Mt 12, 22-32
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)22Entonces le fue presentado un endemoniado ciego y mudo. Jesús lo curó, de suerte que el mudo hablaba y veía. 23Todos los presentes, atónitos, se preguntaban: «¿No será éste el Hijo de David?» 24Mas los fariseos, al oírlo, comentaban: «Éste no expulsa los demonios más que por Beelzebul * , Príncipe de los demonios.» 25Él, sabiendo lo que pensaban, les dijo: «Todo reino dividido contra sí mismo quedará asolado, y toda ciudad o casa dividida contra sí misma no podrá subsistir. 26Si Satanás expulsa a Satanás, quedará dividido contra sí mismo; ¿cómo podrá entonces subsistir su reino? 27Y si yo expulso los demonios por Beelzebul, ¿por quién los expulsan vuestros hijos * ? Por eso, ellos serán vuestros jueces. 28Pero si yo expulso los demonios por el Espíritu de Dios, señal de que ha llegado a vosotros el Reino de Dios. 29«¿Cómo puede uno entrar en la casa de alguien fuerte y saquear su ajuar, si antes no lo maniata? Sólo entonces podrá saquear su casa. 30«El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama. 31«Por eso os digo que a los hombres se les perdonará todo pecado y blasfemia, pero la blasfemia contra el Espíritu no les será perdonada. 32Y al que diga una palabra contra el Hijo del hombre, se le perdonará; pero al que la diga contra el Espíritu Santo, no se le perdonará ni en este mundo ni en el otro * .