4. El sumo sacerdote
4. El sumo sacerdote
a) Los títulos. Ya dijimos anteriormente que el título .de «sumo sacerdote», hakkohen haggdól, para designar al cabeza del sacerdocio, no es anterior a la cautividad. Ahora hay que destacar que en lo sucesivo no se empleó sino raras veces y que no llegó a ser corriente sino en una época muy tardía.
En la ley de santidad, que es la parte más antigua del Levítico, el jefe del sacerdocio es llamado hakkohen haggâdôl me'ehâw, «el más gran sacerdote entre sus hermanos», Lev21:10 (la continuación de la frase, como veremos, es añadidura) lo cual es una fórmula descriptiva, pero no un título. Este título no se halla una sola vez en Ezequiel, y sólo tres veces en todo el Pentateuco, en un mismo pasaje que forma parte de su redacción más Tecieme, el reglamento sobre las ciudades de refugios, Núm 35:25-28. y Nm35:32 ([?] cf. el griego). Los «sumos sacerdotes» del desierto, Aarón, Eleazar, Pinhás, son llamados siempre sencillamente «el sacerdote». En el cronista sólo se encuentra el título cuatro veces: 2Cr 34:9 lo atribuye a Hilquiyyahu antes de la cautividad, Neh 3:1.Neh3:20 y Ne 13:28 lo aplican a Elyasib. Por el contrario, «sumo sacerdote» se encuentra ocho veces en Ageo y en Zacarías, adosado al nombre de Josué, hijo de Yehosadaq, contemporáneo de Zorobabel, Ag1:1, Ag1:12-14; Ag2:2-4; Zac 3:1.Za 3:8; Ag6:11. En fin, Eclo 50:1, hebreo, hace el elogio de Simón el «sumo sacerdote», que vivió hacia el 200 a.C. Nada más en la Biblia en hebreo. Así pues, el título existía ciertamente desde el regreso de la cautividad, lo cual se confirma por un papiro de Elefantina, que en 408 a.C. llama al sumo sacerdote de Jerusalén, Yehohanán, kahna rahha. equivalente arameo de kohen gádól. Pero este título se empleaba rara* veces y generalmente se decía «el sacerdote» a secas, como antes de la cautividad y como en los textos sacerdotales del Pentateuco. Sólo en la Misná y en los tratados talmúdicos se emplea el título de manera constante en sus formas hebraica, kohen gádól. o aramea, kahna rahha.
Es interesante comparar el uso de la Biblia griega: la antigua versión de los Setenta traduce siempre hakkohen haggadôl por ό ίερευς ό μέγας. Pero en los libros de los Macabeos esta traducción literal está reemplazada por ün término técnico, άρχιερύς, aplicado corrientemente a todos los sumos sacerdotes. Es también el uso del Nuevo Testamento y de Filón. Ahora bien, άρχιερύς, es un término de la cancillería seléucida: designa al jefe del culto de Estado nombrado por el rey en un distrito o en una ciudad. En este sentido oficial fue empleada la palabra por los judíos helenizantes: su prinlera aparición en 1Mac 10:20 figura en una carta de Alejandro Balas a Jonatán: «Hoy te instituimos sumo sacerdote, άρχιερύς, de tu nación.» Este título pagano quedó adherido al sumo sacerdote entre los judíos de habla griega e indujo el uso corriente de kohen gâdôl y de kahna rabba, considerados como sus equivalentes hebreo y arameo.
Los libros posteriores a la cautividad emplean, también raras veces, otros términos para designar al sumo sacerdote. 1Cr 9:11; 2Cr 31:13; Neh 11:11, es el nágid del templo. En la lengua de esta época la palabra se aplica a funcionarios y a notables, pero quizá conserve aquí el sentido más elevado de príncipe o de jefe designado por Dios ¹⁰ en todo caso lo tiene en Dn9:25; Dn11:22, donde las expresiones «príncipe ungido» y «príncipe de la alianza» se refieren al sumo sacerdote.
