Hch 8, 18-23
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)18Al ver Simón que mediante la imposición de las manos de los apóstoles se transmitía el Espíritu, les ofreció dinero y les dijo: 19«Dadme a mí también ese poder: que reciba el Espíritu Santo aquel a quien yo imponga las manos.» 20Pedro le contestó: «Que tu dinero te sirva de perdición, por haber pensado que el don de Dios * se compra con dinero. 21En este asunto no tienes tú parte ni herencia, pues no piensas rectamente en lo tocante a Dios. 22Arrepiéntete, pues, de esa maldad y ruega al Señor, a ver si se te perdonan esos pensamientos; 23porque veo que estás amargado, como la hiel, y encadenado por la maldad * .»