La Iglesia Católica ha sido fundada por Jesucristo para la salvación de toda la humanidad
La Iglesia
37. La Iglesia Católica ha sido fundada por Jesucristo para la salvación de toda la humanidad
37,1. Cristo fundó su Iglesia para que continuara su misión salvadora en la Tierra hasta el fin del mundo.
«La hizo depositaria de toda su doctrina y de los demás medios de salvación que quiso dar a los hombres».
La Iglesia Católica es la única fundada por Cristo-Dios. Todas las demás Iglesias y religiones han sido fundadas por hombres.
La perpetuidad de la Iglesia Católica puede considerarse como un auténtico milagro. Podría decirse que es un milagro que un pobre aldeano, como era Jesucristo, sin más ayuda humana que doce pescadores ignorantes, y sin armas de ninguna clase, transformara un imperio tan poderoso como el Imperio Romano, derribara sus ídolos falsos, acabara con sus costumbres y con sus vicios, y lo hiciera caer de rodillas adorando a un judío ajusticiado en un patíbulo.
El Imperio Romano ha sido el imperio más poderoso que ha conocido la Historia.
El dominio universal de Roma duró 1.200 años.
Pues bien, en el momento cumbre de su poderío, no sólo no pudo evitar que se extendiera el cristianismo, sino que a pesar de sus diez sangrientas persecuciones -que duraron, con altibajos, 249 años y en las que murieron más de 100.000 mártires -, había el cristianismo adquirido tanta fuerza que en el Edicto de Milán (febrero del año 313), el paganismo dejó de ser la religión oficial del Imperio Romano y se concedió la paz a la Iglesia.
Más tarde, el Emperador Teodosio el Grande, español de nacimiento, en el 3804 constituyó el cristianismo en religión oficial del Imperio Romano. ¿No es esto maravilloso y único?
Y esto predicando una doctrina completamente opuesta a las pasiones humanas. La Iglesia Católica predica el perdón, el desprendimiento de los bienes materiales y la pureza de costumbres.
Hoy, «terminada la persecución sangrienta del comunismo, la hostilidad persiste por parte de ciertas mayorías parlamentarias y de muchos medios de comunicación que, a través de algunas leyes, de la prensa, del arte y de las pantallas de todo tamaño, inculcan a las multitudes cristianas y no cristianas criterios, valores y conductas diametralmente opuestas a las enseñanzas seculares de la IGLESIA. Y ésta, inexplicablemente, sobrevive, se purifica y se expande hoy como ayer».
«Hoy, en los países democráticos, prosigue la persecución, si bien con otras formas más civilizadas, pero no menos eficaces.
»No se trata de crear mártires, sino apóstatas.
»No de quitar la vida, sino de esfumar poco a poco la fe.
»Para ello utilizan todos los medios, desde la educación, mediatizando los derechos de los padres a elegir el tipo de educación de sus hijos, hasta los medios de comunicación social: revistas, prensa, cine, radio, televisión, etc., que presentan como progresistas e imitables actitudes y conductas opuestas a la moral cristiana: amor libre, infidelidad conyugal, relaciones sexuales prematrimoniales, aborto, divorcio, homosexualidad, agnosticismo, ateísmo, etc.
»Saben muy bien que la corrupción de costumbres asfixia la fe».
Con razón León XIII llama a la Iglesia, en su encíclica Inescrutabili, “Madre de la Civilización” pues no hay ninguna institución en el mundo, en el campo de la cultura, que merezca tanta gratitud de la Humanidad como la Iglesia Católica. Y Fallmeyer: “La Europa occidental es creación de la Iglesia latina”.
La abolición de la esclavitud comienza con la carta de San Pablo a Filemón.
En aquel tiempo era inconcebible que alguien tratara a un esclavo como a un hermano, como recomienda San Pablo.
A partir del año 313, cuando el cristianismo pasa a ser la religión oficial del Imperio Romano, aparecen las primeras leyes a favor de los esclavos; y fue durante la Cristiandad de la Edad Media cuando la esclavitud que se había conocido hasta entonces fue dando paso a la servidumbre del sistema feudal.
En 1537 el Papa Pablo III publicó una Bula prohibiendo la esclavitud de los indios.
No hay en el mundo nada más grande que la Iglesia Católica.
A pesar de las terribles persecuciones que ha padecido, en los casi dos mil años que lleva de existencia, siempre ha triunfado.
No ha habido religión más perseguida, ni tampoco más victoriosa. Los grandes imperios y los crueles perseguidores han pasado, pero ella sigue en pie.
Es que Cristo le prometió que duraría hasta el fin del mundo, y que los poderes del infierno nunca podrían vencerla. La Iglesia podrá ser combatida, pero jamás será vencida.
La promesa de la protección de Cristo se refiere no sólo de los enemigos externos, sino también de los internos, como serían las desviaciones doctrinales.
Muchos perseguidores de la Iglesia han afirmado que acabarían para siempre con ella. Sin embargo, ellos fueron los que acabaron; no la Iglesia. Lo mismo ocurrirá con todos los perseguidores del presente y del futuro.
Los emperadores romanos, Nerón, Decio y Diocleciano, martirizaron a miles de cristianos.
Ellos tres están en la tumba, y el cristianismo sigue en pie dos mil años después.
También Hitler y Stalin quisieron acabar con el catolicismo. Ellos están en la tumba, y la Iglesia Católica sigue en pie.
Lo mismo pasará con los que hoy combaten a la Iglesia en España. Todos ellos irán a la tumba y la Iglesia quedará en pie, pues Cristo ha prometido que ella durará hasta el fin de los tiempos; y contra Dios no puede nadie.
«Es aterrador contemplar que la mayoría de los hombres viven al margen de sus deberes religiosos. Muchísimos lo niegan con descaro; otros muchos lo olvidan.
» ¿Cuántos son los hombres que ponen a Dios en su sitio?
»¿Cuántos son los que le aman sobre todas las cosas, como manda el primer mandamiento?
»La mayoría de los hombres no tienen para con Dios otra cosa que frialdad, apatía e indiferencia.
»Incluso se llega a combatir a Dios, a declararle abiertamente la guerra. Se intenta destronarlo y arrancarlo de las inteligencias y de los corazones. Se hace burla de Él y de sus leyes. Se le insulta y se le blasfema».
El que odia a Dios le niega con los labios y le confiesa con el corazón; porque lo que no existe no se puede odiar. Lenin decía que él odiaba a Dios como a un enemigo personal.
En Rusia, después de 70 años de comunismo ateo en el poder, «persiste la fe religiosa de millones de seres contra quienes se ha usado toda suerte de métodos para arrancársela: muerte, prisión, Gulag, ucases, propaganda, educación y coacciones sociales y políticas en carreras, empleos y promociones».
Solamente el 20% de la juventud se reconoce atea.
«La tercera parte de los ciudadanos de la URSS practican, en cierta medida, el cristianismo».
Incluso Stalin, que ha sido uno de los más feroces perseguidores de la idea de Dios en nuestro tiempo, no pudo evitar el que se hiciera cristiano el número uno del Kremlin, Georggi Malenkov.
Y que su hija Svetlana se bautizara en 1962, a los 38 años de edad, y que dijera: «Cuando me hice mayor me di cuenta de que es muy triste vivir sin Dios en el corazón». Desde 1993 es religiosa en Italia.
Eduardo Shevardnadze, antiguo Ministro de Asuntos Exteriores de la URRS y ateo, como cualquier comunista, se ha convertido al cristianismo y se ha bautizado. Ha colocado en su despacho un icono de la Santísima Virgen.
Según el diario soviético «Sovietsa Ya Kirghizia» la persistencia de los sentimientos religiosos en la URSS comienza a ser un serio problema político. «La favorable acogida de la religión por parte de los comunistas y la juventud del Komsomol suscita particular inquietud».
Ya en 1986 el Dr. Luka Brajnovic dijo: «A pesar de la propaganda ateísta generalizada, existe un renacimiento religioso, especialmente entre los jóvenes».
El propio Director del Instituto del Ateísmo Científico de la Academia de Ciencias de Moscú, Víctor Ivanovich Gorodash, reconoce que «últimamente ha aumentado notablemente el número de creyentes con título universitario y académico.
»La gente joven cada vez se interesa más por las cuestiones religiosas. Las iglesias en nuestro país están frecuentadas por muchos jóvenes y personas cultas, signo evidente de que la fe religiosa, a los 70 años de la revolución de octubre, y contrariamente a todas las previsiones, no se ha apagado».
Tatiana Gorisschewa, Catedrática de Filosofía en la Universidad de Leningrado, y militante del Partido Comunista ruso, se convirtió al catolicismo al conocer que Dios es Padre Perdonador.
Fue muy curiosa la foto que publicó ABC en la que el expresidente de la URSS, Mijail Gorbachov, está besando a su esposa Raisa, recién fallecida, y sobre el cadáver de ella hay un icono de la Santísima Virgen. Este detalle indica la fe que lucía en el fondo de sus corazones, a pesar de los muchos años que este matrimonio vivió bajo el régimen comunista ateo.
Recientemente, en los años 1990-1991, hemos visto derrumbarse el comunismo en todas las naciones del Este Europeo, y resurgir la religión después de setenta años de persecución religiosa sangrienta en la Unión Soviética. Durante la revolución bolchevique fueron asesinados 200.000 religiosos.
Según Curtois en su libro El libro negro del comunismo, las víctimas directas del comunismo llegaron a ochenta y cinco millones.
En la guerra civil española (1936-39) de los «casi diez mil mártires» (pg. 193), «casi siete mil eclesiásticos y unos tres mil seglares» (pg.) asesinados por los marxistas, doscientos veintinueve han sido beatificados por Juan Pablo II.
