Ef 4, 1-16
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)1Os exhorto, pues, yo, prisionero por el Señor, a que viváis de una manera digna de la llamada que habéis recibido: 2con toda humildad, mansedumbre y paciencia, soportándoos unos a otros por amor, 3poniendo empeño en conservar la unidad del Espíritu mediante el vínculo de la paz. 4Pues uno solo es el cuerpo y uno solo el Espíritu, como una es la esperanza a que habéis sido llamados. 5Hay un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, 6un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, actúa por todos y está en todos * . 7A cada uno de nosotros le ha sido concedida la gracia * a la medida de los dones de Cristo. 8Por eso dice la Escritura: Subiendo a la altura, llevó cautivos y repartió dones a los hombres * . 9¿Qué quiere decir «subió» sino que también * bajó a las regiones inferiores de la tierra * ? 10Éste que bajó es el mismo que subió por encima de todos los cielos, para llenar el universo * . 11Él mismo dispuso que unos fueran apóstoles; otros, profetas; otros, evangelizadores; otros, pastores y maestros * , 12para organizar adecuadamente a los santos * en las funciones del ministerio. Y todo orientado a la edificación del cuerpo de Cristo, 13hasta que lleguemos todos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, al estado de hombre perfecto, a la plena madurez de Cristo * . 14Así ya no seremos como niños, llevados a la deriva y zarandeados por cualquier viento de doctrina, a merced de la malicia humana y de la astucia que conduce al error. 15Antes bien, movidos por un amor sincero, creceremos en todo hacia Cristo, que es la cabeza, 16de quien todo el cuerpo recibe trabazón y cohesión por la colaboración de los ligamentos, según la actividad propia de cada miembro * , para el crecimiento y edificación en el amor.