dice Yahvé: «Voy a convertirte en terror para ti mismo y para todos tus allegados, los cuales caerán por la espada de sus enemigos, y tus ojos lo estarán viendo. Y asimismo a todo Judá entregaré en manos del rey de Babilonia, que los deportará a Babilonia y los acuchillará.
5Y entregaré todas las reservas de esta ciudad y todo lo atesorado, todas sus preciosidades y todos los tesoros de los reyes de Judá, en manos de sus enemigos, que los pillarán, los tomarán y se los llevarán a Babilonia.
6En cuanto a ti, Pasjur, y todos los moradores de tu casa, iréis al cautiverio. En Babilonia entrarás, allí morirás y allí mismo serás sepultado tú y todos tus allegados a quienes has profetizado en falso.»
7Extractos Jr 15:10+ de las «Confesiones». Me has seducido, Yahvé, y me dejé seducir; me has agarrado y me has podido 20:7 Estas imágenes de seducción y de lucha señalan la influencia de Yahvé sobre el profeta. Éste parece que aquí se rebela contra un Dios al que considera responsable de su desdicha. Resulta rara en la Biblia la expresión de tamaña desesperación (ver sin embargo, Jb 3:1s ; Sal 88). Pero Jeremías mantiene la certeza de que Yahvé es el Dios de la Gracia y en lo más hondo de su angustia lanza un grito de esperanza, Jr 20:11-13 . . He sido la irrisión cotidiana: todos me remedaban.
8Cada vez que abro la boca es para clamar «¡Atropello!», y para gritar: «¡Me roban!» La palabra de Yahvé ha sido para mí oprobio y befa cotidiana.
9Yo decía: «No volveré a recordarlo, ni hablaré más en su Nombre.» Pero había en mi corazón algo así como fuego Jr 23:29 ardiente, prendido en mis huesos, y aunque yo Jb 32:19-20 ; Sal 39:4 [ Sal 39:3 ] trabajaba por ahogarlo, no podía.
10Escuchaba | Sal 31:14 [ Sal 31:13 ] las calumnias de la turba: «¡Terror por doquier 20:10 Expresión predilecta de Jeremías, que sus adversarios parodiarían, ver Jr 6:25 ; Jr 20:3 ; Jr 46:5 ; Jr 49:29 . !, ¡denunciadle!, ¡denunciémosle!» Todos aquellos con quienes me saludaba estaban acechando un traspiés mío: «¡A ver si se distrae, y le podremos, y tomaremos venganza de él!»
11Pero Yahvé está conmigo, cual campeón poderoso. Y así mis perseguidores tropezarán impotentes; se avergonzarán mucho de su imprudencia: confusión eterna, inolvidable.
12¡Oh Yahvé = Jr 11:20+ Sebaot, juez de lo justo 20:12 O bien: «con justicia», si seguimos a 2 mss hebr., sir., árabe. Ver Jr 11:20 . , que escrutas las entrañas y el corazón!, vea yo tu venganza contra ellos, porque a ti he encomendado mi causa.
13Cantad a Yahvé, alabad a Yahvé, porque ha salvado la vida de un pobrecillo 20:13 El pobrecillo ('ebiôn), o el cuitado (`anaw), ver Jr 22:16 , aquí con un sentido religioso: probado en medio de los hombres, confiado en Dios. Los «pobres de Yahvé», ver So 2:3+ , serán la posteridad espiritual de Jeremías. de manos de malhechores.
14¡Maldito el día en que nací 20:14 Jeremías, llamado desde el seno de su madre, Jr 1:5 , maldice el día de su nacimiento. Esta maldición, que será repetida por Jb 3, señala el punto extremo de la aflicción interior del profeta. !, ¡el día que me dio a luz mi madre no sea bendito!
15¡Maldito Jb 3; Jr 1:5 ; Jr 15:10 aquel que felicitó a mi padre diciendo: «Te ha nacido un hijo varón», y le llenó de alegría!
16Sea el hombre Gn 19:24-25 aquel semejante a las ciudades que destruyó Yahvé sin que le pesara, y escuche alaridos de mañana y gritos de ataque al mediodía.
17¡Oh, que no me haya hecho morir desde el vientre, y hubiese sido mi madre mi sepultura, con seno preñado eternamente!
18¿Para qué haber salido del seno, a ver pena y aflicción, y a consumirse en la vergüenza mis días?