El 11 de marzo del año 2001 Juan Pablo II beatificó otros 233 nuevos mártires de la persecución religiosa del año 1936 en España.
En la ceremonia de beatificación dijo lo siguiente: «Eran hombres y mujeres de todas las edades y condiciones: sacerdotes diocesanos, religiosos, religiosas, padres y madres de familia, jóvenes seglares fueron asesinados por ser cristianos. Pagaron con su sangre el odio a la fe y a la Iglesia. No estuvieron implicados en luchas políticas. Murieron únicamente por motivos religiosos».
Vicente Cárcel ha publicado una documentada historia de esta persecución.
Todos estos mártires fueron asesinados por ser católicos.
Ninguno luchó con armas contra nadie.
Fueron testigos de la fe, pues sufrieron el martirio a causa de su fe. Otros fueron víctimas de una represión política y venganzas personales.
«La persecución religiosa fue anterior al 18 de julio de 1936, no sólo por la quema de iglesias y conventos en mayo de 1931, sino también por el asesinato de sacerdotes y religiosos en la revolución comunista de Asturias en octubre de 1934» (pg. 16).
»La prensa de aquellos años demuestra que quienes empezaron los atentados fueron los socialistas» (pg.). «Los rojos pretendían descristianizar a España»: Cardenal Tarancón (pg.).
»La saña antirreligiosa de los milicianos llegó a aberraciones como fusilar la imagen del Sagrado Corazón del Cerro de los Ángeles en Madrid, y la exhibición pública de ataúdes abiertos con los esqueletos de las monjas salesas en Barcelona. Estas fotos las publicó la prensa mundial (pg.).
»Con la expulsión de los jesuitas Azaña «consiguió evitar la disolución de las órdenes religiosas entregando sólo a los jesuitas al paladeo de los masones», dijo el ministro republicano Claudio Sánchez Albornoz (pg.).
El cardenal Swiatek arrestado por la KGB, encerrado en la prisión de Minsk y diez años de trabajos forzados en Siberia dice: Stalin eliminó el 90% de los sacerdotes.
Por orden de Stalin siete millones de ucranianos murieron de hambre, sólo por el hecho de ser católicos.
En la Rusia soviética se cerraron catorce mil templos.
En Moscú, sólo en un año, (1935), se imprimieron once millones de libros ateos.
Pero el comunismo no ha podido con la fe. Contra Dios, no puede nadie.
El 3 de Septiembre de 1997 se inauguró en Moscú la nueva catedral de El Salvador, en el mismo lugar donde estaba la que dinamitó Stalin en 1931 en su campaña contra la religión.
La nueva catedral, copia perfecta de la antigua, se ha levantado en dos años y medio, mientras que la antigua se tardó en construir cuarenta y cuatro años.
«El gran error del marxismo fue creer que la actitud religiosa no era más que un fenómeno del medio. (...) Sin embargo, en setenta años, las nuevas condiciones del medio [en la Unión Soviética] no han podido hacer desaparecer el fenómeno religioso. (...) Porque no es del medio sino de las entrañas de la persona de donde procede el fenómeno religioso».
Chesterton habla de «las cinco muertes de la fe»: el arrianismo, el gnosticismo, la filosofía nominalista, el renacimiento pagano y el indiferentismo religioso de hoy. Pero la Iglesia siempre ha renacido, porque Dios sabe cómo salir de la tumba. «Según todas las apariencias la fe dejó de reinar en el mundo. Dicho de un modo más vulgar, la fe fue echada a los perros. Pero en cada uno de estos casos no pereció la fe, sino que perecieron los perros».
37,2. No hay que confundir lo que llamamos la iglesia del pueblo (que es el templo, es decir, el lugar donde se reúnen los católicos para sus actos religiosos), con la Iglesia Católica (que es el Pueblo de Dios formado por el conjunto de todos los católicos del mundo entero bajo la autoridad del Romano Pontífice)34.
Los católicos formamos una gran familia porque, por la fe y el bautismo, hemos sido hechos hijos de Dios y hermanos de Jesucristo.
37,3. Jesucristo fundó una sola Iglesia: «Habrá un solo rebaño y un solo Pastor»
Esta Iglesia es la Iglesia Católica, Apostólica y Romana.
Todas las demás Iglesias y religiones están equivocadas.
Unas, porque no reconocen al verdadero Dios -como el Budismo-; otras, porque se separaron de la Iglesia verdadera -como el Protestantismo-.
Debemos rezar por los no católicos, para que se conviertan, y ellos y nosotros nos unamos en la única y verdadera Iglesia de Cristo que es la Católica.
Algunos dicen que Cristo no pretendió fundar una Iglesia. Entonces, ¿por qué reunió los Apóstoles y les mandó a predicar por todo el mundo? ¿Por qué le dijo a Pedro que él sería la piedra fundamental de su Iglesia?
Decir que Cristo no pretendió fundar una Iglesia es tan ridículo como decir que no quiere fundar una familia uno que compra una casa, contrae matrimonio y tiene muchos hijos.
En el decreto del Concilio Vaticano II sobre el ecumenismo, en el que se dan normas a los católicos para que traten con comprensión y cordialidad a los hermanos separados, se dice que el deseo de unión no debe llevarnos a callar o disimular las discrepancias:
«Es totalmente necesario que se exponga con claridad toda la doctrina. Nada es tan ajeno al ecumenismo como el falso irenismo que pretendiera desvirtuar la pureza de la doctrina católica, y oscurecer su genuino y verdadero sentido».
Por eso vamos a ver aquí las razones por las cuales creemos que la Iglesia Católica es la que Cristo fundó, mientras que las Iglesias Protestantes no reúnen las condiciones necesarias para ello. No con ánimo de ofender a los que son protestantes, sino con el deseo de exponer a todos la verdad.
Según el Primer Concilio de Constantinopla, celebrado el año 381, la Iglesia, tal como la fundó Jesucristo, tiene cuatro notas características, es decir, cuatro señales distintivas, que son cuatro propiedades esenciales que, todas juntas, son exclusivas y manifestativas de la verdadera Iglesia de Jesucristo.
Estas señales distintivas, estos atributos, son: unidad, santidad, catolicidad y apostolicidad.
37,4. Es decir, según la mente de Cristo, su Iglesia debe ser:
UNA: Jesucristo no fundó más Iglesia, que la que fundó sobre San Pedro: «Tú eres Pedro y sobre esta piedra (San Pedro) edificaré mi Iglesia». Jesucristo habla en singular, es decir, de una sola Iglesia.
«En el mundo semita el nombre es la persona misma. (...) Cambiar el nombre era indicio de imponerle otra personalidad».
En la lengua aramea, que Jesús hablaba, Pedro y piedra se dicen con la misma palabra: Kefá. Jesús hace un juego de palabras para expresar que Pedro es la piedra fundamental de su única Iglesia.
Como dice San Jerónimo, Mateo escribió en arameo, y en arameo Kefá significa roca.
Se trata, naturalmente, de una piedra grande, de una roca; pues sobre una piedrecita no se puede edificar nada.
La autenticidad de estas palabras ha sido negada de diversas maneras por críticos protestantes. Pero recientemente el célebre teólogo protestante Oscar Cullmann, la ha confirmado de la manera más convincente.
«Nadie acepta hoy la teoría de la interpolación posterior, por su carácter semítico y porque aparece en todos los códices».
Cristo cambió a Pedro su nombre de Simón por el de Pedro, piedra, roca (kefá) porque lo iba a hacer fundamento de su Iglesia.
Cuando en la Biblia Dios cambia el nombre de alguien es porque esta mutación es efectiva de lo que el nombre significa.
Jesucristo quiere ser el único Pastor del único rebaño que es su Iglesia.
Este rebaño se lo entregó a San Pedro antes de partir de este mundo
Y ya nos advirtió Él que todo reino desunido no subsistirá, se arruinará; es decir, que si la Iglesia debe permanecer hasta el final de los siglos, debe permanecer una.
SANTA: Santificar -o dar la vida de gracia- fue el primer objetivo de la venida de Cristo, y por lo tanto santificar es el primer objetivo de la Iglesia, que lo hace por medio de los sacramentos.
Dice San Pablo que «Cristo amó a su Iglesia y se sacrificó por ella para santificarla..., para hacerla santa». «Cristo nos eligió para que seamos santos».
«Ésta es la voluntad de Dios, vuestra santificación». El mismo Jesucristo dijo que Él había venido «para que el mundo se salve». «He venido, dice el Señor, no para juzgar al mundo, sino para salvarlo».
Al enviar a sus Apóstoles por el mundo les dijo: «Id y enseñad a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todas las cosas que Yo os he mandado». «Predicad a todas las criaturas: el que creyere y se bautizare, se salvará; pero el que no creyere, será condenado».
La Iglesia fundada para llevar los hombres a la gloria debe ser santa, porque el camino de la salvación es la santificación.
CATÓLICA: El nombre de católica se remonta a principios del siglo II. La empleó San Ignacio de Antioquía, discípulo del apóstol San Juan.
«Católica» significa «universal»: Jesucristo fundó su Iglesia para todos los hombres y para todos los tiempos: «Predicad a todas las gentes», «por todo el mundo», «Yo estaré con vosotros hasta el fin de los tiempos».
Esto evidentemente supone que los Apóstoles tendrían sucesores, pues ellos, en su corta vida, ni podían predicar por todo el mundo y a todas las criaturas, ni iban a vivir hasta el fin del mundo.
APOSTÓLICA: La Iglesia verdadera tiene que entroncar con los Apóstoles, en quienes Cristo fundó su Iglesia. A ellos dio su potestad: «Yo os envío a vosotros», «quien a vosotros oye a Mí me oye».
