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Mateo 11

Nuevo Testamento CEBIHA

1PLAN DIVINO DE SALVACION. MENSAJE DEL BAUTISTA (Lc 7, 18).— Cuando Jesús acabó de instruir a sus doce discípulos, pasó de allí a enseñar y predicar en sus ciudades.

2Y Juan, que oyó en la cárcel las obras de Cristo, envió por medio de sus discípulos

3a decirle: ¿Eres Tú el que ha de venir, o esperamos a otro?

4Jesús les respondió: Id y contad a Juan lo que oís y veis;

5los ciegos ven y los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan, y los pobres son evangelizados;

6y feliz quien no se escandalice en mí.

7ELOGIA JESÚS AL BAUTISTA.— Cuando ya se iban éstos, comenzó Jesús a hablar de Juan a las turbas: ¿A qué salisteis al desierto? ¿A contemplar una caña agitada por el viento?

8O ¿a qué salisteis? ¿A ver un hombre con vestidos finos? Los que visten con molicie están en los palacios de los reyes.

9Pues, ¿a qué salisteis? ¿A ver un profeta? Sí, os digo, y más que profeta.

10Él es de quien está escrito: Mira que yo envió a mi mensajero delante de tu faz, —el cual preparará tu camino delante de ti.

11Os aseguro que no ha sido suscitado entre los hijos de mujer uno mayor que Juan el Bautista; pero el menor en el Reino de los cielos es mayor que él.

12Mas desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el Reino de los cielos sufre violencia y los esforzados lo arrebatan.

13Porque todos los profetas y la ley hasta Juan profetizaron.

14Y si queréis admitirlo, él es Elías el que había de venir.

15El que tenga oídos que oiga.

16¿Con quién compararé esta, generación? Es como los chiquillos que, sentados en las plazas gritan a los otros:

17Os tocamos la flauta y no danzasteis, —entonamos endechas y no os golpeasteis el pecho.

18Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: Tiene el demonio.

19Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: Mirad un hombre comilón y bebedor, amigo de publícanos y pecadores; mas la Sabiduría se acreditó por sus obras.

20REPRENSIÓN A LAS CIUDADES INFIELES (Lc 10,12).— Entonces empezó a increpar a las ciudades en que se realizaron la mayoría de sus milagros, porque no hicieron penitencia;

21¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque, si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que se hicieron en vosotras, tiempo ha que en saco y ceniza hubieran hecho penitencia.

22Pero os digo que el día del juicio será más tolerable para Tiro y Sidón que para vosotras.

23Y tú, Cafarnaúm, ¿te levantarás hasta el cielo? ¡Hasta el infierno te hundirás! Porque, si en Sodoma se hubieran hecho los milagros obrados en ti, hasta el día de hoy subsistiría;

24pero os digo que el día del juicio será más tolerable para Sodoma que para ti.

25VENID A MÍ (Lc 10,21).— En aquel tiempo, tomando Jesús la palabra, dijo: Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque, habiendo escondido estas cosas a los sabios y prudentes, las revelaste a los pequeñuelos.

26Sí, Padre, porque así te plugo.

27Mi Padre me confió todas las cosas, y nadie conoce perfectamente al Hijo, sino el Padre; y al Padre nadie conoce enteramente, sino el Hijo, y a quien el Hijo quisiera revelárselo.

28Venid a mí todos los fatigados y agobiados, y yo os aliviaré.

29Tomad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, pues soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas;

30porque mi yugo es suave y mi carga ligera.

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