Sal 119, 1-16
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)1(118) Alef. Dichosos los que caminan rectamente, los que proceden en la ley de Yahvé. 2Dichosos los que guardan sus preceptos, los que lo buscan de todo corazón; 3los que, sin cometer iniquidad, andan por sus caminos. 4Tú promulgaste tus ordenanzas, para que sean guardadas cabalmente. 5¡Ojalá mis caminos estén firmes para poder guardar tus preceptos! 6No me veré entonces defraudado al mirar todos tus mandamientos. 7Te daré gracias con toda sinceridad cuando aprenda tus justas normas. 8Quiero observar tus preceptos, no me abandones del todo. 9Bet. ¿Cómo purificará el joven su conducta? Observando tu palabra. 10Te busco de todo corazón, no me desvíes de tus mandatos. 11En el corazón guardo tu promesa, para no pecar contra ti. 12¡Bendito seas, Yahvé, enséñame tus preceptos! 13Con mis labios he contado lo que dispone tu boca. 14Me recreo cumpliendo tus dictámenes más que en toda riqueza. 15Tus ordenanzas quiero meditar y fijarme en tu forma de actuar. 16Me deleito en tus preceptos, no olvido tu palabra.