Capítulo IX EL ALTAR
Capítulo IX
EL ALTAR
El altar es un elemento esencial del santuario y, en las historias de los patriarcas la erección de un altar basta para significar la fundación de un santuario, Gén12:7-8; Gn13:18; Gn26:25; Gn33:20. El sacerdote era desde un principio y ha ido siendo cada vez más exclusivamente el ministro del altar; el sacrificio, rito principal del culto, es la ofrenda llevada al altar. Así pues, entre el estudio del sacerdocio y el de los ritos es necesario hablar del altar.
El altar se llama en hebreo mizbeah, H4196 de una raíz verbal que significa «inmolar», después «inmolar con miras a un sacrificio». Este sentido etimológico se amplió con la evolución del ritual: en el templo, exceptuadas las aves, las víctimas eran inmoladas fuera del altar, al cual se llevaban después, y al que se aportaban también ofrendas vegetales; la misma palabra designa también el altar del incienso. El altar es, pues, el lugar donde se ofrecen los sacrificios, de cualquier naturaleza que sean.
1. Altares preisraelitas en Palestina
En Palestina se sacrificaba sobre la superficie natural de una roca, o sobre una roca tallada, o sobre un bloque roqueño aislado, o sobre un altar construido.
Con frecuencia se observan al descubierto, o se han despejado con las excavaciones, superficies rocosas con concavidades artificiales en forma de copas. Sería exagerado dar una interpretación cultual de todas estas instalaciones. La mayor parte de estas concavidades pudieron servir para usos profanos: las que se hallan más cerca de un pozo, de una cisterna o de una fuente servirían para abrevar a los animales, las más grandes pudieron servir para lavar la ropa, y las que se hallan junto a un lagar o un molino de aceite están evidentemente relacionadas con la fabricación de estos líquidos. Cuando se hallan estas concavidades cerca de las tumbas, se explican por razón de ritos funerarios, pero no necesariamente sacrificios: los muertos tenían hambre y sed.¹
Se dan, sin embargo, todavía casos en los que otros elementos prueban el empleo sacrificial de estas concavidades: así, por ejemplo, las que están excavadas en el altar rocoso de Sara de que vamos a hablar, las que, en Guézer, están en comunicación con una cueva en la que se han encontrado osamentas de cerdos ofrecidos en sacrificio. Cuando faltan tales indicios es imposible decidir si una superficie rocosa, provista o no de tales concavidades, había servido de altar. Por lo menos dos pasajes de la Biblia, Jue 6:19-23 y Jue13:19-20, indican que tal uso existía.
Como altares tallados en la roca se suelen citar los de Petra y sus alrededores, aislados por la talla de la masa rocosa circundante, y provistos de gradas. Se puede suponer que estas instalaciones se remontan más allá de los nabateos de la época helenística, de los que Petra era uno de los principales centros, pero no hay que olvidar que las tumbas monumentales y las casas talladas en la roca son también una particularidad de Petra y sería imprudente generalizar respecto de los altares lo que es quizá propio de esta región.
Una gran piedra o un bloque desgajado de la roca pueden servir de altar. Recordemos en particular dos ejemplos: cerca de Sara se ve en un campo un gran cubo de piedra, bastante tosco, de 1,30 m. de alto con gradas en la cima, cuya parte superior tiene concavidades excavadas. Es llamado, sin pruebas, el altar de Manoah, cf. Jue 13:19-20. Las recientes excavaciones de Hasor han sacado a la luz un enorme bloque rectangular que pesa alrededor de cinco toneladas y lleva cavada una pila en una de sus superficies; ha sido hallado en lo que fue un templo cananeo del siglo xm antes de nuestra era.
Hay que mencionar, por fin, los altares construidos. En este lugar debemos recordar ante todo lo que ya se dijo a propósito de los lugares altos.² La bámah H1117 era una mota o un terrero sobre el que se sacrificaba sin que se hubiese erigido necesariamente un altar distinto. Semejantes plataformas formadas de grandes piedras se han descubierto en Meguiddó, en Nahariyah cerca de Haifa, en Hasor de Galilea.
En otros santuarios preisraelitas se han encontrado altares adosados al muro del fondo y construidos con piedras toscas y mortero de tierra, o con ladrillos crudos. Las excavaciones recientes suministran ejemplos de todos los períodos: en Meguiddó por los años 3000 a.C. y al principio del segundo milenio, en et-tell (Ay) en el transcurso del tercer milenio, en tell ed-duweir (Lakís) en los siglos XIV -XIII a.C.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.