Marcos 13
Sagrada Biblia (Jünemann) ›1Sermón escatológico de Cristo Fin de Jerusalén y del mundo Y saliendo él del santuario, dícele uno de sus discípulos: «Maestro, ¿ve? de dónde —piedras a. Tamañas. —Eran albas y pulidas cada una de unos 25 codos de largo, 12 de ancho, 8 de alto. El templo parecía una montaña esplendorosa. Herodes había ocupado en su fábrica diez mil obreros y ocho años. y ¿de dónde— ¡edificios!»
2Y Jesús díjole: «Miras estos grandes edificios? No se dejará, no, aquí piedra sobre piedra que no sea, no, deshecha».
3Y, sentándose él en el monte de las olivas, en frente del santuario, preguntóle aparte Pedro y Juan y Andrés:
4«Dínos ¿cuándo esto será; y qué, la señal, cuando se hubiere esto de consumar todo?»
5Y Jesús empezó a decirles: «Mirad que nadie os descamine.
6Muchos vendrán en mi nombre, diciendo: que «yo soy» y a muchos descaminarán.
7Y, cuando oyereis guerras y oídas b. Rumores, relatos. de guerras, no os espantéis: necesario es que acontezca; pero ¡aún no el fin!
8Pues se levantará gente contra gente, y reino contra reino; habrá hambres.
9El principio de los dolores de parto c. Grandes congojas de la tierra vieja que engendra a la nueva. , esto. Y miraos a vosotros mismos: os entregarán a sanedrines y a sinagogas; desollados seréis d. Desgarrados a azotes. , y, ante presidentes y reyes, puestos por mí en testimonio para ellos.
10Y a todas las gentes primero e. Que se consume el siglo, el mundo. menester es se predique el Evangelio.
11Y, cuando, os lleven, entregando, no os preocupéis de qué hablar, sino lo que se os dé en aquella hora, esto hablad; que no sois vosotros los hablantes, sino el Espíritu el santo.
12Y entregará hermano a hermano a muerte, y padre a hijo; y levantaránse juntos hijos contra padres y mataránles,
13y seréis aborrecidos de todos por mi nombre. Mas el perseverante f. El fiel, paciente, confiado en Cristo. hasta el fin, éste se salvará.»
14«Y, cuando viereis la abominación de la desolación, —lo parado g. Las abominaciones; todo lo abominable (que se hizo en el templo al principio de la guerra judaica). donde no debe (el leyente entienda), entonces los en la Judea huyan a los montes;
15el sobre la azotea no baje, ni entre a alzar algo de su casa;
16y el que al campo h. Haya ido. , no se vuelva a lo de atrás a alzar su manto.
17Y ¡ay de las preñadas y lactantes i. Por lo que sufrirán sus hijos (degollados acaso, cual solía hacerse). en aquellos días!
18Y orad que no acontezca en invierno j. En que habrá mayor tribulación. .»
19«Pues serán aquellos días de tribulación, cual no ha habido tal, de comienzo de criatura que crió Dios hasta lo de ahora, y no habrá, no.
20Y, si no acortara Señor los días, no salvara toda carne; pero, por los elegidos que ha elegido, ha acortado los días.
21Y entonces, si alguno os dijere: «¡Mira! ¡aquí el Cristo! mira: ¡allí! no creáis;
22pues se levantarán pseudocristos y pseudoprofetas, y darán señales y prodigios para ir descaminando, si posible, los elegidos.
23Y vosotros mirad: os he predicho todo.
24Empero en aquellos días, después de aquella tribulación, el sol se entenebrecerá, y la luna no dará su esplendor,
25y los astros estarán del cielo cayéndose; y los poderes, los en los cielos, se estremecerán.
26Y entonces verán al Hijo del hombre venir en nubes con poder y gloria mucha.
27Y entonces enviará los ángeles e irá juntando sus elegidos, de los cuatro vientos, de extremo de tierra a extremo de cielo.
28Y de la higuera aprended la parábola. Cuando ya su rama tierna se tornare, y brotare las hojas, conocéis que cerca el estío está;
29así también vosotros, cuando viereis esto acontecer, conocéis que cerca está k. Cristo. , a las puertas.
30En verdad os digo que no pasará, no, esta generación, hasta que esto todo acontezca.
31El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán, no.»
32«Pero acerca de aquel día y la hora, nadie sabe ni ángel en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre.
33Mirad, velad: que no sabéis cuándo el tiempo es.
34Como l. En su vida mortal. hombre peregrino dejando su casa y dando a sus siervos la potestad, a cada cual su obra; —también al portero encargó que velase m. Así os digo: Velad. .
35Velad, pues; porque no sabéis cuándo el señor de la casa viene: si tarde, si a medianoche, si al galicinio, si al alba,
36porque, viniendo de repente no os halle durmiendo.
37Y lo que a vosotros digo, a todos digo: velad».