37,5. Evidentemente Jesucristo fundó su Iglesia para que permaneciera hasta el fin de los tiempos: «Yo estaré con vosotros hasta la consumación de los siglos»
Esto quiere decir que la Iglesia fundada por Cristo es indefectible.
Durará hasta el último día, y permanecerá tal como fue constituida por Cristo. Si ella llegara a desaparecer, o si se transformara en otra distinta, la asistencia de Cristo habría faltado, o Cristo habría sido impotente.
Pues, bien, la Iglesia Católica es la única que tiene las cuatro señales distintivas que Cristo puso en su Iglesia.
37,6. La Iglesia Católica es UNA en su doctrina, en su gobierno y en sus sacramentos.
Unidad de fe: nuestro Credo es el mismo desde hace dos mil años.
Unidad de doctrina, creída unánimemente por los mil millones de católicos, de todas las razas, culturas, lenguas y regiones del mundo entero.
Unidad de gobierno, con una Cabeza Universal: el Romano Pontífice.
Unidad de sacramentos, que son exactamente los mismos para los católicos de todo el mundo.
Unidad de doctrina de todos los Obispos unidos al Papa. Esta unidad no se rompe aunque algunos la abandonen. La unidad está en los unidos a la Cátedra de Pedro. La unidad en lo esencial no impide la variedad en lo accidental.
«Los hermanos separados, sin embargo, ya particularmente, ya sus comunidades y sus Iglesias, no gozan de aquella unidad que Cristo quiso dar a los que regeneró y convivificó en un cuerpo y en una vida nueva».
«Estas Iglesias y comunidades eclesiales, por la diversidad de su origen, de su doctrina y de su vida espiritual, discrepan bastante, y no solamente de nosotros, sino también entre sí». No se ponen de acuerdo ni siquiera en el número de los sacramentos.
La libre interpretación de la Biblia de los protestantes, lleva naturalmente a multitud de errores, herejías y a la desunión. De ahí que haya más de 2.000 denominaciones protestantes, catalogadas en el Oxford University Press World Christian Encyclopedia.
La interpretación individual de la Biblia lleva a un subjetivismo arbitrario que hace prácticamente imposible la unidad de doctrina.
Entre ellos reina un tremendo desbarajuste doctrinal sobre lo que hay que creer o no creer.
En cambio, el Magisterio de la Iglesia, lleva a la unión. Esta unión de doctrina se lleva a cabo mediante la autoridad infalible del Papa y de los Concilios.
Todos los Concilios son doctrina de la Iglesia; pero el Concilio Vaticano II es especialmente el Concilio de la Iglesia, porque hizo de la Iglesia el objeto central de sus deliberaciones.
Por lo mismo el Concilio Vaticano I fue el Concilio del Papa, Trento el de la Contrarreforma, Éfeso el de la Virgen y Calcedonia el de Cristo.
Las denominaciones protestantes son independientes unas de otras.
Las Iglesias Protestantes de hoy vienen de Lutero, Calvino y Enrique VIII
Del luteranismo salieron las Iglesias Evangélicas Reformadas.
Del calvinismo, los Presbiterianos y los Mormones.
De los Anglicanos salieron los Metodistas, los Episcopalianos, los Pentecostales, los Bautistas, los Adventistas, y de éstos los Testigos de Jehová.
Entre los protestantes hay muchísimas divisiones en la determinación de cuáles son los puntos fundamentales que hay que creer. No se ponen de acuerdo ni en el número de los sacramentos, ni en la eternidad del infierno, ni siquiera en la divinidad de Jesucristo.
Recientemente se ha despertado en el protestantismo un movimiento de unión, pues comprenden que Cristo estableció la unidad de su Iglesia.
Ha surgido en ambientes protestantes el deseo de un Magisterio que unifique la enorme disparidad de opiniones entre los protestantes.
Así se lo oí en una conferencia en El Puerto de Santa María, el 10 de Enero de 1998 al P. Eduardo López Azpitarte, S.I. Profesor de la Facultad Teológica de Granada.
Este movimiento suscitado en el protestantismo hay que agradecerlo a Dios, porque puede ser el camino eficaz para llegar a la unidad que Cristo pidió al Padre para su Iglesia.
El Concilio ha reconocido que es un movimiento «inspirado por el Espíritu Santo»
Debemos orar mucho para que pronto sea una realidad el deseo de Jesús: que todos los que creemos en Él formemos «un solo rebaño con un solo pastor».
En la Alta Iglesia Anglicana se cree que la Santísima Virgen es Madre de Dios, tienen imágenes de Ella en sus iglesias, y se le canta la misma Salve que los católicos.
Recientemente ha habido una aproximación entre católicos y luteranos.
El día 2 de noviembre de 1999 firmaron en Augsburgo, el Cardenal Edward Cassidy, en nombre de la Iglesia católica, y el obispo luterano Christian Krause, en nombre de la Federación Luterana Mundial, un documento conjunto sobre la doctrina de la justificación. En él se dice en ANEXO, 2, c:
«c) La justificación tiene lugar sólo por gracia». Pero: «La obra de la gracia de Dios no excluye la acción humana».
Y en el texto de la DECLARACIÓN:
». En la interpretación católica también se considera que la fe es fundamental en la justificación. Porque sin fe no puede haber justificación.
». Juntos confesamos que las buenas obras, una vida cristiana de fe, esperanza y amor, surgen después de la justificación y son fruto de ella. (...) Tanto Jesús como los escritos apostólicos amonestan al cristiano a producir las obras del amor.
». Según la interpretación católica, las buenas obras, posibilitadas por obra y gracia del Espíritu Santo, contribuyen a crecer en gracia para que la justicia de Dios sea preservada y se ahonde la comunión en Cristo. Cuando los católicos afirman el carácter “meritorio” de las buenas obras, por ello entienden que, conforme al testimonio bíblico, se les promete una recompensa en el cielo. Su intención no es cuestionar la índole de esas obras en cuanto don, ni mucho menos negar que la justificación siempre es un don inmerecido de la gracia, sino poner el énfasis en la responsabilidad del ser humano por sus actos.
». La interpretación de la doctrina de la justificación expuesta en la presente declaración demuestra que entre luteranos y católicos hay consenso respecto a los postulados fundamentales de dicha doctrina».
El Papa Juan Pablo II, en su tradicional cita dominical con los miles de peregrinos reunidos en la plaza de San Pedro, dijo de este documento: «Si bien la declaración no resuelve todas las cuestiones relativas a la enseñanza de la doctrina de la justificación, expresa un consenso sobre verdades fundamentales de esta doctrina».
«La unidad de la Iglesia no excluye en ella una legítima diferenciación».
«Dentro de la comunión eclesiástica existen, legítimamente, Iglesias particulares que gozan de tradiciones propias», permaneciendo fieles al Magisterio de la Iglesia; pues ha habido algunas disensiones en el seno de la Iglesia que han producido rupturas de la comunión eclesial. «Los fieles deberían apartarse de los pastores que se desviaran».
37,7. La Iglesia Católica es SANTA en su doctrina, en su moral, en sus medios de santificación -los sacramentos- y en sus frutos. No quiere esto decir que todos los católicos sean santos. Esto es imposible, dada la libertad humana.
La Iglesia condena la mala conducta de toda persona.
Precisamente los malos, lo son por no cumplir lo que manda la Santa Iglesia Católica.
No se puede atribuir a la Iglesia los pecados de los malos católicos.
No es la fruta podrida caída de un árbol sino la madura que cuelga de sus ramas lo que manifiesta la bondad de ese árbol.
«Cristo no fundó su Iglesia para reunir santos, sino para formarlos»82.
«Es incomprensible, en los que acusan a la Iglesia, que habiendo en ella tanta grandeza, sólo se fijen en lo malo. Esto es tan ridículo como si a un árbol cuajado de frutos se le condenara por alguna fruta que yace podrida en el suelo.
«De los Papas que ha tenido la Iglesia, solamente tres no han cumplido con las obligaciones de su cargo.
»Pero los enemigos de la Iglesia continuamente están haciendo alusión a ellos, pero nada dicen de treinta y un Papas que murieron mártires, y de los ochenta que llegaron a santos».
»A los que se me acercan acusadores, yo les digo: “Enséñame otra Iglesia que tenga más mártires que hayan dado su sangre por Cristo, más misioneros que hayan proclamado el Evangelio, más mujeres que se hayan consagrado al servicio de los pobres y enfermos”, y se quedan callados».
Si para entrar en la Iglesia católica hubiera que ser santo, pocos podrían entrar.
Dice San Cipriano: «Aunque la cizaña aparece en la Iglesia (...) nosotros debemos procurar ser grano bueno, a fin de que cuando llegue el momento de recoger el grano bueno en los graneros del Señor, recibamos una recompensa apropiada».
«En la historia de la Iglesia se entrecruzan luces y sombras.
»La Iglesia ha reconocido siempre que ella, a pesar de ser una comunidad santa, acoge en su seno a hombres pecadores.
»Todos los miembros de la Iglesia están sometidos a la tentación, a la infidelidad y al pecado».
Los malos católicos no son malos por ser católicos, pues la Iglesia quiere que sean buenos.
«La finalidad de la Iglesia es hacer santos», por eso los que han vivido la plenitud del catolicismo han sido unos santos, unos héroes, unos bienhechores de la humanidad. Basta citar nombres como San Vicente de Paúl, San Raimundo de Peñafort, San Pedro Nolasco, San Pedro Claver, San Juan de Dios, San Juan Bosco..., y tantos otros miles de santos que la Iglesia venera en los altares. La Iglesia Católica es admirable por la grandeza de sus santos, el celo de sus misioneros, y el heroísmo de sus mártires.
