Ef 5, 21-33
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)21Sed sumisos los unos a los otros, por respeto a Cristo: 22las mujeres a sus maridos, como al Señor, 23porque * el marido es cabeza de la mujer, como Cristo es cabeza de la Iglesia, el salvador del cuerpo. 24Como la Iglesia está sumisa a Cristo, así también las mujeres deben estarlo a sus maridos en todo. 25Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a la Iglesia y se entregó a sí mismo por ella, 26para santificarla, purificándola mediante el baño del agua y la fuerza de la palabra * , 27y presentársela resplandeciente a sí mismo, sin mancha ni arruga ni cosa parecida, sino santa e inmaculada * . 28Así deben amar los maridos a sus mujeres, como a sus propios cuerpos. El que ama a su mujer se ama a sí mismo. 29Porque nadie aborrece jamás su propia carne; antes bien, la alimenta y la cuida con cariño, lo mismo que Cristo a la Iglesia, 30pues somos miembros de su cuerpo * . 31Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos se harán una carne . 32Gran misterio es éste, lo digo respecto a Cristo y la Iglesia * . 33En todo caso, que cada uno de vosotros ame a su mujer como a sí mismo; y la mujer, que respete al marido.