87 MARTES - Completas
O RACIÓN A NTES DEL D ESCANSO N OCTURNO COMPLETAS
MARTES
V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya. E XAMEN DE CONCIENCIA
En este momento es oportuno hacer examen de conciencia o revisión de la jornada. Después, se prosigue con la fórmula siguiente:
Yo confieso ante Dios todopoderoso
y ante vosotros, hermanos,
que he pecado mucho
de pensamiento, palabra, obra y omisión.
Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.
Por eso ruego a santa María, siempre Virgen,
a los ángeles, a los santos
y a vosotros, hermanos,
que intercedáis por mí ante Dios, nuestro Señor.
V. Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
H IMNO Tiembla el frío de los astros, y el silencio de los montes duerme sin fin. (Sólo el agua de mi corazón se oye.) Su dulce latir, ¡tan dentro!, calladamente responde a la soledad inmensa de algo que late en la noche. Somos tuyos, tuyos, tuyos; somos, Señor, ese insomne temblor del agua nocturna, más limpia después que corre. ¡Agua en reposo viviente, que vuelve a ser pura y joven con una esperanza! (Sólo en mi alma sonar se oye.) Gloria al Padre, gloria al Hijo, gloria al Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.
S ALMODIA Ant. No me escondas tu rostro, ya que confío en ti. Salmo 142, 1-11 Lamentación y súplica ante la angustia El hombre no se justifica por cumplir la ley, sino por creer en Cristo Jesús (Gal 2:16 ) Señor, escucha mi oración; tú, que eres fiel, atiende a mi súplica; tú, que eres justo, escúchame. No llames a juicio a tu siervo, pues ningún hombre vivo es inocente frente a ti. El enemigo me persigue a muerte, empuja mi vida al sepulcro, me confina a las tinieblas como a los muertos ya olvidados. Mi aliento desfallece, mi corazón dentro de mí está yerto. Recuerdo los tiempos antiguos, medito todas tus acciones, considero las obras de tus manos y extiendo mis brazos hacia ti: tengo sed de ti como tierra reseca. Escúchame en seguida, Señor, que me falta el aliento. No me escondas tu rostro, igual que a los que bajan a la fosa. En la mañana hazme escuchar tu gracia, ya que confío en ti. Indícame el camino que he de seguir, pues levanto mi alma a ti. Líbrame del enemigo, Señor, que me refugio en ti. Enséñame a cumplir tu voluntad, ya que tú eres mi Dios. Tu espíritu, que es bueno, me guíe por tierra llana. Por tu nombre, Señor, consérvame vivo; por tu clemencia, sácame de la angustia. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Ant. No me escondas tu rostro, ya que confío en ti.
L ECTURA BREVE 1P 5, 8-9 Sed sobrios, estad alerta, que vuestro enemigo, el diablo, como león rugiente, ronda buscando a quien devorar; resistidle firmes en la fe.
R ESPONSORIO BREVE R. A tus manos, Señor, * Encomiendo mi espíritu. A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. V. Tú, el Dios leal, nos librarás. * Encomiendo. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.
C ÁNTICO EVANGÉLICO Ant. Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz. Nunc dimittis Luk 2:29-32 Cristo, luz de las naciones y gloria de Israel Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Ant. Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz.
O RACIÓN Ilumina, Señor, nuestra noche y concédenos un descanso tranquilo; que mañana nos levantemos en tu nombre y podamos contemplar, con salud y gozo, el clarear del nuevo día. Por Jesucristo, nuestro Señor.
C ONCLUSIÓN El Señor todopoderoso nos conceda una noche tranquila y una muerte santa. R. Amén. final a la Santísima Virgen María
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