En último caso, si uno no sabe lo que tiene que hacer para confesarse bien, puede decir al confesor: «padre, ayúdeme usted»
Los Mandamientos
93. En último caso, si uno no sabe lo que tiene que hacer para confesarse bien, puede decir al confesor: «padre, ayúdeme usted»
93,1. Al confesor se le dicen las cosas con sinceridad, tal como uno las siente en la conciencia. Pero, si no te atreves porque te da vergüenza, le puedes decir al confesor que tienes vergüenza, y el Padre te ayudará con todo cariño. Y si te acuerdas de algún pecado que hayas cometido, aunque el confesor no te lo pregunte, díselo tú para que te lo perdone.
Mientras el sacerdote te da la absolución y te bendice, reza el Señor mío Jesucristo, y si no lo sabes, date golpes de pecho diciendo varias veces con toda tu alma: «¡Dios mío, perdóname! ¡Dios mío, perdóname!...»
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