La Iglesia Católica es la institución del mundo que, a lo largo de la historia, ha hecho más obras de caridad (asilos de ancianos y huérfanos, atención a enfermos y leprosos, etc.), y ha tenido más personas que han consagrado su vida totalmente a Dios (sacerdotes y religiosas), y ha ofrecido más sangre por amor a Cristo (centenares de miles de mártires).
No negamos que pueda haber protestantes virtuosos de buena fe, porque los hay; pero el principio protestante de que las buenas obras no son necesarias para salvarse, lleva, naturalmente, al indiferentismo y frialdad religiosa.
Los protestantes dicen que la Iglesia Católica se corrompió a partir de Constantino hasta que llegó Lutero con su reforma.
A parte de que esto no es cierto, aun admitiendo defectos en elementos de la Iglesia, si fuera verdad que la Iglesia Católica dejó de ser la verdadera Iglesia de Cristo, entonces Él hubiera faltado a su promesa: «Yo estaré con vosotros hasta el fin de los tiempos, y las puertas del infierno no prevalecerán».
La promesa de Cristo garantiza que la Iglesia no puede fallar cuando señala el camino de la salvación.
Cristo no dijo que en su Iglesia no habría defectos, sino que vencería al MAL. El MAL no podría contra ella.
37,8. La Iglesia Católica es UNIVERSAL, no tiene fronteras, está abierta a todos los hombres. Su mensaje de salvación se dirige a todas las gentes.
«El primero en aplicar el adjetivo de «católica» a la Iglesia, al principio del siglo II, fue San Ignacio de Antioquía».
La Iglesia Católica se ha extendido por todas las regiones de la Tierra. El catolicismo es practicado por gente de todas las razas y de todas las nacionalidades. En el Concilio Vaticano II (1962-1965) se reunieron más de dos mil quinientos Obispos de cien nacionalidades distintas.
No hay lugar en el mundo donde no haya alguna obra de arte o símbolo del catolicismo.
Para pertenecer a la Iglesia Católica no es necesario ser de un determinado pueblo, civilización, raza o clase social. En la Iglesia Católica no hay razas, ni «color», ni naciones, ni partidos, ni clases sociales.
La Religión Católica es la más universal. Está a la cabeza de todas las religiones del mundo. Según la última estadística de la Iglesia Católica (I.C.I.A., Roma), ésta es la pertenencia a las religiones más numerosas:
Católicos: 1.06191 millones
Musulmanes: 920 “
Hindúes: 705 “
Protestantes: 669 “
Budistas: 323 “
Confucianos: 321 “
Ortodoxos: 200 “
Judíos: 18 “
De los seis mil millones de habitantes de la Tierra, el 18% son católicos. En Europa asciende al 40%, y en América del Sur al 89%93.
«La Iglesia Católica no está todavía suficientemente implantada en todos los pueblos de la Tierra.
La voluntad de Cristo es, sin embargo, que se establezca en ellos para que todos los hombres y mujeres de todos los pueblos tengan acceso a la salvación.
Por eso la Iglesia tendrá que ser siempre misionera, y todos los cristianos están obligados a colaborar en esta acción misionera evangelizadora de la Iglesia».
Las Iglesias protestantes son de escasas proporciones comparadas con la Iglesia Católica. Una Iglesia pequeña no puede ser la verdadera Iglesia de Cristo.
Esta universalidad de la Iglesia Católica, no sólo se extiende a todos los hombres de todos los tiempos, de todas las razas y de todas las clases sociales.
También se manifiesta en su amplitud: abarca la Biblia y la Tradición, a Jesús y a María, la fe y las obras, la razón y la revelación, los dogmas y los misterios, la justicia de Dios y su misericordia, etc., etc.
En cambio, las herejías protestantes son excluyentes: sólo la Biblia, no la Tradición; sólo Cristo, no María; sólo la fe, las obras no valen, etc.
37,9. La Iglesia Católica es APOSTÓLICA, tiene sus raíces en los Apóstoles. El Papa -nuestro Jefe- entronca en perfecta y jamás interrumpida concatenación con San Pedro -Jefe de los Apóstoles-.
Los Papas han sido legítimamente elegidos por la Iglesia con la garantía de su fidelidad a la fe recibida de los Apóstoles.
El Papa es el legítimo sucesor de San Pedro.
El Cardenal John Newman, uno de los ingleses más influyentes del siglo XIX, después de veinte años como pastor protestante, se convirtió al catolicismo al estudiar a fondo este punto.
León XIII lo hizo cardenal en 1879 debido a sus méritos, y Juan Pablo II tiene en estudio su causa de beatificación por sus virtudes heroicas. Murió en Birmingham (Inglaterra) en 189097.
El protestantismo nació con Lutero 1500 años después de Cristo. Martín Lutero nació en Eisleben, pequeña ciudad de Turingia, el 10 de noviembre de 1483. Murió el 18 de febrero de 1546 en su ciudad natal.
Herejías ha habido siempre: priscilianos, docetas, donatistas, valdenses, etc Pero han sido independientes unas de otras.
Aunque algunas hayan coincidido en algunos de sus errores, no por eso han dejado de ser independientes entre sí.
Basta estudiar su historia para ver que no han tenido unidad en su doctrina, ni continuidad en su gobierno, ni han formado una sola comunidad en el tiempo. En lo único en que coinciden todas es en haberse separado de la verdadera doctrina de Cristo, y de la autoridad del legítimo sucesor de San Pedro.
En la historia de la Iglesia Católica hay célebres predicadores de los siglos I y II, como Clemente Romano (año 96), Ignacio de Antioquía (año 107), Policarpo de Esmirna ( año 110), Ireneo de Lyon (año 185), etc.. Ninguna Iglesia protestante puede presentar documentación de su presencia en aquellos primeros siglos del cristianismo.
Voy a poner aquí el nombre, el lugar de origen, el fundador y la fecha de las principales Iglesias Protestantes:
NOMBRE
Luteranos Anglicanos Presbiterianos Bautistas Episcopalianos Metodistas Mormones Adventistas Teosofismo Testigos de Jehová
ORIGEN
Alemania Inglaterra Escocia Ámsterdam EE.UU Oxford EE.UU EE.UU EE.UU EE.UU
FUNDADOR
Martín Lutero Enrique VIII Juan Knox Juan Smith Samuel Seabury Juan Wesley José Smith William Mill Blavatski-Steel Carlos Russell
AÑO
1517 1534 1560 1605 1785 1739 1830 1860 1875 1879
El Cisma de Oriente se consumó en 1054 por obra de Cerulario que murió en 1058. La había iniciado Focio, Patriarca de Constantinopla, en el año 863. Focio murió el año 897. Quisieron establecer en Constantinopla el Primado de la Iglesia al trasladar allí su corte Constantino.
37,10. Si la Iglesia Católico-Romana es la única que tiene estas señales distintivas de unidad, santidad, catolicidad y apostolicidad, ella será la única realmente fundada por Cristo. Ahora bien, Cristo fundó su Iglesia sobre Pedro, como piedra fundamental. Si Pedro es el fundamento, él debe vivir en sus sucesores.
Se llama ROMANA porque el Papa está en Roma. Pero además del rito romano hay otros ritos católicos como el bizantino, el copto, el armenio, el caldeo, etc.
El fundamento no puede desaparecer sin que se derrumbe el edificio que soportaba. El tiempo que dure la Iglesia será igual al tiempo que ella permanezca sobre su fundamento. Por eso dijo San Ambrosio: «Donde esté Pedro, ahí está la Iglesia de Cristo». «Lo que Cristo instituyó en el Apóstol Pedro, es menester que dure perpetuamente en la Iglesia».
Ese fundamento es la autoridad. Una sociedad sin autoridad se desintegra. «Sin autoridad se frustra la sociedad». «La autoridad es un elemento esencial en toda sociedad; la cual, sin ella, se desmorona y acaba por desaparecer en la anarquía». Todo grupo, para subsistir, necesita organizarse.
Y toda organización necesita una autoridad al servicio del bien común. La autoridad da unidad, cohesión y eficacia a todo grupo humano.
Dice Ortega y Gasset: «sin alguien que mande, y en la medida que ello falte, reina en la humanidad el caos». (...) «Obedecer no es envilecerse, sino, al contrario, estimar al que manda y seguirlo solidarizándose con él»
«Toda sociedad se compone de un conjunto de seres racionales y libres que de una manera estable, y bajo la dirección de una autoridad, se propone la realización de un fin.
»En toda sociedad es necesaria la autoridad que la dirija para poder conseguir el fin para el cual fue constituida.
»Puesto que Dios ha creado a los hombres sociables por naturaleza, y como ninguna sociedad puede subsistir sin autoridad que la dirija al bien común, esta autoridad emana de la naturaleza, y por lo tanto viene de Dios».
A Pedro, Jesús le hace fundamento dándole una autoridad suprema, universal y plena:
«Lo que ates en la Tierra quedará atado en el cielo».
«El poder de atar y desatar es una metáfora que significa poder de mandar, permitir o prohibir. Es el poder de legislar».
«“Atar y desatar” es una fórmula rabínica que denota poderes autoritarios de dar leyes o dispensar de ellas, y manifiesta poderes autoritativos de gobierno y organización».
En el Talmud «atar» significa declarar ilícito, y «desatar» significa declarar lícito.
Dijo también Jesucristo: «Yo te daré las llaves del Reino de los cielos»
La entrega de llaves es signo de transmisión de poder y autoridad.
Por eso en el cuadro de la rendición de Breda de Velázquez, el Príncipe holandés Justino de Nassau, entrega las llaves de la ciudad al general español Marqués de Spínola.
