Mc 7, 33-35
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)33Jesús, apartándole de la gente, a solas, le metió sus dedos en los oídos y con su saliva le tocó la lengua. 34Después levantó los ojos al cielo, dio un gemido y le dijo: « Effatá », que quiere decir ‘¡Ábrete!’ 35Se abrieron sus oídos y, al instante, se soltó la atadura de su lengua y hablaba correctamente.