Efesios 5
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1Sed, pues, imitadores de Dios, como hijos queridos,
2y vivid en el amor, tal como Cristo os amó y se entregó por nosotros como oblación y víctima de suave aroma .
3Que ni siquiera se mencionen entre vosotros la fornicación, la impureza o la codicia, como conviene a los santos.
4Lo mismo puede decirse de la grosería, las necedades o las chocarrerías, cosas que no están bien. Pronunciad más bien acciones de gracias.
5Tened por cierto que ningún fornicario o impuro o codicioso —que es como ser idólatra * — participará en la herencia del Reino de Cristo y de Dios.
6Que nadie os engañe con vanas razones, pues por eso deja sentir Dios su ira sobre los rebeldes.
7No tengáis parte con ellos.
8Porque en otro tiempo fuisteis tinieblas; pero ahora sois luz en el Señor. Vivid como hijos de la luz,
9pues el fruto de la luz consiste en todo tipo de bondad, justicia y verdad.
10Examinad qué es lo que agrada al Señor,
11y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas; antes bien, denunciadlas.
12Sólo el mencionar las cosas que ellos hacen ocultamente da vergüenza;
13pero, al ser denunciadas, salen a la luz.
14Pues todo lo que queda manifiesto es luz * . Por eso se dice * : Despierta tú que duermes, y levántate de entre los muertos, y te iluminará Cristo * .
15Así pues, mirad atentamente cómo vivís; no seáis necios, sino sabios.
16Aprovechad bien la ocasión * , porque corren malos tiempos.
17Por tanto, no seáis insensatos; tratad de comprender cuál es la voluntad del Señor.
18No os embriaguéis con vino , que es causa de libertinaje; llenaos más bien del Espíritu.
19Recitad entre vosotros salmos, himnos y cánticos inspirados; cantad y salmodiad en vuestro corazón al Señor,
20dando gracias siempre y por todo a Dios Padre, en nombre de nuestro Señor Jesucristo.
21Sed sumisos los unos a los otros, por respeto a Cristo:
22las mujeres a sus maridos, como al Señor,
23porque * el marido es cabeza de la mujer, como Cristo es cabeza de la Iglesia, el salvador del cuerpo.
24Como la Iglesia está sumisa a Cristo, así también las mujeres deben estarlo a sus maridos en todo.
25Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a la Iglesia y se entregó a sí mismo por ella,
26para santificarla, purificándola mediante el baño del agua y la fuerza de la palabra * ,
27y presentársela resplandeciente a sí mismo, sin mancha ni arruga ni cosa parecida, sino santa e inmaculada * .
28Así deben amar los maridos a sus mujeres, como a sus propios cuerpos. El que ama a su mujer se ama a sí mismo.
29Porque nadie aborrece jamás su propia carne; antes bien, la alimenta y la cuida con cariño, lo mismo que Cristo a la Iglesia,
30pues somos miembros de su cuerpo * .
31Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos se harán una carne .
32Gran misterio es éste, lo digo respecto a Cristo y la Iglesia * .
33En todo caso, que cada uno de vosotros ame a su mujer como a sí mismo; y la mujer, que respete al marido.