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Salmos 41

Sagrada Biblia (Jünemann)

1(Salmo 40) (Mesiánico) Cristo quéjase de sus enemigos y de Judas. (Para el fin; salmo para David) Bienaventurado el que cuida del mendigo y pobre: en día malo le librará el Señor.

2El Señor le conserve y felicítele en la tierra, y no le entregue en manos de su enemigo.

3El Señor le ayudará sobre el lecho de su dolor: todo su estrado has vuelto a. Dar vuelta el lecho es ablandarle cariñosamente. en su enfermedad.

4Yo dije: «Señor, apiádate de mí; sana a mi alma, que he pecado contra ti».

5Mis enemigos hablaron mal de mí: «¿Cuándo morirá, y perecerá su nombre?»

6Y si entraba b. El enemigo. para ver c. Verme, visitarme. , gratuitamente hablaba d. Mal. , su corazón juntó iniquidad para sí.

7Salía fuera y hablaba en lo mismo, contra mí. (40:8) Susurraban todos mis enemigos contra mí; excogitaban males para mí,

8(40:9) palabra malvada dispusieron contra mí: «¿Acaso el que duerme no pasará a levantar?» e. El enfermo es Cristo. «Hagamos dicen sus enemigos, que no se levante, matémosle». .

9(40:10) Pues también el hombre de mi paz, en el cual esperé; el que comía mi pan, engrandeció sobre mí suplantación.

10(40:11) Tú, empero, Señor, apiádate de mí, y resucítame y les retribuiré.

11(40:12) En esto conocí que me has querido: que no se ha de alegrar mi enemigo sobre mí.

12(40:13) Pero a mí, por la inocencia, acogiste y afianzaste delante de ti por siglo.

13(40:14) ¡Bendito Señor, el Dios de Israel, desde el siglo y por el siglo. Sea, sea!

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