Jn 9, 24-34
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)24Llamaron por segunda vez al hombre que había sido ciego y le dijeron: «Da gloria a Dios * . Nosotros sabemos que ese hombre es un pecador.» 25Les respondió: «Si es un pecador, no lo sé. Sólo sé una cosa: que era ciego y ahora veo.» 26Le preguntaron entonces: «¿Qué hizo contigo? ¿Cómo te abrió los ojos?» 27Él replicó: «Os lo he dicho ya, y no me habéis escuchado. ¿Por qué queréis oírlo otra vez? ¿Es qué queréis también vosotros haceros discípulos suyos?» 28Ellos le llenaron de injurias y le dijeron: «Tú serás discípulo de ese hombre; nosotros somos discípulos de Moisés. 29Nosotros sabemos que a Moisés le habló Dios; pero ése no sabemos de dónde es.» 30El hombre les respondió: «Eso es lo extraño: que vosotros no sepáis de dónde es y que me haya abierto a mí los ojos. 31Sabemos que Dios no presta atención a los pecadores; sin embargo, escucha al que es religioso y cumple su voluntad. 32Jamás se ha oído decir que alguien haya abierto los ojos de un ciego de nacimiento * . 33Si éste no viniera de Dios, no podría hacer nada.» 34Ellos le respondieron: «Has nacido todo entero en pecado, ¿y pretendes darnos lecciones?» Y lo echaron fuera.