Igualmente en el cuadro de la Rendición de Granada de Pradilla, el rey moro Boabdil está también entregando las llaves de Granada a los Reyes Católicos.
El símbolo de la rendición es la entrega de las llaves: es transmisión de autoridad. Las ciudades antiguas estaban rodeadas de murallas, y las llaves de la puerta estaba en poder de la autoridad.
Los protestantes, como rechazan la autoridad del Papa, dicen que este pasaje es una interpolación.
Pero «esta teoría no es válida porque este texto del primado de Pedro no falta en ninguno de los 4.000 códices anteriores al siglo IX; ni en los códices de las versiones hechas durante los primeros siglos, ni en la primera "Armonía Evangélica" de Taciano (70), ni en los Padres de la Iglesia anteriores al siglo IV. Además en la antigua iconografía cristiana y en la liturgia siempre se representa a Pedro con las llaves, alusión clara del texto de Mateo».
Los sucesores de San Pedro, los Papas de Roma, siempre han sido considerados como los Jefes de la Iglesia Católica.
Es curioso que el año 96, cuando todavía vivía en Éfeso el Apóstol San Juan evangelista, los cristianos de Corinto no acuden a él para
solucionar un grave problema, sino al Papa de Roma San Clemente, sucesor de San Pedro.
Cristo ha hecho a la Iglesia jerárquica, no democrática. La Iglesia es una sociedad organizada jerárquicamente, por el mismo Cristo.
El poder de los jerarcas no proviene de la comunidad de los fieles. Afirmar lo contrario es herético
«Mientras en la sociedad civil todo es opinable y discutible, en la Iglesia, en las verdades fundamentales, no es posible la libre opinión, puesto que hay que sujetarse a la doctrina revelada».
Como dijo Juan Pablo II el 20 de noviembre de 1998: «La verdad revelada no es el producto de una Iglesia democrática, sino que es un don que viene de “lo alto”, de Dios».
Hoy algunos quieren acomodar la doctrina católica a «los signos de los tiempos».
Pero los «signos de los tiempos» no son Fuente de Revelación, sino consecuencia de las opiniones de los hombres; por eso debe ser al contrario: hay que examinar «los signos de los tiempos» a la luz de la Revelación para ver si son aceptables o no. «No se puede sustituir el mensaje divino por palabras humanas, por muy sabias que éstas sean. Pretenderlo ha dado origen a muchas herejías».
La Iglesia de Cristo ha de durar hasta el fin de los siglos tal como Él la instituyó, por lo tanto también el Pontificado -que es su fundamentodurará hasta entonces.
Luego allí se encuentra la verdadera Iglesia de Cristo, donde se encuentre este Sumo Pontificado.
Este Pontificado sólo se encuentra en los Papas de la Iglesia Católica. Durante casi dos mil años, hasta el Papa actual, tenemos los católicos una serie de más de doscientos sesenta Papas legítimos sucesores de San Pedro. Juan Pablo II es el 268.
En algún momento conflictivo hubo «antipapas», pero enseguida se recuperó la línea legítima. ¿Qué sociedad hay en el mundo que tenga esta antigüedad, esta tradición, esta unidad?
El Primado de Pedro es dogma de fe. Está definido en el Concilio Vaticano I.
Cristo instituyó en Pedro un principio perpetuo de unidad y fundamento visible de la Iglesia.
Los protestantes no tienen papado luego no están en la Iglesia fundada por Jesucristo.
Están engañados: unos sabiéndolo y otros sin saberlo; pero equivocados. Cristo está donde está Pedro; y hoy Pedro está en el Papa de Roma.
Enseñar otra cosa es error o mala voluntad.
El Sínodo General de la Iglesia Anglicana, reunido en Londres del 13 al 15 de febrero de 1985, ha aprobado por mayoría absoluta (238 votos a favor, 38 en contra y 25 abstenciones) el informe final sobre la unidad con los católicos en el que se reconoce al Papa como cabeza suprema de las dos Iglesias.
Y Robert Runcie, Arzobispo anglicano de Canterbury, con ocasión de su visita al Papa Juan Pablo II, en septiembre de 1989, dijo: «Empezamos a reconocer en el Papa al Primado de Pedro».
LONDRES, 12 mayo 1999 (ZENIT).- La capital de Inglaterra fue testigo esta mañana de un nuevo paso en el diálogo entre católicos y anglicanos sobre el decisivo tema del ejercicio de la autoridad en la Iglesia.
En la histórica abadía de Westminster, se presentó un nuevo documento elaborado por la Comisión mixta internacional de católicos y anglicanos.
Al presentar el texto que lleva el significativo título de «El don de la autoridad», los dos presidentes de la Comisión, el obispo católico de
Arundel and Brighton y el anglicano de Birmingham subrayaron el significado simbólico de este gesto que tiene lugar en una abadía que se remonta a una época anterior a las divisiones, con el deseo de que este documento contribuya a superarlas. El documento llega a encontrar un acuerdo en lo que se refiere a la autoridad del obispo de Roma El texto de la comisión presentado en Westminster constituye una consecuencia «del reconocimiento del primado del obispo de Roma».
LONDRES, 13 mayo 1999 (ZENIT).- George Carey, arzobispo de Canterbury, la máxima autoridad de la Iglesia de Inglaterra, ha acogido positivamente el documento «El don de la autoridad» («The Gift of Authority»), en el que representantes católicos y anglicanos reconocen el primado del obispo de Roma sobre las Iglesias cristianas
Precisamente la razón por la cual la Basílica Vaticana en Roma se construyó ahí, fue porque debajo está la tumba de San Pedro.
Son interesantísimos los estudios realizados para la identificación científica de la tumba y de los restos de San Pedro. Los arqueólogos han encontrado la tumba y los huesos de San Pedro.
Sobre este tema yo he hecho un vídeo: La tumba de San Pedro en el Vaticano. Identificación científica de la tumba y de los restos de San Pedro en una necrópolis bajo la Basílica Vaticana.
Para hacer este vídeo he estado un mes en Roma hablando con los arqueólogos y recogiendo documentación: ahí está la piedra fundamental sobre la que Cristo fundó su única Iglesia. El que está encima es su legítimo sucesor.
El que quiera estar en la Iglesia que Cristo fundó en Pedro, tiene que estar en la Iglesia Católica, dirigida por Juan Pablo II, el 265 legítimo sucesor de San Pedro.
Voy a poner aquí la lista de los 21 Concilios Ecuménicos celebrados por la Iglesia Católica a través de los siglos:
1º.- El Concilio de Nicea I se celebró el año — 325 2º — Constantinopla I — 381 3º — Éfeso — 431 4º — Calcedonia — 451 5º — Constantinopla II — 553 6º — Constantinopla III — 680-81 7º — Nicea II — 787 8º — Constantinopla IV — 869-70 9º — Letrán I — 1123 10º — Letrán II — 1139 11º — Letrán III — 1179 12º — Letrán IV — 1215 13º — Lyón I — 1245 14º — Lyón II — 1274 15º — Vienne (Francia) — 311-12 16º — Constanza — 1414-18 17º — Ferrara-Florencia — 1438-45 18º — Letrán V — 1512-17 19º — Trento — — 1545-63 20º — Vaticano I — 1869-70 21º — Vaticano II — 1962-65
He aquí la lista de los Papas de la Iglesia Católica tomada del Anuario Vaticano del año 2003133: Algunas listas no coinciden en el número de los Papas. Se debe a que algunos murieron después de haber sido elegidos y antes de haber tomado posesión. En unas listas están porque fueron elegidos, y en otras no porque no llegaron a tomar posesión. Otro problema es el de Benedicto IX que abdicó dos veces y gobernó tres. Unos lo ponen una sola vez y otros tres. Asunto desagradable es el de la Papisa Juana. Se trata de una leyenda medieval según la cual a Juan VIII, debido a sus modales afeminados, el pueblo le llamaba «La Papisa».
Juan Pablo II ha sido la persona de la historia que más gente ha congregado ante su persona: más de un millón en Canadá, estados Unidos. Méjico, Brasil, Madrid, etc. en Manila reunió cinco millones de personas.
Esta lista de los Papas, legítimos sucesores de San Pedro es una garantía de que estamos en la misma Iglesia que Cristo fundó. Así lo decía San Ireneo en el siglo II.
Los Apóstoles son el fundamento puesto por Cristo en persona. Nosotros debemos adherirnos a sus sucesores legítimos.
«Ésta es la sucesión y el canal a través del cual la tradición de la Iglesia y el mensaje de la verdad ha llegado hasta nosotros».
37,11. Hoy vivimos tiempos de ecumenismo en los que todos ansiamos la unión de todos los cristianos en una sola Iglesia. Pero la unión con los protestantes, decía Juan XXIII, no puede venir del sacrificio de parte de la verdad, sino de un profundizar más en el conocimiento de la verdad. No podemos sacrificar un dogma de nuestro patrimonio doctrinal para buscar una unión engañosa.
«En el Concilio Vaticano II, el Romano Pontífice junto con los Padres Conciliares tomaron viva conciencia de la necesidad de empeñar todo tipo de esfuerzos para que los hermanos separados se pudieran reintegrar en la unidad. Esta preocupación ecuménica quedó reflejada en diferentes documentos conciliares: en la Constitución Dogmática sobre la Iglesia, en el Decreto sobre las Iglesias orientales católicas y en el Decreto sobre ecumenismo. En estos documentos se proclamaron los siguientes principios sobre ecumenismo:
- Las divisiones entre los cristianos contradicen la voluntad de Dios, y son motivo de escándalo para el mundo.
- Alguno de los bienes que constituyen la Iglesia pueden hallarse también fuera de la Iglesia Católica, pero la plenitud de los medios de salvación sólo se pueden encontrar en la Iglesia Católica.
