1 Cr 28, 2-10
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)2Poniéndose en pie, dijo el rey David: «Oídme, hermanos míos y pueblo mío: Había tomado la decisión de edificar una Casa donde descansase el arca de la alianza de Yahvé y sirviese de escabel de los pies de nuestro Dios. Ya había hecho yo preparativos para la construcción, 3pero Dios me dijo: ‘No edificarás tú la Casa a mi nombre, pues eres hombre de guerra y has derramado sangre.’ 4«Sin embargo, Yahvé, Dios de Israel, me ha elegido de entre toda la casa de mi padre, para que fuese rey de Israel para siempre. Escogió a la tribu de Judá para ser caudillo; de las familias de Judá a la casa de mi padre, y de entre los hijos de mi padre se ha complacido en mí para establecer un rey sobre todo Israel. 5Y entre todos mis hijos —pues Yahvé me ha dado muchos hijos— eligió a mi hijo Salomón para que se siente en el trono del reino de Yahvé sobre Israel. 6Él me dijo: ‘Tu hijo Salomón edificará mi Casa y mis atrios, porque le he escogido a él por hijo mío, y yo seré para él padre. 7Haré estable su reino para siempre, si se mantiene firme en el cumplimiento de mis mandamientos y de mis normas como lo hace hoy.’ 8«Ahora, pues, a los ojos de todo Israel, que es la asamblea de Yahvé, y a oídos de nuestro Dios, guardad y meditad todos los mandamientos de Yahvé vuestro Dios, para que podáis poseer esta tierra espléndida y la dejéis después como heredad a vuestros hijos para siempre. 9«Y tú, Salomón, hijo mío, reconoce al Dios de tu padre y sírvele con corazón íntegro y con ánimo generoso, porque Yahvé sondea todos los corazones y penetra los pensamientos en todas sus formas. Si le buscas, se dejará encontrar; pero si le dejas, él te desechará para siempre. 10Ten en cuenta que Yahvé te ha elegido para edificar una Casa que sea su santuario. ¡Sé fuerte, y manos a la obra * !»