Esta expresión de «príncipe ungido» tiene afinidad con otra designación del sumo sacerdote: en Lev4:3-5.Lv4:16 es el hakkohen hammásiah «el sacerdote ungido», cf. Lev6:13-15; Lv16:32; una adición a Lev 21:10 habla del sacerdote «sobre cuya cabeza se ha derramado el óleo de unción». Este título nos introduce en los ritos de investidura.
b) La investidura del sumo sacerdote. Según los documentos sacerdotales del Pentateuco, Éx29:4-7 y Lev8:6-12, la consagración de Aarón se hace en tres actos: purificación, vestición, unción. Primero se lava, luego es revestido con la túnica, el manto, el efod y el pectoral, se ciñe con el turbante, misnepet, en cuya frente está fijado el nezer santo (después discutiremos el sentido de la palabra). Para terminar se vierte sobre su cabeza el óleo de unción.
Éx28 y Ex39 dan una descripción detallada de las vestiduras del sumo sacerdote. Nos detendremos únicamente en los detalles sobre el tocado: en Éx 28:36 el adorno del turbante se llama sis, no nezer; en Éx 39:30 se emplean juntamente sis y nezer, lo mismo que en Lev 8:9. El sentido fundamental de nezer es «consagración», aquí «signo de consagración». Generalmente se suele traducir por «diadema», pero esta traducción es inexacta; la forma de este «signo de consagración» está indicada por término concreto sis, que debe guardar su sentido ordinario de «flor»: el sumo sacerdote llevaba en la frente, sujeta al turbante, una flor de oro, símbolo de vida y de salud. Sobre esta flor estaba grabada, como en un sello, la inscripción «consagrado a Yahveh», Éx 28:36; Ex39:30.
Es muy interesante comparar estos textos con la visión de Za 3:1-9. Se trata de la consagración de Josué, primer sumo sacerdote después de la cautividad. Comprende también una purificación y una vestición: Josué es despojado de sus vestidos sucios, queda suprimida su «impiedad», luego es revestido de ricas vestiduras y se le ciñe un turbante, sânîp, y por fin se le pone delante una piedra preciosa sobre la que Yahveh en persona grabará una inscripción. Se discute la interpretación del último rasgo, pero lo más verosímil es que se trate de una piedra preciosa que debe ser grabada y llevada por el sumo sacerdote. Es sorprendente el paralelismo con los textos sacerdotales: misnepet y sânîp, la flor grabada como sello y la piedra preciosa con una inscripción.
Pero la consagración de Josué se detiene en la vestición, así como en Núm20:26-28,Eleazar es instituido sucesor de Aarón sencillamente recibiendo las vestiduras que había llevado el primer sumo sacerdote. Falta la unción. Se la ha querido descubrir en la subsiguiente visión de Zacarías, Zac4:1-14, donde Zorobabel y Josué están representados por dos olivos, con la explicación del ángel, a saber, que son «los dos hijos del aceite». La traducción «los dos ungidos», en cuanto Josué recibió la unción sacerdotal y Zorobabel esperaba la unción real, supone ya resuelto un difícil problema de exégesis. Es poco verosímil que se trate de una unción: nunca se habla así para decir «ungido», ni se emplea nunca esta palabra para designar el óleo de la unción. En todo caso, Zorobabel, funcionario del rey de Persia, no recibió nunca la unción real y no hay nada que indique que Josué recibiera la unción como sumo sacerdote. La visión de Zac3 prueba con su silencio más bien lo contrario.
Es difícil decir cuándo fue introducido el rito. Se supone ya en Éx 29:7, y en los pasajes del Levítico antes citados, pero es incierta la fecha de redacción de estos textos; en todo caso, no forman parte del estrato más reciente del Pentateuco, que extiende la unción a todos los sacerdotes ¹¹ lo que no parece haberse aplicado nunca. Es verosímil que la unción del sumo sacerdote fuese practicada desde fines de la época persa, pero los primeros testimonios que se pueden datar son posteriores: Eclo 45:15, en el elogio de Aarón; Dn9:25-26, que designaría a Onías III con las expresiones de «príncipe ungido» y «ungido», 2Mac 1:10, donde la raza de los sumos sacerdotes sería denominada la raza de los sacerdotes ungidos. Tampoco se sabe cuándo cesó la práctica, que quizá duró hasta el final de la dinastía de los sacerdotes reyes asmoneos. De todos modos, no existía ya en la época herodiana y romana, cuando el único rito de instalación era la vestición. Los rabinos perdieron todo recuerdo del tiempo en que los sumos sacerdotes recibían la unción: según algunos de ellos, el uso se habría suprimido bajo Josías.
