Salmos 53
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1(52) Del maestro de coro. Para la enfermedad. Poema. De David. [[2]] Dice el necio en su interior: «No hay Dios». Están corrompidos, pervertidos, no hay quien haga el bien.
2[[3]] Se asoma Dios desde el cielo y observa a los seres humanos, por ver si hay uno sensato, alguien que busque a Dios.
3[[4]] Todos están descarriados, pervertidos en masa. No hay quien haga el bien, ni uno siquiera.
4[[5]] ¿Nunca aprenderán los malhechores que comen a mi pueblo como pan y no invocan a Dios?
5[[6]] Allí se pusieron a temblar sin razón para temblar * . Pues Dios dispersa los huesos del sitiador * , son ultrajados porque Dios los rechaza.
6[[7]] ¡Quién trajera de Sión la salvación a Israel! ¡Cuando cambie Dios la suerte de su pueblo, exultará Jacob, se alegrará Israel!