Salmos 52
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1(51) Del maestro de coro. Poema. De David. [[2]] Cuando el edomita Doeg vino a avisar a Saúl diciéndole: «David ha entrado en casa de Ajimélec». [[3]] ¿Por qué te glorías del mal, valiente? ¡Dios es fiel todo el día * !
2[[4]] Tu lengua, igual que navaja afilada, urde crímenes, autor de fraudes.
3[[5]] El mal al bien prefieres, Pausa. la mentira a la justicia;
4[[6]] te gusta destruir con la palabra, lengua embustera.
5[[7]] Por eso Dios te aplastará, te destruirá para siempre, te arrancará de tu tienda, Pausa. te extirpará de la tierra de los vivos.
6[[8]] Los justos lo verán y temerán, se reirán de él así:
7[[9]] «Éste es el hombre que no hizo de Dios su refugio; confiaba en su inmensa riqueza, se jactaba de su crimen».
8[[10]] Pero yo, como olivo frondoso en la Casa de Dios, en el amor de Dios confío para siempre jamás.
9[[11]] Te alabaré eternamente por todo lo que has hecho; esperaré en ti, porque eres bueno con todos los que te aman.