Gn 21, 9-21
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)9Cuando vio Sara al hijo que Agar la egipcia había dado a Abrahán jugando * con su hijo Isaac, 10dijo a Abrahán: «Despide a esa criada y a su hijo, pues no va a heredar el hijo de esa criada juntamente con mi hijo, con Isaac.» 11Abrahán lo sintió muchísimo, por tratarse de su hijo, 12pero Dios dijo a Abrahán: «No lo sientas ni por el chico ni por tu criada. Haz caso a Sara en todo lo que te dice, pues, aunque en virtud de Isaac llevará tu nombre una descendencia, 13también del hijo de la criada haré una gran nación, por ser descendiente tuyo.» 14Abrahán se levantó de mañana, tomó pan y un odre de agua y se lo dio a Agar; le puso al hombro el niño y la despidió. Ella se fue y anduvo errante por el desierto de Berseba. 15Como llegase a faltar el agua del odre, echó al niño bajo una mata 16y ella misma fue a sentarse enfrente, a distancia como de un tiro de arco, pues no quería ver morir al niño. Sentada, pues, enfrente, se puso a llorar a gritos. 17Oyó Dios la voz del chico. El Ángel de Dios llamó a Agar desde los cielos y le dijo: «¿Qué te pasa, Agar? No temas, porque Dios ha oído * la voz del chico en donde está. 18¡Arriba!, levanta al chico y tenle de la mano, porque he de convertirle en una gran nación.» 19Entonces abrió Dios los ojos de Agar y vio un pozo de agua. Fue, llenó el odre de agua y dio de beber al chico. 20Dios asistió al chico, que se hizo mayor y habitó en el desierto. Llegó a ser un gran arquero. 21Vivía en el desierto de Parán, y su madre tomó para él una mujer del país de Egipto.