Jn 11, 1-46
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)1Había un enfermo llamado Lázaro. Era de Betania, pueblo de María y de su hermana Marta * . 2María era la que ungió al Señor con perfumes y le secó los pies con sus cabellos * ; su hermano Lázaro era el enfermo. 3Las hermanas enviaron a decir a Jesús: «Señor, aquel a quien tú quieres está enfermo.» 4Al oírlo Jesús, comentó: «Esta enfermedad no es de muerte; es para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella * .» 5Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro. 6Cuando se enteró de que estaba enfermo, permaneció dos días más en el lugar donde se encontraba. 7Al cabo de ellos, dijo a sus discípulos: «Volvamos de nuevo a Judea.» 8Replicaron los discípulos: «Rabbí, hace poco los judíos querían apedrearte, ¿y vuelves allí?» 9Jesús respondió: «¿No tiene el día doce horas? Si uno anda de día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo; 10pero si uno anda de noche, tropieza, porque no hay luz en él.» 11Tras decir esto, añadió: «Nuestro amigo Lázaro duerme; pero voy a despertarle.» 12Le dijeron sus discípulos: «Señor, si duerme, ya se curará.» 13Jesús lo había dicho de su muerte, pero ellos creyeron que hablaba del descanso del sueño. 14Entonces Jesús les dijo abiertamente: «Lázaro ha muerto; 15y me alegro por vosotros de no haber estado allí, para que creáis * . Pero vayamos allá.» 16Entonces Tomás, llamado el Mellizo, dijo a los otros discípulos * : «Vayamos también nosotros a morir con él.» 17Cuando llegó Jesús, se encontró con que Lázaro llevaba ya cuatro días en el sepulcro. 18Betania estaba cerca de Jerusalén, a unos quince estadios, 19y muchos judíos habían venido a casa de Marta y María para consolarlas por su hermano. 20Cuando Marta supo que había venido Jesús, le salió al encuentro, mientras María se quedó en casa. 21Dijo Marta a Jesús: «Señor * , si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano. 22Pero aun ahora yo sé que Dios te concederá cuanto le pidas * .» 23Jesús replicó: «Tu hermano resucitará.» 24Le respondió Marta: «Ya sé que resucitará en la resurrección, el último día.» 25Jesús le respondió: «Yo soy la resurrección * . El que cree en mí, aunque muera * , vivirá * ; 26y todo el que vive y cree en mí no morirá jamás. ¿Crees esto?» 27Respondió ella: «Sí, Señor, yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios * , el que iba a venir al mundo.» 28Dicho esto, fue a llamar a su hermana María y le dijo al oído: «El Maestro está ahí y te llama.» 29Ella, en cuanto lo oyó, se levantó rápidamente y fue a su encuentro. 30Jesús todavía no había llegado al pueblo; seguía en el lugar donde Marta lo había encontrado. 31Los judíos que estaban con María en casa consolándola, al ver que se levantaba rápidamente y salía, la siguieron pensando que iba al sepulcro para llorar allí. 32Cuando María llegó donde estaba Jesús y lo vio, cayó a sus pies y le dijo: «Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto.» 33Viéndola llorar Jesús y observando que también lloraban los judíos que la acompañaban, se conmovió interiormente, se turbó 34y preguntó: «¿Dónde lo habéis puesto?» Le respondieron: «Señor, ven y lo verás.» 35Jesús se conmovió entre lágrimas * . 36Los judíos comentaron entonces: «Mirad cómo le quería.» 37Pero algunos de ellos dijeron: «Éste, que abrió los ojos del ciego, ¿no podía haber hecho que éste no muriera?» 38Entonces Jesús se conmovió de nuevo en su interior y fue al sepulcro. Era una cueva, y tenía puesta encima una piedra. 39Dijo Jesús: «Quitad la piedra.» Marta, la hermana del muerto, le advirtió: «Señor, ya huele; es el cuarto día * .» 40Replicó Jesús: «¿No te he dicho que, si crees, verás la gloria de Dios?» 41Quitaron, pues, la piedra. Entonces Jesús levantó los ojos a lo alto y dijo: «Padre, te doy gracias por haberme escuchado. 42Bien sé que tú siempre me escuchas; pero lo he dicho por éstos que me rodean, para que crean que tú me has enviado.» 43Dicho esto, gritó con fuerte voz: «¡Lázaro, sal afuera!» 44El muerto salió, atado de pies y manos con vendas * y envuelto el rostro en un sudario. Jesús les dijo: «Desatadlo y dejadle andar.» 45Muchos de los judíos que habían venido a casa de María, viendo lo que había hecho, creyeron en él. 46Pero algunos de ellos fueron a los fariseos y les contaron lo que había hecho Jesús.