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Mateo 12

Nuevo Testamento CEBIHA

1OBSERVANCIA DEL SÁBADO (Mc 2,23; 3,6; Lc. 6).— Por aquel tiempo atravesaba Jesús un sábado los sembrados. Sus discípulos sintieron hambre, y comenzaron a arrancar espigas y a comerlas.

2Y los fariseos, al verlo, le dijeron: Mira, tus discípulos hacen lo que no es lícito hacer en sábado.

3Pero Él les respondió: ¿No leísteis lo que hizo David cuando tuvo hambre él y los que le acompañaban?

4¿Cómo entró en la casa de Dios, y comió los panes de la proposición que no le estaba permitido comer ni a él ni a los suyos, sino a solos los sacerdotes?

5O ¿no leísteis en la Ley que en día de sábado los sacerdotes en el Templo quebrantaban el sábado, y no son culpables?

6Mas yo os digo que hay aquí algo mayor que el Templo.

7Si entendierais qué quiere decir: Misericordia quiero, y no sacrificio, no condenaríais a los inocentes.

8Porque señor es del sábado el Hijo del hombre.

9De allí pasó a la sinagoga.

10Había en ella un hombre que tenía seca una mano; y le preguntaron: ¿Es lícito curar en sábado?, para acusarle.

11Mas Él les dijo: ¿Quién de vosotros que tenga una oveja, si cayere en un hoyo en día de sábado, no la echa mano y la saca?

12Pues, ¿cuánto más vale un hombre que una oveja? Así que es lícito en sábado hacer bien.

13Entonces dice al hombre: Extiende tu mano. Y la extendió, y quedó sana como la otra.

14Pero los fariseos salieron y tomaron en consejo la resolución de perderle.

15MANSEDUMBRE DEL MESÍAS (Mc 3, 6; Lc 6,11).— Sabiéndolo Jesús, se alejó de allí. Lo siguieron muchos, y los curó a todos;

16y les encargó severamente que no lo descubriesen;

17para que se cumpliese lo anunciado por medio del profeta Isaías:

18He aquí mi siervo, a quien escogí; mi amado, en quien se recrea mi alma; pondré mi Espíritu sobre Él, y anunciará la justicia a las naciones.

19No disputará, ni gritará, ni oirá nadie en las plazas su voz.

20Una caña cascada, no la quebrará, y la mecha humeante, no la apagará, hasta que haga triunfar la justicia.

21En su nombre pondrán las gentes la esperanza.

22CALUMNIA REFUTADA (Mc 3,22).— Entonces le presentaron un endemoniado ciego y mudo. Y le curó, de suerte que el mudo hablaba y veía.

23Y quedaba fuera de sí todo el pueblo, y decía: ¿No será Éste el hijo de David?

24Mas los fariseos, al oírlo, dijeron: Éste no arroja los demonios sino en virtud de Beelzebul, príncipe de los demonios.

25Y penetrando sus pensamientos, les dijo: Todo reino en sí dividido, será desolado; y toda ciudad o casa en sí dividida no subsistirá.

26Y si Satanás arroja a Satanás, dividido está contra sí mismo. ¿Cómo, pues, subsistirá su reino?

27Y si yo lanzo los demonios por Beelzebul, vuestros hijos, ¿por quién los lanzan? Por eso ellos serán vuestros jueces.

28Pero si yo lanzo a los demonios por el Espíritu de Dios, señal es que llegó a vosotros el Reino de Dios.

29¿O cómo puede uno entrar en casa del fuerte y arrebatarle sus cosas, si no ata primero al fuerte?, y entonces saqueará su casa.

30El que no está conmigo, contra mí está; y el que no recoge conmigo, desparrama.

31Por eso os digo: Todo pecado y blasfemia, será perdonado a los hombres; pero la blasfemia contra el Espíritu no será perdonada.

32Y quien dijere palabra contra el Hijo del hombre, se le perdonará; mas quien la dijere contra el Espíritu Santo, no se le perdonará ni en este mundo ni en el otro.

33O decís que el árbol es bueno y bueno también su fruto; o decís que el árbol es malo, y malo su fruto. Porque el árbol se conoce por el fruto.

34¡Raza de víboras! ¿cómo podéis vosotros hablar cosas buenas, siendo unos malvados? Porque de lo que rebosa el corazón habla la boca.

35El hombre bueno, del buen tesoro saca cosas buenas; y el hombre malo, del mal tesoro saca cosas malas.

36Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablaren los hombres, darán cuenta en el día del juicio.

37Pues por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.

38SEÑAL CONTRA LOS INCRÉDULOS (Lc 11, 16-29).— Entonces le interpelaron algunos escribas y fariseos: Maestro, queremos ver una señal hecha por ti.

39Mas Él respondió: Una generación malvada y adúltera reclama una señal, y no le será dada otra que la señal del profeta Jonás.

40Pues como Jonás estuvo tres días y tres noches en el vientre del cetáceo, así estará el Hijo del hombre tres días y tres noches en el corazón de la tierra.

41Los ninivitas se levantarán en el juicio con esta generación y la condenarán, porque hicieron penitencia ante la predicación de Jonás; y ved aquí algo superior a Jonás.

42La reina del mediodía se alzará en el juicio con esta generación, y la condenará, porque vino de los confines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón; y ved aquí algo superior a Salomón.

43Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda por lugares áridos buscando reposo, y no lo encuentra.

44Entonces dice: volveré a mi casa de donde salí; y, al llegar, la encuentra vacía, barrida y adornada.

45Va entonces y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y entran y habitan allí, y el final de aquel hombre resulta peor que el principio. Así ocurrirá también a esta generación perversa.

46VERDADERA FAMILIA DE JESÚS (Mc 3,31; Lc 8,19).— Mientras Él hablaba a las turbas, su madre y sus parientes estaban fuera, y querían hablar con Él.

47Y uno le dijo: Ahí fuera están tu madre y tus parientes, que desean hablarte.

48Mas Él respondió al que se lo decía: ¿Quién es mi madre, y quiénes son mis parientes.

49Y, extendiendo su mano sobre sus discípulos, dijo: He aquí mi madre y mis parientes.

50Porque quien hiciere la voluntad de mi Padre celestial, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre.

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