Eclesiástico (Sirácide) 32
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1¿Te hacen presidir la mesa? No te engrías, * sé uno más entre todos; atiéndeles primero y luego siéntate.
2Cuando hayas cumplido tu deber, toma asiento para alegrarte con ellos y recibir la corona de la cortesía * .
3Habla, anciano, que eso te corresponde, pero hazlo con discreción y sin estorbar la música * .
4Durante la audición, no hables en exceso; no te hagas el sabio a destiempo.
5Sello de rubí en montura de oro, la música en un banquete.
6Sello de esmeralda en montura de oro, la melodía con vino delicioso.
7Habla, joven, si es necesario, dos veces a lo sumo, si se te pregunta.
8Resume tu discurso, di mucho en pocas palabras; sé como quien sabe y al mismo tiempo calla.
9Entre los grandes no pretendas igualarte a ellos; si otro está hablando, no hables tú también.
10El relámpago precede al trueno, y la gentileza al hombre modesto.
11Llegada la hora, levántate y no te entretengas; ve corriendo a casa y no te hagas el remolón.
12Allí, diviértete y haz lo que te guste, pero no peques con palabras insolentes * .
13Y por todo esto bendice a tu Creador, al que te colma de sus bienes.
14El que teme al Señor acepta la instrucción; los que madrugan por él encuentran su favor.
15El que busca la ley se empapa de ella, pero al hipócrita le sirve de tropiezo.
16Los que temen al Señor son justificados, sus buenas acciones brillan como la luz * .
17El pecador rechaza la corrección, siempre encuentra excusas para hacer su voluntad * .
18El hombre sensato no olvida la reflexión, el malvado y el orgulloso no tienen miedo a nada * .
19No hagas nada sin aconsejarte, y no te arrepentirás de tus acciones * .
20No vayas por caminos escabrosos, y no tropezarás con las piedras.
21No te fíes de un camino inexplorado,
22y de tus hijos guárdate.
23En todos tus actos confía en ti * , que también esto es guardar los mandamientos.
24El que confía en la ley observa los mandamientos, y el que confía en el Señor no sufrirá ningún daño.