- Los católicos deben manifestar comprensión hacia aquellos que no participan de la plena unidad, teniendo en cuenta que no pocos se encuentran en esa situación sin culpa por su parte.
- Los medios fundamentales para recuperar la unidad son la caridad y la oración.
- Nada más lejos del verdadero ecumenismo que aquello que afecta a la pureza de la doctrina católica, y a su sentido genuino y preciso.
- No sería lícita aquella relación con los no católicos que suponga peligro de la fe o indiferentismo religioso.
»El Concilio vino a recordar que nadie puede poner en duda un dogma de fe, ni siquiera con la intención de aproximarse a los no católicos. Los católicos no tienen poder sobre la fe recibida; sino que ésta es un depósito que deben custodiar y transmitir con fidelidad. Por eso deben respetar en todo momento las fórmulas definidas por el Magisterio de la Iglesia».
La declaración sobre la libertad religiosa del Concilio Vaticano II advierte que no es lo mismo practicar una religión que otra. No todas son igualmente buenas, pues son contradictorias entre sí.
«Todos los hombres están obligados a buscar la verdad, sobre todo, en lo que se refiere a Dios y a su Iglesia, y, una vez conocida, abrazarla y practicarla».
Dice el Concilio Vaticano I: «Nadie tiene causa justa para dejar la Iglesia Católica».
«Aunque fuera de la Iglesia Católica pueda encontrarse parte de virtud y parte de verdad», la «única y verdadera religión está en la Iglesia Católica».
Aunque añade que todos los que han recibido el Bautismo y tienen fe en Cristo, de alguna manera también pertenecen a la Iglesia de Cristo en un sentido amplio. Pero en sentido estricto «la Iglesia de Cristo subsiste hoy en la Iglesia Católica».
Ésta es la razón por la cual la Sagrada Congregación del Clero en su Directorio dice: «Propóngase los argumentos en favor de la doctrina católica con caridad a la vez que con la debida firmeza».
Dice el Concilio que la libertad religiosa consiste en inmunidad de coacción es decir, que a nadie se le puede imponer por la fuerza la práctica de una religión, ni tampoco impedírsela, ni en público ni en privado.
“El derecho a la libertad religiosa no es ni la permisión moral de adherirse al error, ni un supuesto derecho al error; sino un derecho natural de la persona humana a la inmunidad de coacción exterior en materia religiosa”.
El hombre tiene derecho a practicar lo que él cree que es verdad.
Pero el ejercicio público de la religión, debe subordinarse al «justo orden público», que consiste en la recta ordenación del bien común, en «la salvaguarda efectiva de los derechos de todos los ciudadanos..., el interés proporcionado por la auténtica paz pública..., y una adecuada tutela de la moralidad pública».
«En la divulgación de la fe religiosa y en la introducción de costumbres hay que abstenerse siempre de cualquier clase de actos que puedan tener sabor a coacción o a persuasión inhonesta o menos recta, sobre todo cuando se trata de personas rudas o necesitadas. Tal comportamiento debe considerase como abuso del derecho propio y lesión del derecho ajeno».
El Episcopado Español, mientras «pide a sus colaboradores apostólicos, que jamás incidan en este defecto, les ruega que con la mayor caridad posible procuren que los fieles de fe sencilla no sean jamás víctimas de dicho procedimiento, si alguna vez hubiere lugar a ello».
Recientemente España se ha visto invadida por multitud de sectas muy proselitistas que con señuelos más o menos atractivos para los jóvenes han desorientado a un número muy considerable. Ver 75,6.
El Episcopado de Francia ha hecho esta advertencia a los católicos: «Todos los católicos deben oponer un dique a esta marea invasora. Por eso el comprar, leer o conservar sus publicaciones constituye una grave imprudencia. Frecuentar sus reuniones y participar en su culto es todavía más peligroso. Y el adherirse pública y plenamente a ellos constituye un pecado grave contra la fe».
Puede ser interesante mi vídeo Las sectas desenmascaradas.
37,12. La plenitud de los medios salvíficos se encuentra en la Iglesia Católica, pero algunos actos de los hermanos separados, pueden también producir la gracia. En los hermanos separados se puede encontrar también virtud y parte de verdad. Los católicos deben reconocer con gozo «los tesoros verdaderamente cristianos que, procedentes del patrimonio común, se encuentran en nuestros hermanos separados».
«El cristiano, lejos de juzgar o de condenar a los que están fuera de la Iglesia, deberá ofrecerles su ayuda y su amor. Si él es feliz por encontrar la salvación dentro de la Iglesia, también está seguro que la bondad de Dios salva, por Cristo, a todas las almas generosas y de buena fe que, sin pertenecer visiblemente a la Iglesia, siguen lealmente los dictados de su conciencia». «Aquellos que con seriedad intentan en su corazón hacer todo lo que Dios exige de ellos no están excluidos de la esperanza de la vida eterna».
Dice el Concilio Vaticano II: «El propósito divino de salvación abarca a todos los hombres: y aquellos que, ignorando sin culpa el Evangelio de Cristo y su Iglesia, buscan, sin embargo, a Dios con corazón sincero, y se esfuerzan, bajo el influjo de la gracia, por cumplir con obras su voluntad, conocida por el dictamen de la conciencia, ellos también, en un número que sólo Dios conoce, pueden conseguir la salvación eterna. La Divina Providencia no niega los auxilios necesarios para la salvación a los que, sin culpa por su parte, no llegaron todavía a un claro conocimiento de Dios y, sin embargo, se esfuerzan, ayudados por la gracia divina, en conseguir una vida recta».
Es decir, que los no creyentes de buena fe, que siempre cumplieron con su conciencia, pueden salvarse.
Dice Balmes: «Dios es justo, y como tal, no castiga ni puede castigar al inocente. Cuando no hay pecado no hay penas ni las puede haber».
Dice Martins Veiga: «Constituye una gran alegría pensar que hay mucha gente de buena voluntad que se salva sin pertenecer a la Iglesia. Sin embargo, no deja de ser un hecho doloroso el que haya tantos hombres que no conozcan ni vivan el misterio de la Iglesia en su integridad, porque sin ella nunca podrán alcanzar su plena y total realización en Dios».
La conocida frase «fuera de la Iglesia no hay salvación» se remonta a Orígenes y ha sido muy repetida. Incluso se ve incorporada en el Concilio IV de Letrán. Pero hay que entenderla en su contexto. Va dirigida a los que conociéndola la rechazan. No a los que inculpablemente no la conocen.
«Para comprender bien su significado quizás sea mejor decir: “Fuera de la Iglesia no hay medio de salvación”».
Pero «quienes sabiendo que la Iglesia Católica fue instituida por Jesucristo como necesaria, desdeñaran entrar o no quisieran permanecer en ella, no podrían salvarse».
Con todo, para la salvación eterna, no basta estar en la Iglesia, hay que estar en gracia. «La Iglesia es medio de salvación, no causa».
37,13. Los milagros de hoy día son una prueba a favor de la Iglesia Católica.
Agudamente dice San Agustín: Si en la Iglesia Católica hay milagros es porque es verdadera; y si no hay milagros, es enorme milagro que sin milagros haya creído en ella el Imperio Romano.
El Concilio Vaticano I afirma tres cosas de los milagros:
a) que son posibles,
b) que pueden ser conocidos con certeza,
c) que con ellos se prueba legítimamente el origen divino de la Religión Cristiana.
Desde 1882 funciona en Lourdes una Oficina de Comprobaciones Médicas. Hasta 1955 habían desfilado por esta Oficina 32.663 médicos. Esta Oficina acepta la inscripción de todo médico que lo solicite, cualesquiera que sean sus creencias religiosas, nacionalidad, etc. De hecho los ha habido católicos, protestantes, judíos, hindúes, y hasta ateos racionalistas. En miles de casos han declarado que la curación fue inexplicable desde el punto de vista médico.
El enfermo fue examinado por los médicos antes y después de la curación.
La existencia de la enfermedad tiene que constar antes de la curación con pruebas clínicas: radiografías, biopsias, encefalogramas, análisis bacteriales, etc., según lo demande la naturaleza de la enfermedad.
Quedan excluidas de antemano todas las enfermedades que sean puramente nerviosas.
Tiene que tratarse de enfermedades orgánicas, no puramente funcionales.
La curación debe ser científicamente inexplicable, por no haberse aplicado tratamiento adecuado, instantánea y duradera.
Se somete al enfermo a observación durante un año. Sólo entonces la Oficina de Comprobación afirma que la curación es inexplicable, científicamente hablando.
Por Lourdes han pasado trescientos millones de personas. En los archivos de la Oficina Médica de Lourdes hay 3.184 expedientes de curaciones inexplicables por la Medicina. De éstos la Comisión Eclesiástica en 19 años de trabajo sólo ha aceptado cincuenta y cuatro casos como auténticos milagros.
No es que los demás no sean milagros. Es que la Iglesia es rigurosísima antes de declarar un hecho como milagroso, y un hecho milagroso auténtico puede no ser reconocido como tal por la Iglesia por falta de algún requisito.
Dios no hace milagros para que sean comprobados científicamente, sino como respuesta a la oración de las personas que se lo piden con fe, aunque falten requisitos para una comprobación científica. El rigor de la Iglesia en aceptar hechos milagrosos nos debe dar confianza en los casos que la Iglesia acepta como milagros.
Es famoso el caso de la enferma Marie Bayllie Ferrant, que fue examinada por Alexis Carrel, Premio Nobel de Medicina.
Él mismo cuenta el caso en su libro Viaje a Lourdes.
