Mc 5, 24-30
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)24Jesús se fue con él. Le seguía un gran gentío que lo oprimía. 25Había una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años, 26y que había sufrido mucho con numerosos médicos. Había gastado todos sus bienes sin encontrar alivio; al contrario, había ido a peor. 27Sabedora de lo que se decía de Jesús, se acercó por detrás entre la gente y tocó su manto. 28Y es que pensaba: «Si logro tocar aunque sólo sea sus vestidos, me salvaré.» 29Inmediatamente se le detuvo la hemorragia y sintió en su cuerpo que quedaba sana del mal. 30Al instante Jesús, dándose cuenta de la fuerza que había salido de él, se volvió entre la gente y preguntó: «¿Quién me ha tocado los vestidos * ?»