c) El sumo sacerdote y la realeza. Estos ritos de investidura relacionaron al sumo sacerdote de después de la cautividad con el rey anterior a la misma. La unción había sido la ceremonia esencial de la coronación, que hacía del rey el ungido de Yahveh.¹² Los ornamentos del sumo sacerdote no son menos significativos: el turbante, sânÎp, que recibe Josué es un tocado real en Is 62:3; Eclo hebreo Eclo11:5;Eclo40:4;Eclo 46:16 así como el misnepet de los textos sacerdotales es llevado por el príncipe de Ez 21:31. Además Eclo 40:4 añade al sânîp del rey, el sis, la flor que adorna la frente del sumo sacerdote; el equivalente nezer es una insignia real en 2Sam1:10;2Re11:12; Sal89:40, y el sentido concreto que hemos determinado para nezer está confirmado por un salmo real, Sal 132:18; «su nezer florecerá». Se puede comparar la piedra preciosa de la corona de Milqom, que David pone sobre su frente, 2Sam12:30 y la piedra de Zac3:9. Finalmente, el pectoral ornado de piedras preciosas descrito en 28:15s, recuerda los ricos pectorales que llevaban los faraones y los reyes de Siria siguiendo su ejemplo, como lo demuestran los hallazgos de Biblos; es verosímil que fuese llevado también por los reyes de Israel.
Cuando desapareció la monarquía, este aparato real pasó al sumo sacerdote. Esto no significa sólo ni en primer lugar que el sumo sacerdote heredase las prerrogativas cultuales que se reconocían al rey; ya hemos mostrado que éstas eran limitadas. Esto significaba que el sumo sacerdote venía a ser el jefe de la nación y su representante delante de Dios, como lo había sido el rey. Además la ideología real del sumo sacerdote sólo se fue desarrollando poco a poco. Ya hemos visto que, por lo pronto, no había recibido la unción y, en el texto primitivo de Zac 6:9-14, la corona, ătârah, que es también un ornato real, cf. 2Sam 12:30; Jer 13:18; Ez 21:31 estaba destinada a Zorobabel, que sería revestido de la majestad real, se sentaría en un trono teniendo al sacerdote a su derecha; más tarde se transfirieron a Josué estas calificaciones reales introduciendo su nombre en lugar del de Zorobabel.
Bajo los asmoneos, el ideal se convirtió en realidad: los ocho jefes de la casa desde Jonatán hasta Antígono fueron a la vez sumos sacerdotes y jefes de la nación judía y, probablemente a partir de Aristóbulo I, en 104-103 a.C., asumieron el título de rey.