Acompañaba por curiosidad una peregrinación de enfermos a Lourdes. Era escéptico. Entre los enfermos escogió a Marie Bayllie por parecerle que era el caso más desesperado. Llegó a decir: «Si esta enferma se cura, sería un milagro verdadero. Entonces yo creería». La enferma tenía peritonitis tuberculosa en último grado. Él mismo la había desahuciado como un caso perdido. Sin embargo en Lourdes, ante los ojos atónitos de Alexis Carrel, aquel abdomen voluminoso descendió instantáneamente a su volumen normal. Él examinó a la enferma y la encontró curada. Cumplió su palabra. Se convirtió al catolicismo, y murió católico.
El doctor Leuret, Jefe de la Oficina Médica de Lourdes ha publicado un libro, traducido al español por la Editorial FAX titulado Curaciones milagrosas modernas, donde se narran varios casos con los nombres de los enfermos, reproducciones de las radiografías, etc., y las firmas de los médicos que certifican las curaciones inexplicables desde el punto de vista científico.
La Iglesia ha aprobado recientemente un nuevo milagro en Lourdes:
«Jean-Pierre Bély quedó curado instantáneamente de esclerosis múltiple.
LOURDES, 11 feb (ZENIT).- Lourdes ha vuelto a ser testigo de un milagro. A las 10:00 de la mañana, en la basílica subterránea, el obispo de Lourdes y Tarbes, monseñor Jacques Perrier, proclamó oficialmente, durante la solemne celebración de la Jornada Mundial del Enfermo, la aprobación eclesiástica de un milagro que tuvo lugar hace doce años en la gruta y rigurosamente comprobado por la Oficina Médica del santuario mariano.
Es la historia de Jean-Pierre Bély, quien cuando vino a Lourdes tenía 51 años y sufría una grave forma de esclerosis múltiple, curada instantánea, completa y duraderamente. En la tarde de hoy, el señor Bély participó en su localidad natal de Angulema, en una celebración de acción de gracias por el obispo de esa ciudad.
Desde 1972, Jean-Pierre Bély, casado y padre de dos hijos, enfermero de la sección de oftalmología del Hospital de Angulema, comenzó a experimentar síntomas dramáticos, como expresión de la destrucción selectiva de la mielina del sistema nervioso central.
El diagnóstico del Servicio de Neurología del Hospital Universitario de Poitiers fue claro: esclerosis múltiple.
A partir de 1984, Jean-Pierre comenzó a caminar con un bastón, pues sus miembros no soportaban el peso de su cuerpo.
Tuvo que abandonar definitivamente su trabajo.
En febrero de 1985 la silla de ruedas se convirtió en el único sistema para poder moverse.
De hecho, desde 1986 perdió la posibilidad de ponerse de pie.
En 1987, el señor Bély presentaba un cuadro neurológico desastroso, que justificó la atribución de una pensión de invalidez del 100 por ciento.
Según revela «Lourdes Magazine» (http://www.lourdes-france.com), el periódico oficial del Santuario de los Pirineos, la sorpresa tuvo lugar el 9 de octubre de 1997, durante una peregrinación al Santuario de Lourdes.
Ese día, tras la confesión del día anterior, recibió el sacramento de la unción de los enfermos durante una misa en la explanada. En ese momento, el señor Bély experimentó cómo le invadía un poderoso “sentimiento de liberación y de paz” interior como nunca antes había experimentado.
A mediodía, cuando descansaba en la sala de los enfermos, experimentó una sensación de frío cada vez más fuerte hasta el punto de que se hizo casi dolorosa. A continuación, se apoderó de él una impresión de calor que se fue haciendo también cada vez más intensa y penetrante.
De este modo, se dio cuenta de que estaba sentado en su cama y de que comenzaba “a mover los brazos y a sentir el contacto de la piel”.
En la noche que siguió, Bély se despertó brutalmente de un profundo sueño y, en ese momento, tuvo la sorpresa de “poder caminar por la
primera vez desde 1984”. Los primeros pasos eran inseguros, pero rápidamente su caminar cobró la normalidad.
Para no destacarse de sus “compañeros de enfermedad”, Jean-Pierre dejó Lourdes en la silla de ruedas, como si todavía estuviese inválido.
Llegado a la estación, decidió finalmente subirse por sus propias fuerzas al tren y viajar sentado a su regreso a Angulema.
Desde entonces ha recuperado la integridad de sus facultades físicas.
Objetivamente, su curación, doce años después, parece completa y estable.
El señor Bély no presenta ninguna irregularidad neurológica.
Su resistencia física es excelente. Le han abandonado totalmente los síntomas de la esclerosis.
Exactamente un año después, el jueves 6 de octubre de 1988, declaró su curación a la Oficina Médica de Lourdes y desde entonces ha sido analizado anualmente por los médicos convocados por el médico permanente de esa institución.
Asimismo ha sido examinado atentamente por los médicos que habían seguido su caso, en particular por el jefe del servicio médico del Hospital Universitario de Poitiers.
La conclusión en todo momento ha sido la misma: “evolución inesperada y excepcional”.
El 17 de junio de 1992, se realizó un primer examen a petición del Comité Médico Internacional de Lourdes, segunda instancia de control del Santuario. El equipo médico concluyó que “una curación de este tipo no es sólo anormal sino también inexplicable, teniendo en cuenta los conocimientos actuales de la ciencia”.
En noviembre de 1992, el Comité exigió una prórroga de observación de dos años suplementarios para respetar los criterios que permiten hablar de “curación definitiva”.
El 28 de septiembre de 1994, Jean-Pierre fue sometido a un nuevo examen médico.
Entre el 15 y el 16 de noviembre se decidió pedir el parecer de los médicos que habían examinado al paciente durante su enfermedad. De este modo, el 8 de febrero de 1999, el doctor Patrick Theillier, médico responsable de la Oficina Médica de Lourdes, después de que los miembros del Comité Médico Internacional de Lourdes se pronunciaran por votación favorablemente, resumió así el caso: “Es posible concluir con un buen margen de probabilidad que el señor Bély ha sufrido una afección orgánica de carácter de esclerosis múltiple en estado avanzado. La curación brutal experimentada durante la peregrinación a Lourdes corresponde a un hecho anormal e inexplicable en virtud de los conocimientos de la ciencia. Es imposible decir algo más hoy día desde el punto de vista científico.
Corresponde a las autoridades religiosas pronunciarse sobre las otras dimensiones de esta curación”.
A continuación, monseñor Claude Dagens, obispo de Angulema, escribía: “En nombre de la Iglesia, yo reconozco públicamente el carácter auténtico de la curación de la que se ha beneficiado el señor Jean-Pierre Bély en Lourdes, el viernes 9 de Octubre de 1987. Esta curación inmediata y completa es un don personal de Dios para este hombre, y un signo efectivo de Cristo Salvador, que se ha realizado por la intercesión de Nuestra Señora de Lourdes”».
Voy a dar cuenta aquí de dos «hechos milagrosos» de los cuales tengo en mi poder acta notarial.
Miguel Juan Pellicer, de 23 años, labriego de profesión, regresando del campo, se cae del carro, una rueda le pasa sobre una pierna y se la tienen que cortar. Le ponen una «pata de palo», y así está dos años y medio pidiendo limosna en la puerta de la Basílica del Pilar de Zaragoza. Todo Zaragoza le conoce como el Cojo de Calanda. Calanda era su pueblo.
Él le pedía a la Virgen del Pilar que no quería ser mendigo toda su vida, y una mañana amanece con las dos piernas. Todo Zaragoza que le había visto durante dos años y medio con la pierna cortada y la «pata de palo», lo ve ahora con las dos piernas.
De esto hay acta notarial, firmada por veinticinco testigos. El original está en el despacho del Alcalde de Zaragoza.
Cuando yo estuve en Zaragoza dando conferencias en la Parroquia de Santa Engracia, un día me fui al Ayuntamiento a ver este acta notarial, y el secretario del Alcalde, amablemente, me regaló una edición facsímil que tengo en mi poder.
Sobre este milagro ha escrito un libro titulado El gran milagro el conocido escritor italiano Vittorio Messori.
En este libro dice lo siguiente:
«En total, las actas del proceso contienen un total de ciento veinte nombres, ilustres o humildes, entre jueces, notarios, procuradores, alguaciles, testigos “de prueba”, testigos “de laboratorio”, médicos, enfermeros, sacerdotes, posaderos, campesinos, carreteros...».
Y más adelante:
«Gracias a los trasuntos y protocolos, el milagro de Calanda aparece documentado con una seguridad tal que satisface incluso las exigencias de la crítica más exigente. (...) La inmensa mayoría de los hechos del pasado
(incluso los más sobresalientes) están atestiguados con una certeza documental y unas garantías públicas mucho menores».
Vittorio Messori contestó en una entrevista que le hizo José Ángel Agejas para EL BOLETÍN INFORMATIVO CATÓLICO ZENIT en INTERNET:
«Quienes me conocen saben que yo soy un converso, que no nací cristiano. Desde que, tras haber estudiado en la universidad laica, en Turín, descubrí la fe, el cristianismo, siempre he tratado de razonar sobre el Evangelio, de buscar los motivos de credibilidad de la fe. Pues bien, en esta investigación sobre las razones de la fe, me he ocupado también de los milagros, esos signos de credibilidad. Por ejemplo, he estudiado mucho, entre otros, los hechos de Lourdes. Me convencí así de que el Dios cristiano tenía un estilo, una estrategia: la de respetar la libertad de sus creaturas. Para decirlo con la expresión de Pascal, “el Dios cristiano da siempre suficiente luz para creer, pero deja suficiente sombra para dudar”. Lo que significa que la fe no es una imposición, sino una propuesta, de modo que también en los milagros, Dios deja sitio para la duda, precisamente para respetar nuestra libertad, para no obligarnos a creer».
