4. Ritos con los alimentos
4. Ritos con los alimentos
David ayuna un día por Saúl y Jonatán, 2Sam 1:12, y también por Abner, 2Sam3:35, y es extraño que no ayunara por la muerte de su hijo, 2Sam12:20-21. Después de sepultar los restos de Saúl y de sus hijos, los habitantes de Yabes ayunan durante siete días, 1Sam 31:13, lo cual representa el tiempo normal del luto riguroso, Gén50:10; ;Jdt 16:24 Eclo 22,12 (pero cf.Eclo 38:17)Se señala como excepción que Judit prolongara su ayuno durante toda su viudez, excepto los días de fiesta, .Jdt 8,5-6
Los vecinos y los amigos llevaban a los parientes del difunto el pan del duelo y la copa de la consolación, Jer16:7; Ez 24:17.22; cf. Os 9:4. La impureza que afectaba a la casa del difunto impedía que se preparasen en ella alimentos.
Por otra parte, algunos textos mencionan, si bien ridiculizándolo, las ofrendas alimenticias hechas al difunto,Bar 6:26 o depositadas en su tumba, Eclo 30:18(texto griego; en el hebreo, delante de un ídolo), y las excavaciones indican que los israelitas siguieron, por lo menos durante algún tiempo, la práctica cananea de depositar alimentos en las tumbas. En ,Tob 4:17 el anciano Tobit aconseja a su hijo que prodigue el pan y el vino en la tumba de los justos; pero este precepto está tomado del libro pagano de la Sabiduría de Ahicar, y en el contexto inmediato del libro de Tobías podría interpretarse como limosnas hechas con ocasión de un sepelio. Sea de ello lo que fuere, costumbres semejantes, que continuaron en vigor durante largo tiempo y que continuán todavía en ambientes cristianos, no significan otra cosa sino la creencia en la supervivencia y un sentimiento de afecto para con los difuntos. No son actos de culto de los difuntos, que no existió nunca en Israel. La oración y el sacrificio expiatorio por los difuntos —cosa también incompatible con el culto de los difuntos— aparecen completamente al final del Antiguo Testamento, en .2Mac 12:38-46
El texto discutido de Dt 26:14 puede explicarse en relación con las mismas costumbres: en él declara el israelita que del diezmo que es santo y está dedicado a los pobres, v.Dt 26:13, no ha comido nada como alimento de duelo ni ha ofrecido nada a un difunto, lo cual lo habría mancillado todo de impureza.
5. Lamentaciones fúnebres
La lamentación por el difunto era la principal de las ceremonias fúnebres. En su forma más sencilla era un grito agudo y repetido, que Miq Mi 1:8 compara con el del chacal y el del avestruz. Se gritaba: «¡Ay, ay!», Am5:16, «¡Ay, hermano mío!» o «¡Ay, hermana mía!», 1Re 13:30, y si se trataba de un personaje real: «¡Ay, señor! ¡Ay, majestad!», Jer 22:18; Jer34:5. El padre llamaba a su hijo por su nombre, 2Sam19:1.2Sm19:5. Por la muerte de un hijo único la lamentación era más desgarradora, Jer6:26; Am8:10; Zac12:10. Estos gritos los lanzaban los hombres y las mujeres en grupos separados, Zac12:11-14; era obligación de los parientes próximos, Gén23:2; Gn50:10; 2Sam11:26, a los que se unían los asistentes, 1Sam 25:1; 1Sa28:3; 2Sam 1:11-12; 2Sa3:31, etc., donde «hacer el duelo» significaba «ejecutar la lamentación».
Estas exclamaciones de dolor podían desarrollarse dando lugar a una elegía, la qínah, compuesta con un ritmo especial, 2Sam 1:17; Am 8:10. La más antigua y la más bella es la que David cantó por la muerte de Saúl y de Jonatán, 2Sam1:19-27. Compuso también otra por Abner, 2Sam3:33-34. Pero estos trenos eran generalmente compuestos y cantados por profesionales, hombres o mujeres, 2Cr 35:25; Am5:16, sobre todo por mujeres, Jer 9:16s; cf. Ez 32:16. Era un oficio que ellas enseñaban a sus hijas, Jer 9:19. Había tipos fijos, un repertorio de motivos corrientes que las plañideras aplicaban indiferentemente a todos los difuntos. Así la lamentación por Judas Macabeo, cuyo comienzo se cita en 1Mac 9:12 reproduce los términos de la elegía de David por Saúl y Jonatán. Se elogiaban las cualidades del finado, se lloraba su destino, pero sorprende que los ejemplos conservados en la Biblia tengan contenido simplemente profano. En la elegía por Saúl y Jonatán hay mucha emoción humana, pero ninguna nota religiosa.
En los profetas se encuentran imitaciones de estos cantos fúnebres que utilizan para pintar las calamidades de Israel, de sus reyes y de sus enemigos, Jer 9:9-11.Jer9:16-21; Ez19:1-14; Ez26:17-18; Ez27:2-9. Ez 27:25-36; Ez28:12-19; Ez32:2-8; Am 5:1-2, y el libro de las Lamentaciones.
6. Interpretación de estos ritos
Se ha intentado interpretar estos ritos fúnebres como manifestaciones de un culto a los muertos, sea que, considerando al difunto como temible, se procurase protegerse contra él o hacérselo propicio, sea que se atribuyese a los muertos un carácter divino. El Antiguo Testamento no ofrece ninguna base sólida para tales explicaciones.
Se ha dicho, por el contrario, que tales ritos no eran sino la.expresión del dolor causado por la pérdida de un ser querido. Es verdad que muchos de estos gestos servían, fuera de los casos de duelo, en los momentos de profunda tristeza o de desastre nacional. Pero esta explicación es insuficiente, pues algunos de estos ritos son al mismo tiempo ritos de penitencia, así, por ejemplo, el vestirse de saco, el ayuno..., y pueden por tanto tener sentido religioso. Las incisiones y las tonsuras reprobadas por la ley, Lev 19:27-28; Dt 14:1, tenían ciertamente significado religioso, aunque por otra parte nos resulte oscuro. Las ofrendas alimenticias expresaban por lo menos la creencia de una vida más allá de la tumba. En fin, tales ceremonias se consideraban como un deber que había que tributar a los muertos como un acto de piedad, 1Sam 31:12; 2Sam 21:13-14;. Tob 1:17-19;Eclo 7:33; 22:11-12 En cuanto a los hijos, estos ritos formaban parte de los deberes para con los padres que les imponía el decálogo. Se honraba, pues, a los muertos con espíritu religioso, pero no por eso se les tributaba culto.
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