7. Origen del levitismo
7. Origen del levitismo
En hebreo «Leví» y «levita» se expresan con un mismo vocablo: lewy. Aun en los casos en que se trata de la tribu de Leví, esta palabra se emplea con artículo, como un nombre común, hallewy, Éx6:19; Núm3:20; Dt10:8, etc. Para designar a los levitas, numerosísimos textos emplean el plural lewyyím, como se haría tratándose de un nombre de función.
Por otra parte, en Arabia del norte, en el-'ela, la antigua Dedán, se han descubierto varias inscripciones en escritura y dialecto mineos que contienen la palabra lw' o, en femenino, Iw't. Por razón de la semejanza con el hebreo lewy, se ha traducido a veces por «sacerdote» e incluso por «levita», y se ha concluido que el levitismo era un préstamo que Israel había tomado de los ambientes protoárabes con que había estado en contacto en el Sinaí. Así pues, la relación de los levitas con una tribu profana de Leví, hubiese o no existido ésta en realidad, sería algo artificial.
Un estudio más profundo de estas inscripciones, los progresos de la epigrafía y de la historia de la Arabia antigua sugieren una solución muy diferente. Las palabras lw' o Iw't no significan «sacerdote» o «sacerdotisa», sino que designan el objeto de una donación hecha a una divinidad, una prenda. Este objeto puede ser una persona, hombre o mujer, o una cosa, pero nunca se trata de un funcionario del culto. Como el sentido es diferente al del hebreo lewy, es posible que no haya la menor relación entre los términos. Si se admite que partiendo de un mismo sentido primitivo, «consagrado», «dado», la palabra evolucionó diferentemente en las dos lenguas, no se sigue de ello sin más que el hebreo hubiese recibido un préstamo del mineo. En efecto, los mineos son un pueblo de Arabia del sur y sus reyes no dominaron la región de Dedán en Arabia del norte sino, cuando mucho, a partir del siglo IV a.C. Ahora bien, las palabras lw' y Iw't se hallan sólo en las inscripciones mineas de Arabia del norte, pero nunca en las del sur ni en ningún otro dialecto sudarábico. Es, pues, posible que estas palabras hubiesen sido tomadas de una población de Dedán que no era minea ni protoárabe en general. En este caso conviene recordar que según los autores árabes de comienzos del islam, el oasis de Dedán estaba ocupado en su época por judíos, y esta instalación judía parece ser muy antigua. Una inscripción de Nabonido recientemente descubierta atribuye a este rey la instalación en Arabia del norte y expresamente en Dedán, de colonos militares reclutados en su mayoría en el oeste de su imperio. Es verosímil que entre ellos se hallasen judíos y que, por consiguiente, dos siglos antes de la dominación minea hubiese habido establecidos en Dedán judíos, e incluso levitas: si hubo préstamo del término lewy, sería más bien por parte de los mineos, que modificarían el sentido de la palabra añadiéndole además un femenino que no existía en hebreo.
Por otra parte, no es tan evidente como suele decirse que «levita» en hebreo sea, en primer lugar, un nombre de función. Es significativo que sólo una vez se emplee en estado constructo, como un nombre común, Neh10:1, siendo así que kohen se encuentra con frecuencia empleado de esta manera: «los sacerdotes de Yahveh, de los lugares altos», etc., «mis sacerdotes, vuestros sacerdotes, sus sacerdotes», etc. «Levita», por su forma y su empleo, es ante todo un nombre patronímico: un «descendiente de Leví», y no hay ninguna razón para rechazar la tradición bíblica que asocia a los levitas al tronco de Leví.
Después del antiguo episodio de Gén34, aparecen los restos de la tribu de Simeón asociados a Judá en el sur. Es verosímil que los acompañasen los supervivientes de la tribu de Leví. Pero, mientras los simeonitas se asimilaban a su contorno, los descendientes de Leví se especializaron en sus funciones cultuales. La etnología y la historia proporcionan otros ejemplos de especialización funcional y hasta cultual de una minoría étnica. Las relaciones antiguas de los levitas con Judá y con el sur son suficientemente claras. Según las tradiciones patriarcales, Leví es hijo de Lía lo mismo que Simeón y que Judá; según las tradiciones sobre la permanencia en el desierto, en el desierto fueron los levitas destinados al culto, hallándose estrechamente asociados a Moisés, que es uno de ellos. Moisés estuvo ciertamente en Egipto, y con él los levitas, lo cual explica la proporción sorprendente de nombres egipcios que llevan los levitas. El texto de Núm 26:58 ha conservado una repartición de los levitas en clanes que no concuerda con la división canónica en tres clases que representan a tres familias: los gersonitas, los quehatitas, los meraritas. Este texto enumera cinco clanes: libnita, hebronita, mahlita, musita, qorhita. La versión griega omite el clan mahlita; de los cuatro nombres restantes, musita es interpretado generalmente como un gentilicio derivado de Moisés, qorhita se pone en relación con Qorah, que aparece en 1Cr 2:43 en una lista de los «hijos» de Caleb, que son sobre todo nombres de lugar y donde Qorah se halla al lado de Hebrón y de Tappuah. Por fin, los libnitas y los hebronitas son evidentemente habitantes de Libná y de Hebrón. Esta lista, que es muy antigua y, en todo caso anterior a la monarquía, localiza, pues, y parece limitar en el territorio de Judá la región habitada por los levitas. Pero desde la época de los jueces comenzaron a extenderse hacia el exterior. El levita del crimen de Guibeá habita las montañas de Efraím, pero conserva cierta conexión con Judá, donde había tomado una concubina, Jue19:1. El levita de Miká estaba ligado a un clan de Judá, Jue17:7; es conocido por los danitas entre los cuales había, por tanto, habitado, Jue 18:3; es contratado por Miká que habita las montañas de Efraím, Jue 17:1, sigue a los danitas hasta las fuentes del Jordán, Jue 18:30, y no hay razón de poner en duda su ascendencia levítica, que es afirmada por este último texto y haría de él un miembro del clan musita. Se trata sólo de un caso particular de la expansión de los levitas, y en la coyuntura en que se redactó el documento que sirve de base a la lista de las ciudades levítícas de Jos", los levitas se hallaban dispersos en todas las tribus de Israel.
Esta expansión geográfica no se verificó sin acrecentamiento del núcleo primitivo que se efectuó, como en el caso de las otras tribus, por la adopción de individuos o de grupos, aquí por la integración de familias que, sin ser de descendencia levítica, habían desempeñado las funciones sacerdotales en los diferentes santuarios.
Nos hacemos cargo de que esta reconstrucción de la historia antigua del levitismo es sólo hipotética, pero parece tener en cuenta raros textos antiguos cuya solidez está demostrada, y además explica la transformación de la tribu profana de Leví, que seguramente existió, en la tribu sacerdotal de los levitas, que llegó a ser una institución capital en Israel. En todo caso, no hay por qué buscar fuera de Israel el origen del levitismo.
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