Otro caso es de Manuela Cortés Colmillo, a quien yo conocí personalmente. Vivía en un cortijo cerca de El Puerto de Santa María, en Cádiz. No tenían luz eléctrica. Se alumbraban con candiles de carburo. Un día le reventó en las manos un candil y le quemó los ojos.
Estuvo seis meses con los ojos «como los de una pescadilla frita» en frase de la familia.
La trataba el Dr. D. José Pérez-Llorca. A los seis meses, ante una pregunta de la hija que acompañaba a la enferma, el doctor certifica que la ceguera era irreversible.
Al volver a casa, ella desconsolada, le pide a la Virgen de Fátima: «Madre mía Santísima, tú que eres tan milagrosa, por mis nueve hijos, que yo vea». En ese instante recuperó la vista.
En un taxi se fueron a ver al médico. Éste, que a las doce del mediodía había diagnosticado ceguera irreversible, y a las tres de la tarde se le presenta la mujer con los ojos como nosotros, repetía: «Esto no tiene explicación».
De este hecho tengo un acta notarial donde firman treinta y dos testigos: hijos, nueras, yernos, vecinos y, sobre todo, el médico que la trató,
D. José Pérez-Llorca, Miembro de la Real Academia de Medicina, Presidente de la Sociedad Oftalmológica Española, General Inspector del
Cuerpo de Sanidad de la Armada. Este doctor, treinta años catedrático de oftalmología y uno de los más prestigiosos de España en Oftalmología Clínica, firmó ante notario: «Me quedé sorprendido de aquella repentina e inexplicable curación de aquella ceguera que yo acababa de diagnosticar irreversible».
También tengo copia del Acta notarial de D. Leonardo Herrero Miranda Notario de Picasent (Valencia) en que se narra la curación de la Hermana Remedios Pagant Coloma, a quien conocí personalmente. Al final, la firma del Notario va acompañada de la firma de veinte testigos.
En el texto de este Acta se dice «que a los 30 años tuvo un tumor en el hígado con ictericia negra del cual sólo se salvan el 1% de los que la padecen. Sufrió cinco operaciones. La última fue para abrir y cerrar, pues el hígado estaba deshecho.
No querían llevarla a Lourdes porque temían se muriera en el camino. El Arzobispo de Valencia D. Marcelino Olaechea dijo: «Estos son los enfermos que hay que llevar a Lourdes».
Por fin se decidieron a llevarla. En el camino entró en coma, asegurando que desde Sagunto a Lourdes no se enteró absolutamente de nada.
En el viaje iba con gotero y dos enfermeras continuamente a su lado para hacerse cargo del cadáver, porque esperaban la muerte de un momento a otro. Llevaban todos los papeles arreglados para poder trasladar el cadáver.
Al llegar a Lourdes le quitaron el gotero para poder meterla en la piscina. Nada más tocar con los pies el agua, vio como una luz y sintió como si le quitaran «diez arrobas de peso de encima, y como pasar de un morir a un resucitar». Son palabras textuales de ella.
Inmediatamente se le quitaron los dolores que tenía desde hacía seis años. Dolores tan fuertes que a veces perdía el conocimiento y tenían que administrarle morfina y Pantopón. Llegando a tener a veces hasta 42 grados de fiebre.
La metieron en la piscina entre dos personas y salió sola por sus propias fuerzas. Se le quitó de repente la fiebre que en aquellos momentos era de 40 grados. Al salir tenía 36’5º de temperatura.
Inmediatamente pidió comer pollo, que hacía años que no lo probaba.
Desde aquel momento se encontró perfectamente hasta hoy, que a los 23 años de la curación, se encuentra ágil y sana. Trabaja de cocinera en un colegio. Del hígado jamás volvió a tener nada. Le han hecho 25 placas y no hay señal alguna de tumor.
La trataron durante seis años los catedráticos del Aparato Digestivo de Valencia, Doctores. D. Francisco Gómez y D. Fernando Carbonell.
El historial de este caso está en la Oficina Médica de Lourdes».
Los milagros confirman nuestra fe en Cristo, en la Virgen y en la Iglesia Católica.
37,14. Una confirmación de que la Iglesia Católica es la verdadera, es la cantidad enorme de convertidos que se han pasado al catolicismo desde el protestantismo y desde el ateísmo, después de un detenido estudio de la religión católica.
Muchos protestantes no se hacen católicos porque desconocen la Iglesia católica.
Pero los que la estudian se hacen católicos. es el caso del célebre historiador protestante Ludovico Pastor, que se convirtió al catolicismo estudiando la Historia de los Papas. Y lo mismo el cardenal Newman, que era pastor protestante. Y es que la belleza de las cristaleras de una catedral se aprecia mejor desde dentro que desde fuera.
Por añadir algunos nombres citaremos al Premio Nobel de Física, Max Planck, que era luterano y se convirtió al catolicismo, Scott, pastor protestante, que se convirtió al catolicismo como fruto de sus estudios bíblicos, y a Enrique Shlier, gran exégeta luterano alemán, discípulo de Martín Heidegger, Karl Barth, y Rudolf Bultmann, que es actualmente catedrático de Nuevo Testamento en la Universidad de Bonn (Alemania) y es un conocedor de San Pablo de los mejores del mundo. Su comentario a la Carta de los Efesios es el mejor que existe. Se convirtió al catolicismo estudiando la fe de la Iglesia Católica, y comprobar que es idéntica a la de los Padres de la Iglesia. Fue recibido en la Iglesia Católica el 24 de Octubre ce 1953. Lo que le condujo a la Iglesia Católica fue «la imparcialidad de una leal investigación histórica»
En Estados Unidos se convierten al catolicismo 150.000 personas al año.
Del 2 al 9 de noviembre del 2000 se celebró en Roma el Jubileo de los convertidos a la Iglesia Católica. Participaron más de setecientos. Quinientos provenían del protestantismo y cien del anglicanismo.
Es notable el número de conversiones al catolicismo de anglicanos.
Fue célebre la conversión al catolicismo de John Henry Newman. Era un culto ministro del anglicanismo que abrazó el catolicismo el 9 de octubre de 1845. Se ordenó sacerdote católico en 1847. León XIII lo nombró cardenal en 1879, y murió el 11 de agosto de 1890. En 1991 Juan Pablo II ha iniciado su beatificación.
También fue notable la conversión de los célebres escritores Chesterton y Graham Greene, y hasta la Duquesa de Kent, prima de la reina de Inglaterra, bautizada el 14 de enero de 1994 por el Cardenal Hume.
También se han convertido recientemente al catolicismo dos ministros del gobierno británico: John Gumer y Ann Widdecombe y el obispo anglicano de Londres, el Dr. Graham Leonard. Un párroco anglicano de la localidad inglesa de Bath, Michael Fountaine, de 34 años de edad, se pasó al catolicismo con todos sus feligreses
Lo mismo hizo Leslie Hamlet, Vicario Anglicano de St. John’s Church de Stoke-on-Trent (Inglaterra), que se convirtió al catolicismo con todos sus feligreses. A principios de 1991 se han convertido al catolicismo cuatro pastores protestantes En octubre de 1996 el Cardenal Hume ordenó sacerdotes católicos a diez pastores anglicanos.
Tras la decisión de la Iglesia anglicana de ordenar sacerdotes a mujeres, más de un centenar de pastores anglicanos se han convertido al catolicismo y muchos de ellos han recibido la ordenación sacerdotal en el seno de la Iglesia católica. Entre ellos, se encuentra Graham Leonard, quien fue arzobispo anglicano de Londres y tercero en la jerarquía de la
Iglesia anglicana. Estuvo en Madrid en el VI Congreso Internacional «CAMINO DE ROMA», donde se congregaron muchos convertidos al catolicismo. Allí dijo: «La unidad de las Iglesias, para que sea auténtica, debe estar basada en la verdad. Y la unidad en la verdad la debe asegurar el Papa por su autoridad de jurisdicción».
«En un año, más de once mil anglicanos de Gran Bretaña han pedido entrar en la Iglesia Católica».
«Se calcula que más de veinticinco mil anglicanos han pedido la admisión dentro de la Iglesia Católica. Entre ellos varios obispos y decenas de pastores anglicanos; algunos de ellos acompañados de la práctica totalidad de los fieles de sus parroquias».
Recientemente se ha convertido al catolicismo Charles Moore, un converso ilustre, director del «Daily Telegraph» el diario con más difusión en el Reino Unido
También es notable la conversión de Herald Riesenfeld, luterano sueco,65 profesor de Nuevo Testamento de la Universidad de Úpsala, Eric Peterson, uno de los mejores conocedores de la Antigüedad Cristiana, y Luis Bouyer, Profesor del Instituto Católico de París y autor de varias obras exegéticas.
Recientemente se ha convertido al catolicismo el célebre escritor alemán Ernest Jünger. Dos años antes de su muerte, el 17 de febrero 1998 cuando ya tenía casi 103 años, el escritor alemán pasó de la Iglesia protestante a la católica. La fuente de esa noticia es el párroco de Wilflingen, el P. Roland Niebel, durante una conversación con Heimo Schwilk, un investigador que desde hace tiempo está preparando una biografía de Jünger. Para Schwilk el testimonio del párroco viene confirmado por la celebración en la Iglesia católica de los ritos fúnebres del escritor.
Todavía no se conocen los motivos por los que tuvo lugar la conversión. Posiblemente la respuesta está en algunos diarios de Jünger que todavía no han sido publicados. (La República, 19/2/99)».
Después de la firma en 1999 del documento sobre la Doctrina de la Justificación entre la Iglesia Católica y la Iglesia Luterana, se ha convertido al catolicismo el obispo luterano Michel Viot, de 57 años.
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