Proverbios 3
Sagrada Biblia (CEE 2011) ›1Hijo mío, no olvides mi enseñanza, | guarda en el corazón mis preceptos,
2pues te traerán largos días, | años de vida y prosperidad.
3Que no te dejen la bondad y la lealtad, | llévalas colgadas al cuello, | grábalas bien en el corazón:
4alcanzarás favor y aceptación | lo mismo ante Dios que ante los hombres.
5Confía en el Señor con toda el alma, | no te fíes de tu propia inteligencia;
6cuenta con él cuando actúes, | y él te facilitará las cosas;
7no te las des de sabio, | teme al Señor y evita el mal:
8será salud para tu cuerpo, | medicina para tus huesos.
9Honra a Dios con tus riquezas, | con la primicia de todas tus cosechas:
10tus graneros se colmarán de grano, | rebosarán mosto tus lagares.
11Hijo mío, no rechaces la reprensión del Señor, | no te enfades cuando él te corrija,
12porque el Señor corrige a los que ama, | como un padre al hijo preferido.
13Dichoso el que encuentra sabiduría, | el hombre que logra inteligencia:
14adquirirla vale más que la plata, | es más provechosa que el oro
15y más valiosa que las perlas; | no se le comparan las joyas.
16En la diestra trae largos años, | honor y riquezas en la izquierda;
17sus caminos son deleitosos, | todas sus sendas prosperan;
18es árbol de vida para quienes la acogen, | son dichosos los que se aferran a ella.
19El Señor cimentó la tierra con sabiduría *3:19s Estos versículos cumplen la función de integrar sabiduría y yahvismo. Se adelantan aquí algunos elementos desarrollados en Pro 8:22 ss. | y afirmó el cielo con inteligencia;
20con su saber se abren los veneros | y las nubes destilan rocío.
21Hijo mío, no las pierdas de vista, | conserva la prudencia y la reflexión:
22serán ellas tu aliento vital, | serán el adorno de tu cuerpo.
23Así caminarás confiado | y no tropezará tu pie.
24Podrás descansar sin temor, | dormir con un sueño relajado.
25No temerás el terror repentino | ni el ataque de los malvados cuando llegue,
26pues el Señor estará a tu lado | y librará tu pie de la trampa.
27No niegues un favor a quien lo necesita, | si está en tu mano concedérselo.
28Si tienes, no digas al prójimo: | «Anda, vete; mañana te lo daré».
29No trames daños contra tu prójimo, | mientras vive confiado a tu lado;
30no pleitees con nadie sin motivo, | si no te ha hecho daño alguno;
31no envidies al hombre violento, | ni trates de imitar su conducta,
32porque el Señor detesta al perverso | y pone su confianza en los honrados;
33el Señor maldice la casa del malvado | y bendice la morada del justo;
34el Señor se burla de los burlones | y concede su gracia a los humildes.
35Los sabios heredan honores, | los necios acumulan deshonra.