4. Sacrificios expiatorios
4. Sacrificios expiatorios
La teoría crítica reconocía por lo menos la existencia de los holocaustos y de los sacrificios de comunión a partir del establecimiento en Canaán, pero negaba que el sacrificio por el pecado, hattâ't, y el sacrificio de reparación, 'âšâm, fueran conocidos antes de la cautividad. No habrían aparecido sino en Ezequiel, que menciona varias veces al uno y al otro, Ez 40:39; Ez42:13; Ez44:29; Ez46:20, y da algunos detalles sobre el sacrificio hattâ't, Ez 45:19-20.Ex45:23.
Sería, sin embargo, extraño que nuevas formas sacrificiales hubiesen sido enteramente inventadas durante la cautividad, cuando no existía culto alguno exterior, y conviene notar que Ezequiel no explica lo que son el hattâ't y el 'âšâm, lo que supone que los términos eran conocidos. Por otra parte, las incertidumbres del ritual levítico por lo que se refiere a estos sacrificios y a su distinción se explican mejor si este ritual adopta elementos antiguos cuya significación exacta no conoce ya ¹ Finalmente , si la ley de santidad dei Levítico es, como antes hemos admitido ² anteriormente a Ezequiel, Lev 19:20-22 indicaría que el sacrificio âšâm era por lo menos conocido al final de la monarquía. Se pueden invocar también dos testimonios más antiguos, pero que son discutibles.
A propósito de los ordenamientos de Joás acerca del templo, 2Re 12:17, dice que «el dinero del 'âšâm y el dinero del hattâ't (en singular conforme al griego) no se entregaba al templo de Yahveh, sino que era para los sacerdotes». Se tiene reparo en decidir si se trata de multas por faltas análogas a las que borraban los sacrificios 'âšâm y hattâ't, o de impuestos que acompañaban a estos» sacrificios, o de entregas de dinero que dispensaban de ellos. Sin embargo, es significativo que este dinero corresponda a los sacerdotes como la carne de las víctimas ofrecidas para los sacrificios del mismo nombre en el ritual levítico, y ciertamente se trata aquí también de términos de la lengua cultual. Ahora bien, en la evolución del culto, la multa pecuniaria no es reemplazada por una víctima sacrificada, sino que la evolución procede normalmente en sentido contrario. Estos sacrificios deben de ser, pues, antiguos. Si se trata de impuestos que se añaden a estos sacrificios, como en la legislación de Lev5:14-16; Núm5:8, presuponen evidentemente los sacrificios mismos.
El texto de Os4:8 es asimismo difícil: «Se ceban con el pecado, hattâ't, de mi pueblo y están ávidos de su iniquidad, 'âvon.» Se siente uno inclinado a comprender que los sacerdotes se alimentan del hattâ't del pueblo porque reciben, en efecto, toda la carne del sacrificio hattâ't. Sin embargo, el paralelismo con «iniquidad», 'âvon, que no es término sacrificial, autoriza una exégesis diferente: los sacerdotes y el pueblo practican un culto que no es acepto a Dios, cf. el contexto inmediato, Os 4:4-7.Os4:12-13, y todos los sacrificios de que los sacerdotes reciben alguna parte, son un «pecado», una «iniquidad». Pero es todavía posible que ' âvon, «iniquidad», no aparezca aquí sino por el paralelismo y que hattâ't sea término técnico, el sacrificio por el pecado.
Hay, pues, cierto número de argumentos convergentes que autorizan a admitir que los sacrificios expiatorios existían bajo la monarquía, pero se debe reconocer que eran menos frecuentes que el holocausto y el sacrificio de comunión.
5. Ofrendas vegetales y ofrendas de incienso
En el lenguaje cultual de Ezequiel y del Pentateuco, la palabra minhah designa siempre la ofrenda de productos vegetales por oposición a los sacrificios sangrientos. Ordinariamente se suele decir que en los textos anteriores a la cautividad el término se aplica indiferentemente a todos los sacrificios, incluso a Jos sangrientos. Esto no parece ser exacto: cuando minhah se menciona al lado de zebah en ISam 2:29; 1Sa3:14; Is 19:21, al lado de olah en Jer 14:12; Sal 20:4, al lado de šelem en Am5:22, la palabra debe de tener ya un sentido más preciso: el sentido de ofrenda vegetal. Otros textos no permiten decidir si se trata de una ofrenda animal o vegetal. Otros, en fin, deben entenderse de un sacrificio de animales, como 1Sam 2:17; 1Sm 26:19, pero esto es porque la palabra minhah se emplea en estos casos en su sentido general de «don» (o de «tributo», cf. p. 343), que tiene aplicación en todo sacrificio.
