4. Los esponsales
4. Los esponsales
Los esponsales son la promesa de matrimonio hecha algún tiempo, mayor o menor, antes de la celebración de las nupcias. Era una costumbre que existía en Israel y la lengua árabe tiene un verbo especial para expresar la acción de prometerse: es el verbo 'aras, empleado once veces en la Biblia.
Los libros históricos dan pocos informes sobre el particular.
El caso de Isaac y el de Jacob son particulares: sin duda Rebeca se promete a Isaac en Mesopotamia, pero el matrimonio se celebra cuando ella llega a su residencia en Canaán, Gén24:67; Jacob espera siete años antes de casarse, pero tiene un compromiso especial con Labán, Gén29:15-21. El caso de David y de las dos hijas de Saúl es más claro: Merab le había sido prometida, pero «cuando llegó el momento» fue dada a otro; Micol fue prometida a David a cambio de cien prepucios de filisteos, que él presentó «antes de que pasase el tiempo», 1Sam 18:26-27. En cambio, Tobías se une en matrimonio con Sara apenas se concluye el proyecto del mismo. .Tob 7,9-16
Pero los textos legislativos prueban que los esponsales eran una costumbre reconocida y que tenían efectos jurídicos. Según Dt20:7, un hombre que se ha comprometido con una muchacha, pero que aún no se ha casado con ella, está dispensado de ir a la guerra. La ley de Dt 22:23-27 reglamenta el caso de una virgen que está prometida y sufre violencia por parte de un hombre que no sea su prometido. Si la violación ha tenido lugar en la ciudad, la prometida es lapidada juntamente con su seductor, puesto que hubiese debido pedir socorro; si fue asaltada en el campo, sólo el hombre es entregado a la muerte, pues la muchacha pudo haber gritado y no ser oída.
La glosa de 1Sam18:21 conserva probablemente la fórmula que pronunciaba el padre de la muchacha y que garantizaba la validez de los esponsales: «Hoy tú serás mi yerno.» El importe del mohar se discutía con los padres en el momento de los esponsales y sin duda se entregaba inmediatamente si, como era lo corriente, se pagaba en dinero.
Los esponsales existían igualmente en Mesopotamia. Se concluían con el desembolso de la tirhatu, equivalente del mohar, y acarreaban consecuencias jurídicas. Entre los esponsales y el matrimonio pasaba un tiempo más o menos largo, durante el cual cada una de las partes podía desdecirse, aunque aceptando una penalidad. Las leyes hititas contienen disposiciones análogas.
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