Sal 104, 1-26
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)1(103) ¡Bendice, alma mía, a Yahvé! ¡Yahvé, Dios mío, qué grande eres! Vestido de esplendor y majestad, 2te arropa la luz como un manto, como una tienda extiendes el cielo, 3levantas sobre las aguas tus moradas; te sirven las nubes de carroza, te deslizas sobre las alas del viento; 4tomas por mensajeros a los vientos, al fuego llameante por ministro. 5Sobre sus bases posaste la tierra, inconmovible para siempre jamás. 6Como un ropaje la cubría el océano, sobre los montes persistían las aguas; 7a tu bramido emprendieron la huida, se precipitaron al escuchar tu trueno, 8subiendo a los montes, bajando a los valles, hasta el lugar que tú les asignaste; 9les pusiste un límite infranqueable, por que no vuelvan a anegar la tierra. 10A los valles envías manantiales, que van discurriendo por vaguadas; 11abrevan a las bestias del campo, apagan la sed de los onagros; 12junto a ellos habitan las aves, que entonan su canto entre la fronda. 13Riegas los montes desde tu alta morada, con la humedad de tus cámaras * saturas la tierra; 14haces brotar hierba para el ganado, y las plantas para el uso del hombre, a fin de que saque pan de la tierra, 15y el vino que recrea el corazón del hombre, para que lustre su rostro con aceite y el pan conforte el corazón del hombre. 16Los árboles de Yahvé se empapan a placer, y los cedros del Líbano plantados por él; 17allí ponen los pájaros su nido, su casa en su copa * la cigüeña. 18Los riscos acogen a los rebecos, las rocas cobijan a los damanes * . 19Creó la luna para marcar los tiempos, y el sol, que conoce su ocaso; 20mandas la tiniebla y cae la noche, cuando rondan las fieras del bosque; 21los leoncillos rugen por la presa y reclaman a Dios su alimento. 22Cuando sale el sol, se recogen, y van a echarse en sus guaridas; 23el hombre sale a su trabajo, para hacer su faena hasta la tarde. 24¡Cuán numerosas tus obras, Yahvé! Todas las hiciste con sabiduría, de tus creaturas se llena la tierra. 25Está el mar: grande y dilatado, con un incontable hervidero de animales, grandes y pequeños; 26lo surcan los navíos y Leviatán, a quien creaste para retozar en él.