Sal 119, 97-100
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)97Mem. ¡Oh, cuánto amo tu ley! Todo el día la medito. 98Tu mandato me hace más sabio que mis enemigos, porque es mío para siempre. 99Gano en sagacidad a mis maestros, porque medito tus dictámenes. 100Gano en cordura a los ancianos, porque guardo tus ordenanzas.