En cuanto a los panes de oblación, que hemos asimilado a las ofrendas vegetales, aparecen ya en el relato antiguo, de 1Sm 21:3-7. Se oponen al pan «profano» y se llaman el pan «santo» y el «pan de la faz»; se reemplazan periódicamente delante de Yahveh.
La palabra qetoret, «lo que se convierte en humo», podía también emplearse generalmente hablando de todo sacrificio quemado sobre el altar: éste es el sentido probable en ISam 2:28 e Is1:13, y, en 2Re16:13-15, el verbo de la misma raíz significa explícitamente «sacriñcar animales». En el sentido especial de «ofrenda de perfumes», que es el de los rituales sacerdotales ³, qetoret o la expresión plena qetoret sammîm, no aparece en los textos anteriores a la cautividad, y de ahí se ha concluido que la práctica no existía bajo la monarquía.
Sin embargo, un rito equivalente está documentado en textos antiguos: es la ofrenda de incienso, lebonah, Jer 6:20; Jer17:26 (autenticidad discutida); Jer41:5. Ya hemos mostrado anteriormente que en el templo de Salomón existía un altar utilizado para estas ofrendas. ⁴ En 1Re3:3, el culto que el redactor deuteronomista considera como ilegítimo, solamente porque es practicado fuera del templo, es calificado por los dos verbos «hacer humear» e «inmolar»; es muy verosímil que el primero se refiera a las ofrendas de incienso y el segundo a los sacrificios cruentos, cf. 1Re 11:8.
Un descubrimiento reciente puede servir de información: se ha hallado en Betel un sello sudarábigo que servía quizá para marcar los sacos de incienso importado para las necesidades del santuario. Finalmente, los papiros de Elefantina nos informan de que en este templo judío construido antes de 525 a.C. ⁵se llevaban al altar víctimas animales, ofrendas vegetales e incienso: estas gentes siguen la práctica del fin de la monarquía.
Las ofrendas de incienso son ciertamente antiguas en Israel, como en los pueblos vecinos y particularmente en Egipto, pero han evolucionado. Es posible que al principio se utilizasen incensarios portátiles, cuyo recuerdo habría quedado en ciertos relatos del desierto, Lev10:1s; Núm16:1s, y en los instrumentos, la pala, mahtah, y la cuchara, kap, con las cuales se llevan luego las brasas y el perfume sobre el altar. Este altar aparece, como ya hemos dicho, en el templo de Salomón, y altares de la misma época se han descubierto en las excavaciones de Palestina.⁶ Parece ser que el perfume fue durante largo tiempo incienso puro, uso que se conservó en el ritual de la minhah, Lev 2:1s, de las primicias, Lev 2:15, y de los panes de oblación, Lev 24:7, que son usos antiguos. Para las ofrendas especiales de incienso que se instituyeron después de la cautividad se utilizó la mezcla prescrita por Éx 30:34-38 y el rito tomó el nombre de qetoret sammîm, una ofrenda de «perfume de aromas», en plural.
6. Conclusión
En cuanto a estas ofrendas de perfumes, como las ofrendas vegetales y las diferentes clases de sacrificios sangrientos, existe, pues, una real continuidad entre el culto del período monárquico y el culto posterior a la cautividad: las formas esenciales de éste se encuentran ya antes de la cautividad. Pero existió cierta evolución: el holocausto adquirió mayor importancia que el sacrificio de comunión, que al principio era el más frecuente; los sacrificios especiales de expiación se desarrollaron y, por fin, se dio valor expiatorio al holocausto mismo, Lev 1:4, las relaciones entre las ofrendas vegetales y los sacrificios de comunión se precisaron, la ofrenda de perfumes recibió una materia nueva y nombre nuevo, y sus ritos evolucionaron. Esto es normal y lo que sorprende es que no camhiase el ritual durante todos los siglos cuya historia hemos tratado de seguir. Pero estos cambios no deben hacer olvidar la antigüedad y la unidad fundamental del ritual de los sacrificios en Israel.
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