Jn 4, 30-42
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)30Salieron del pueblo y se encaminaron hacia él. 31Entretanto, los discípulos le insistían: «Rabbí, come.» 32Pero él replicó: «Yo tengo para comer un alimento que vosotros no sabéis.» 33Los discípulos se decían entre sí: «¿Le habrá traído alguien de comer?» 34Jesús les dijo: «Mi alimento es hacer la voluntad del que me ha enviado * y llevar a cabo su obra. 35¿No decís vosotros: ‘Cuatro meses más y llega la siega’? Pues bien, yo os digo: Alzad vuestros ojos y ved los campos, que amarillean ya para la siega * . Ya 36el segador recibe el salario, y recoge fruto para vida eterna, de modo que el sembrador se alegra igual que el segador. 37Y en esto resulta verdadero el refrán de que uno es el sembrador y otro el segador: 38yo os he enviado a segar donde vosotros no os habéis fatigado. Otros se fatigaron y vosotros os aprovecháis de su fatiga.» 39Muchos samaritanos de aquel pueblo creyeron en él por las palabras de la mujer, que atestiguaba: «Me ha dicho todo lo que he hecho.» 40Cuando llegaron a él los samaritanos, le rogaron que se quedara con ellos. Y Jesús se quedó allí dos días. 41Fueron muchos más los que creyeron por sus palabras * , 42y decían a la mujer: «Ya no creemos por tus palabras, pues nosotros mismos hemos oído y sabemos que éste es verdaderamente el Salvador del mundo.»