Juan 9
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1Según caminaba, vio a un hombre ciego de nacimiento.
2Sus discípulos le preguntaron: «Rabbí, ¿quién pecó, él o sus padres, para que haya nacido ciego?»
3Respondió Jesús: «Ni él pecó ni sus padres; es para que se manifiesten en él las obras de Dios * .
4«Mientras es de día tenemos * que trabajar en las obras del que me ha enviado; cuando llega la noche, nadie puede trabajar * .
5Mientras estoy en el mundo, soy luz del mundo * .»
6Dicho esto, escupió en tierra, hizo barro con la saliva y untó con el barro los ojos del ciego.
7Luego le dijo: «Vete, lávate en la piscina de Siloé * » (que quiere decir ‘Enviado’). Él fue, se lavó y volvió ya viendo.
8Los vecinos y los que solían verle antes mendigar comentaban: «¿No es éste el que se sentaba para mendigar?»
9Unos decían: «Es él». «No —decían otros—, será alguien que se le parece.» Pero él decía: «Soy yo.»
10Le preguntaron entonces: «¿Cómo, pues, se te han abierto los ojos?»
11Él respondió: «Ese hombre que se llama Jesús hizo barro, me untó los ojos y me dijo: ‘Vete a Siloé y lávate.’ Yo fui, me lavé y vi.»
12Ellos le preguntaron: «¿Dónde está ése?» Respondió: «No lo sé.»
13Entonces llevaron a los fariseos al que antes era ciego.
14(Era sábado el día en que Jesús hizo barro * y le abrió los ojos.)
15También los fariseos le preguntaron cómo había recobrado la vista. Él les dijo: «Me puso barro sobre los ojos, me lavé y veo.»
16Algunos fariseos comentaban: «Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado.» Otros decían: «Pero, ¿cómo puede un pecador realizar semejantes signos?» Y había disensión entre ellos.
17Entonces le preguntaron otra vez al ciego: «¿Y tú qué dices de él, ya que te ha abierto los ojos?» Él respondió: «Que es un profeta.»
18Los judíos no creían que aquel hombre hubiera sido ciego; así que llamaron a los padres del que había recobrado la vista *
19y les preguntaron: «¿Es éste vuestro hijo, el que decís que nació ciego? ¿Cómo, pues, ve ahora?»
20Sus padres respondieron: «Nosotros sabemos que éste es nuestro hijo y que nació ciego.
21Pero cómo ve ahora, lo ignoramos; y tampoco sabemos quién le ha abierto los ojos. Preguntadle * , que ya tiene edad y puede hablar de sí mismo.»
22Sus padres decían esto por miedo a los judíos, pues éstos se habían puesto ya de acuerdo en que, si alguno lo reconocía como Cristo, quedara excluido de la sinagoga * .
23Por eso dijeron sus padres: «Edad tiene; preguntádselo a él.»
24Llamaron por segunda vez al hombre que había sido ciego y le dijeron: «Da gloria a Dios * . Nosotros sabemos que ese hombre es un pecador.»
25Les respondió: «Si es un pecador, no lo sé. Sólo sé una cosa: que era ciego y ahora veo.»
26Le preguntaron entonces: «¿Qué hizo contigo? ¿Cómo te abrió los ojos?»
27Él replicó: «Os lo he dicho ya, y no me habéis escuchado. ¿Por qué queréis oírlo otra vez? ¿Es qué queréis también vosotros haceros discípulos suyos?»
28Ellos le llenaron de injurias y le dijeron: «Tú serás discípulo de ese hombre; nosotros somos discípulos de Moisés.
29Nosotros sabemos que a Moisés le habló Dios; pero ése no sabemos de dónde es.»
30El hombre les respondió: «Eso es lo extraño: que vosotros no sepáis de dónde es y que me haya abierto a mí los ojos.
31Sabemos que Dios no presta atención a los pecadores; sin embargo, escucha al que es religioso y cumple su voluntad.
32Jamás se ha oído decir que alguien haya abierto los ojos de un ciego de nacimiento * .
33Si éste no viniera de Dios, no podría hacer nada.»
34Ellos le respondieron: «Has nacido todo entero en pecado, ¿y pretendes darnos lecciones?» Y lo echaron fuera.
35Jesús se enteró de que lo habían echado fuera. Cuando se encontró con él, le preguntó: «¿Tú crees en el Hijo del hombre?»
36Él respondió: «¿Y quién es, Señor, para que crea en él?»
37Jesús le dijo: «Le has visto. Es el que está hablando contigo».
38* A lo que él contestó: «Creo, Señor.» Y se postró ante él.
39Entonces dijo Jesús: «Para un juicio he venido a este mundo: para que los que no ven, vean; y los que ven * , se vuelvan ciegos.»
40Algunos fariseos que estaban con él oyeron esto y le dijeron: «¿Es que también nosotros somos ciegos?»
41Jesús les respondió: «Si fuerais ciegos, no tendríais pecado; pero, como decís que veis, vuestro pecado sigue en vosotros.»