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Marcos 9

Nuevo Testamento CEBIHA

1Y les decía: Os aseguro que hay algunos de los presentes, que no morirán hasta que vean el reino de Dios venir en poder.

2TRANSFIGURACIÓN (Mt 17, 1; Lc 9, 28).— Seis días después tomó Jesús a Pedro, a Santiago y a Juan, y los llevó solos a un monte elevado y apartado, y se transfiguró ante ellos.

3Volviéronse sus vestidos relucientes y muy blancos, como ningún batanero en la tierra podría blanquearlos.

4Y se le aparecieron Elías y Moisés, que conversaban con Jesús.

5Tomando entonces Pedro la palabra, dijo a Jesús: Rabí, ¡bueno es quedarnos aquí!; haremos tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.

6Pues no sabía qué decir, porque estaban asustados.

7Se formó luego una nube que los cubrió con su sombra, y desde la nube sonó una voz: Éste es mi Hijo, el amado; escuchadle.

8Al punto, mirando en derredor, a nadie vieron ya sino sólo a Jesús con ellos.

9Y bajando del monte, les encargó Jesús que a nadie contasen lo que habían visto, sino cuando el Hijo del hombre hubiera resucitado de entre los muertos.

10Y se guardaron la cosa, mientras inquirían qué era aquello de resucitar de entre los muertos.

11Y le preguntaron: ¿Dicen los escribas que ha de venir primero Elías?

12Di joles Él: Elías viniendo primero, restablecerá todo; ¿y cómo está escrito del Hijo del hombre que padecerá mucho y será menospreciado?

13Mas os digo que Elías ha venido ya, y que hicieron con él cuanto quisieron, como está escrito de él.

14EL JOVEN POSESO (Mt 17, 14; Lc 9, 37).— Y viniendo a los discípulos, vio mucha gente en torno suyo, y a unos escribas que disputaban con ellos.

15Y al punto, toda aquella gente, al verle, se quedó sorprendida, y corrieron a saludarle.

16Y les preguntó: ¿Qué disputáis con ellos?

17Uno de la turba le respondió: Maestro, te he traído a mi hijo que tiene un espíritu mudo,

18y cuando se apodera de él, lo derriba y lo hace espumarajear y rechinar los dientes y se queda tieso. Dije a tus discípulos que lo lanzaran, pero no han podido.

19Él les respondió: ¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo os soportaré? Traédmelo.

20Y se lo llevaron. Apenas el espíritu lo vio, retorció violentamente al muchacho que, arrojado en tierra, se revolcaba echando espumarajos.

21Y preguntó al padre: ¿Cuánto tiempo hace que le sucede ésto? Y él dijo: Desde la infancia;

22y muchas veces lo arroja al fuego y al agua, para hacerlo perecer; pero si algo puedes, apiádate de nosotros, y ayúdanos.

23Y Jesús le dijo: ¡Si puedes! Todo es posible al que cree.

24Al instante, gritando el padre del niño, decía: ¡Creo! Socorre a mi incredulidad.

25Al ver Jesús que crecía el concurso de gente, increpó al espíritu inmundo, diciendo: Espíritu mudo y sordo, yo te lo mando: Sal de él y nunca más vuelvas a entrar en él.

26Y dando gritos y agitándolo violentamente, salió; y quedó como muerto el muchacho, tanto que muchos decían: está muerto.

27Pero Jesús, tomándole de la mano, le alzó, y el muchacho se mantuvo en pie.

28Y cuando entró en casa, sus discípulos, a solas, le preguntaban: ¿Por qué nosotros no pudimos lanzarle?

29y les dijo: Esta raza no puede ser expulsada sino con la oración y el ayuno.

30SEGUNDO ANUNCIO DE LA PASIÓN (Mt 17, 22; Lc 9, 44).— Saliendo de allí, atravesaban Galilea y no quería que se supiese;

31porque andaba adoctrinando a sus discípulos, y les decía: El Hijo del hombre será entregado en manos de los hombres; y lo matarán, y, después de muerto, resucitará a los tres días.

32Ellos no entendían esas palabras, y temían preguntarle.

33HUMILDAD Y TOLERANCIA (Mt 18, 1; Lc 9, 46).— Llegaron a Cafarnaúm. Y cuando estuvieron en casa, les preguntaba: ¿Qué discutíais por el camino?

34Mas ellos callaron, porque en el camino disputaron entre sí quién era el mayor.

35Sentóse, llamó a los Doce, y les dijo: El que quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos.

36Tomando luego un niño, lo puso en medio de ellos, y, abrazándolo, les dijo:

37Quien recibiere a uno de estos niños en mi nombre, a mí me recibe, y quien me recibe, no es a mí a quien recibe, sino al que me envió.

38Dijóle Juan: Maestro, vimos uno que arrojaba los demonios en tu nombre, y no anda con nosotros, y se lo hemos prohibido.

39Pero Jesús dijo: No se lo prohibáis; que nadie hace un milagro en mi nombre, y puede luego hablar mal de mí.

40Y quien no está contra nosotros, está por nosotros.

41Y el que os diere a beber un vaso de agua por ser discípulos de Cristo, os aseguro que no perderá su recompensa.

42EL ESCÁNDALO (Mt 18, 6).— Quien escandalizare a uno de estos pequeñuelos que cree en mí, más le valdría que le colgasen al cuello una rueda de molino de asno, y le arrojasen al mar.

43Y si tu mano te escandaliza, córtatela; más te vale entrar manco en la vida, que con las dos manos irte al infierno, al fuego inextinguible.

44Y si tu pie te escandaliza, córtatelo;

45más te vale entrar cojo en la vida, que con los dos pies ser arrojado al infierno.

46Y si tu ojo te escandaliza, sácatelo;

47más te vale entrar tuerto en el Reino de Dios, que con ambos ojos ser arrojado al infierno,

48donde su gusano no muere ni el fuego se extingue.

49Porque todos serán salados con el fuego, y toda víctima con sal será salada.

50Buena es la sal; pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la condimentaréis? Tened sal en vosotros y estad en paz unos con otros.

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