Efesios 4
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1Os exhorto, pues, yo, prisionero por el Señor, a que viváis de una manera digna de la llamada que habéis recibido:
2con toda humildad, mansedumbre y paciencia, soportándoos unos a otros por amor,
3poniendo empeño en conservar la unidad del Espíritu mediante el vínculo de la paz.
4Pues uno solo es el cuerpo y uno solo el Espíritu, como una es la esperanza a que habéis sido llamados.
5Hay un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo,
6un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, actúa por todos y está en todos * .
7A cada uno de nosotros le ha sido concedida la gracia * a la medida de los dones de Cristo.
8Por eso dice la Escritura: Subiendo a la altura, llevó cautivos y repartió dones a los hombres * .
9¿Qué quiere decir «subió» sino que también * bajó a las regiones inferiores de la tierra * ?
10Éste que bajó es el mismo que subió por encima de todos los cielos, para llenar el universo * .
11Él mismo dispuso que unos fueran apóstoles; otros, profetas; otros, evangelizadores; otros, pastores y maestros * ,
12para organizar adecuadamente a los santos * en las funciones del ministerio. Y todo orientado a la edificación del cuerpo de Cristo,
13hasta que lleguemos todos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, al estado de hombre perfecto, a la plena madurez de Cristo * .
14Así ya no seremos como niños, llevados a la deriva y zarandeados por cualquier viento de doctrina, a merced de la malicia humana y de la astucia que conduce al error.
15Antes bien, movidos por un amor sincero, creceremos en todo hacia Cristo, que es la cabeza,
16de quien todo el cuerpo recibe trabazón y cohesión por la colaboración de los ligamentos, según la actividad propia de cada miembro * , para el crecimiento y edificación en el amor.
17Por tanto, os digo y os repito en nombre del Señor que no viváis ya como los gentiles, que se dejan llevar por su mente vacía,
18obcecados en las tinieblas y excluidos de la vida de Dios por su ignorancia y por la dureza de su corazón.
19Habiendo perdido el sentido moral * , se entregaron al libertinaje, hasta practicar con desenfreno toda suerte de impurezas * .
20Pero esto no tiene nada que ver con lo que habéis aprendido de Cristo,
21si es que habéis oído hablar de él y en él habéis sido enseñados conforme a la verdad de Jesús * :
22en cuanto a vuestra vida anterior, despojaos del hombre viejo, que se corrompe dejándose seducir por deseos rastreros,
23renovad vuestra mente espiritual,
24y revestíos del Hombre Nuevo, creado según Dios, que se manifiesta en una vida justa y en la verdad santa * .
25Por tanto, desechad la mentira y decíos la verdad unos a otros , pues somos miembros unos de otros.
26Si os irritáis, no pequéis ; que no se ponga el sol mientras estéis irritados,
27para no dar así ocasión al diablo.
28El que robaba, que ya no robe; que trabaje con sus manos haciendo algo útil * , para que pueda socorrer así al que lo necesite.
29No digáis palabras que puedan herir, sino las que sean oportunas para edificar según la necesidad * y hacer el bien a los que os escuchen.
30No entristezcáis al Espíritu Santo de Dios, con el que fuisteis sellados para el día de la redención * .
31Que desaparezca de entre vosotros cualquier clase de amargura, ira, cólera, gritos, maledicencia y maldad.
32Sed amables y compasivos entre vosotros, perdonándoos mutuamente como os * perdonó Dios en Cristo.