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Mateo 12

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

1Por aquel entonces, un sábado en que Jesús cruzaba por los sembrados, sus discípulos sintieron hambre y se pusieron a arrancar espigas y a comerlas.

2Al verlo los fariseos, le dijeron: «Mira, tus discípulos hacen lo que no es lícito hacer en sábado * .»

3Pero él les respondió: «¿No habéis leído lo que hizo David cuando sintieron hambre él y los que lo acompañaban,

4cómo entró en la Casa de Dios y comieron los panes de la Presencia, que no le era lícito comer a él ni a sus compañeros, sino sólo a los sacerdotes?

5¿Tampoco habéis leído en la Ley que en día de sábado los sacerdotes, en el Templo, quebrantan el sábado sin incurrir en culpa * ?

6Pues yo os digo que hay aquí algo mayor que el Templo.

7Si hubieseis comprendido lo que significa Misericordia quiero, que no sacrificio , no condenaríais a los que no han incurrido en culpa.

8Porque el Hijo del hombre es señor del sábado * .»

9Se fue de allí y entró en su sinagoga,

10donde casualmente había un hombre que tenía una mano seca. Algunos, con ánimo de acusarle, le preguntaron si era lícito curar en sábado.

11Él les dijo: «¿Quién de vosotros, si tiene una sola oveja y cae en un hoyo en sábado, no la agarra y la saca?

12¡Pues cuánto más vale un hombre que una oveja! Por tanto, es lícito hacer bien en sábado.»

13Entonces dijo al hombre: «Extiende tu mano.» Él la extendió y quedó restablecida, sana como la otra.

14Pero los fariseos, en cuanto salieron, se confabularon contra él para eliminarlo.

15Jesús, al saberlo, se retiró de allí. Le siguió una gran muchedumbre, y los curó a todos.

16Luego les mandó enérgicamente que no le descubrieran,

17para que se cumpliera lo dicho por el profeta Isaías:

18Éste es mi Siervo, a quien elegí , mi Amado, en quien me complazco . Pondré mi Espíritu sobre él , y anunciará el juicio * a las naciones .

19No disputará ni gritará , ni oirá nadie en las plazas su voz .

20La caña cascada no la quebrará , ni apagará la mecha humeante , hasta que lleve a la victoria el juicio :

21en su nombre pondrán las naciones su esperanza .

22Entonces le fue presentado un endemoniado ciego y mudo. Jesús lo curó, de suerte que el mudo hablaba y veía.

23Todos los presentes, atónitos, se preguntaban: «¿No será éste el Hijo de David?»

24Mas los fariseos, al oírlo, comentaban: «Éste no expulsa los demonios más que por Beelzebul * , Príncipe de los demonios.»

25Él, sabiendo lo que pensaban, les dijo: «Todo reino dividido contra sí mismo quedará asolado, y toda ciudad o casa dividida contra sí misma no podrá subsistir.

26Si Satanás expulsa a Satanás, quedará dividido contra sí mismo; ¿cómo podrá entonces subsistir su reino?

27Y si yo expulso los demonios por Beelzebul, ¿por quién los expulsan vuestros hijos * ? Por eso, ellos serán vuestros jueces.

28Pero si yo expulso los demonios por el Espíritu de Dios, señal de que ha llegado a vosotros el Reino de Dios.

29«¿Cómo puede uno entrar en la casa de alguien fuerte y saquear su ajuar, si antes no lo maniata? Sólo entonces podrá saquear su casa.

30«El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama.

31«Por eso os digo que a los hombres se les perdonará todo pecado y blasfemia, pero la blasfemia contra el Espíritu no les será perdonada.

32Y al que diga una palabra contra el Hijo del hombre, se le perdonará; pero al que la diga contra el Espíritu Santo, no se le perdonará ni en este mundo ni en el otro * .

33«Podéis suponer que si un árbol es bueno, su fruto será bueno, y que si un árbol es malo, su fruto será malo, pues el árbol se conoce por el fruto.

34¡Raza de víboras!, ¿cómo podéis vosotros hablar cosas buenas siendo malos? Porque la boca habla de lo que rebosa el corazón.

35El hombre bueno saca cosas buenas del buen tesoro, y el hombre malo saca cosas malas del tesoro malo.

36Os digo que los hombres darán cuenta el día del Juicio de toda palabra ociosa * que pronuncien.

37Porque por tus palabras serás declarado justo y por tus palabras serás condenado.»

38Entonces le interpelaron algunos escribas y fariseos: «Maestro, queremos ver un signo hecho por ti * .»

39Mas él les respondió: «¡Generación malvada y adúltera * ! Pide un signo, pero no se le dará otro signo que el del profeta Jonás * .

40Porque así como Jonás estuvo en el vientre del cetáceo tres días y tres noches , así también el Hijo del hombre estará en el seno de la tierra tres días y tres noches * .

41La gente de Nínive se levantará en el Juicio con esta generación y la condenarán, porque al menos ellos se convirtieron por la predicación de Jonás; y aquí hay algo más que Jonás.

42La reina del Mediodía se levantará en el Juicio con esta generación y la condenará, porque ella vino de los confines de la tierra a oír la sabiduría de Salomón; y aquí hay algo más que Salomón.

43«Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda vagando por lugares áridos en busca de reposo * , pero no lo encuentra.

44Entonces piensa: ‘Me volveré a mi casa, de donde salí.’ Pero resulta que, al llegar, la encuentra desocupada, barrida y en orden.

45Entonces va y toma consigo otros siete espíritus peores que él; entran y se instalan allí, y el final de aquel hombre viene a ser peor que el principio. Así le sucederá también a esta generación malvada.»

46Todavía estaba hablando a la muchedumbre, cuando su madre y sus hermanos * se presentaron fuera y trataban de hablar con él.

47Alguien le dijo: «¡Oye!, ahí fuera están tu madre y tus hermanos, que desean hablarte * .»

48Pero él respondió al que se lo decía: «¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?»

49Y, extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: «Éstos son mi madre y mis hermanos,

50pues todo el que cumpla la voluntad de mi Padre de los cielos, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre * .»

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