Salmos 40
Sagrada Biblia (Jünemann) ›1(Salmo 39) (Mesiánico) Acción de gracias. No ya víctimas ofrecerá al Señor, sino a sí mismo se ofrendará. (Para el fin; para David, salmo) Aguardando aguardé al Señor, y me atendió; y escuchó mi deprecación,
2y me sacó de lago de miseria y de entre lodo de pantano; y puso sobre piedra mis pies y enderezó mis pasos;
3y envió a mi boca un cantar nuevo, un himno a nuestro Dios. Verán muchos, y temerán y esperarán en el Señor.
4Bienaventurado el varón de quien es el nombre del Señor la esperanza de él, y no miró vanidades y frenesíes mentidos.
5Muchas has hecho, Señor, Dios mío, tus maravillas, y a tus pensares no hay quien se asemeje, he anunciado y hablado: «Multiplicádose han sobre número».
6Sacrificio y oblación no has querido; cuerpo a. Hebreo: «orejas». , empero, aderezádome; holocausto ni por pecado has pedido.
7Entonces dije: «He aquí vengo b. Heme aquí para sacrificio. ; a la cabeza del libro c. Lo principal de los libros santos. está escrito acerca de mí:
8el hacer tu voluntad, Dios mío, he querido, y tu ley en medio de mi corazón d. He querido. .
9He anunciado bien justicia en congregación grande; he aquí mis labios no detendré, no. Señor tú sabes
10mi justicia; no he ocultado en mi corazón tu verdad; y tu salud he dicho; no he ocultado tu misericordia y tu verdad ante congregación mucha.
11Mas tú, Señor, no alejes tus conmiseraciones, de mí; tu misericordia y tu verdad siempre me han acogido.
12Porque me han cercado males de que no hay número; hanme cogido mis iniquidades, y no he podido ver e. Verlas, contarlas. , multiplicádose han sobre los cabellos de mi cabeza; y mi corazón abandonádome.
13Complácete Señor, en librarme; Señor, a ayudarme atiende.
14Acábense de ruborizar y confúndanse a la vez, los que buscan a mi alma para quitarla; (39:15) retrocedan y confúndanse, los que me quieren mal.
15(39:16) Llévense al punto su vergüenza, los que dicen: «¡Bien, bien!»
16(39:17) Alborócense y alégrense en ti, todos los que te buscan, Señor; y digan siempre: «Engrandecido sea el Señor», los que aman tu salud siempre.
17(39:18) Yo, empero, un mendigo y pobre soy; el Señor cuidará de mí. (39:19) Mi ayudador y escudador tú eres, Dios mío; no tardes.