Sal 36, 1-4
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)1(35) Del maestro de coro. Del siervo de Yahvé. De David. [[2]] El pecado es un oráculo para el impío que le habla en el fondo de su corazón * ; no tiene temor de Dios ni aun estando en su presencia. 2[[3]] Se halaga tanto a sí mismo que no descubre y detesta su culpa * ; 3[[4]] sólo dice maldades y engaños, renunció a ser sensato, a hacer el bien. 4[[5]] Maquina maldades en su lecho, se obstina en el camino equivocado, incapaz de rechazar el mal.