d) La sucesión de lus sumos sacerdotes. El advenimiento de los asmoneos marca, también desde otro punto de vista, un nuevo sesgo en la historia del sacerdocio. Una adición del cronista en el libro de Nehemías, Neh 12:10-11, da la sucesión de los sumos sacerdotes desde Josué hasta Yadduá, es decir, hasta el tiempo de Darío II, cf. Neh 12:22, o sea hasta unos 400 años a.C., puesto que Darío murió el año 405. Esta lista es quizá incompleta y supone arbitrariamente que la sucesión tuvo siempre lugar de padre a hijo, pero coincide con los informes dados en la memoria de Nehemías y, por lo que se refiere al penúltimo nombre, está confirmada por los papiros de Elefantina: Yohanán era sumo sacerdote en 411 y todavía en 408. No tenemos informes en absoluto sobre el siglo y medio que siguió. Además las noticias utilizables de Josefo y de los libros de los Macabeos permiten reconstruir la descendencia de los oníadas, desde Onías I a mediados del siglo III hasta Simón el Justo, elogiado por Eclo 50:1s, y Onías III, que era sumo sacerdote al advenimiento de Antíoco Epífanes en 175 a.C. Descartado por el nuevo rey y suplantado por su hermano Jasón, había de morir tres años más tarde, traidoramente asesinado, 2Mac 3-2Mac 4
No hay motivo de dudar que el sumo sacerdocio se conservase hasta dicha época en la descendencia de los sadoquitas, de la que Ohías ni es el último representante legítimo. Su hermano Jasón obtuvo el cargo ofreciendo dinero a Antíoco e introduciendo las costumbres griegas en Jerusalén, 2Mac 4:7-20. En adelante el pontificado estará comprometido en la política agitada de esta época. Jasón fue despojado del cargo por una mayor postura de Menelao, 2Mac 4:23-26, un benjaminita y, por tanto, ni siquiera sacerdote según el texto griego de 2Mac 3:4, cf. 4,23, más bien miembro de la clase de Bilgá, según la antigua versión latina, es decir, sacerdote de una familia sacerdotal de segundo rango, Neh 12:5.Ne 12:18. El intruso Menelao fue quien obtuvo que se diese muerte a Onías III, 2Mac 4:30-38; totalmente vendido a Antíoco Eplfanes sostuvo su política de helenización y se mantuvo en el puesto aun después de las primeras victorias de los Macabeos, pero no conservará más que una dignidad nominal. Antíoco V le hizo dar muerte, según 2Mac13:3-8. Fue reemplazado por Alcimo, que eja un aaronita, 1Mac 7:14, pero no sadoquita. Después de la caída de Antíoco v, Alcimo se hizo confirmar por Demetrio I, 1Mac 7:9; 2Mac 14:3-13. Tuvo cierta actividad en Jerusalén: estaba comenzando a derribar el muro que separaba los dos patios del templo ¹³ cuando murió de un ataque en 159 a.C., 1Mac 9:54-56. A continuación, el sumo pontificado quedó vacante por espacio de siete años.
Finalmente, Jonatán, hermano de Judas Macabeo y su sucesor en la lucha de la independencia, fue nombrado sumo sacerdote, άρχιερύς por Alejandro Balas, pretendiente al trono y pronto vencedor de Demetrio I, 1Mac 10:17-20. Jonatán vistió los ornamentos sagrados en la fiesta de los tabernáculos del año 152 a.C. Era al mismo tiempo sumo sacerdote y jefe de la nación, pues Alejandro no tardó en elevarlo a estratega y meridarca, es decir, gobernador militar y civil de Judea, 1Mac 10:65. Jonatán era de estirpe sacerdotal, su padre Matatías, el iniciador de la sublevación contra Antíoco Epífanes, era sacerdote del linaje de Yehoyarib, 1Mac 2:1. Pero era una familia oscura que debió únicamente al triunfo de los asmoneos el ser colocada por un corrector tardío a la cabeza de las clases sacerdotales de 1Cr24:7; no era una familia sadoquita y los partidarios fieles de la tradición pudieron considerar como ilegítimos a los sumos sacerdotes asmoneos. Por otra parte, el sumo pontificado desbordaba cada vez un título oficial del imperio seléucida y era instituido por el soberano, su función de gobernador civil y militar le lanzaba en medio de la lucha política. Simón, hermano de Jonatán, viene a ser sumo sacerdote, estratega y caudillo de los judíos, 1Mac 13:42, el pueblo le otorga el título de etnarca, 1Mac 14:47, que es más que estratega y menos que rey, título que le es reconocido por Antíoco VII, 1Mac 15:2. Juan Hircano, hijo de Simón, comienza a acuñar moneda después de haberse hecho independiente de la tutela seléucida y sus monedas llevan la leyenda: «Yehohanán, sumo sacerdote, jefe de la comunidad de los judíos.» Había estimado prematuro adoptar el título de rey, pero sus sucesores dieron este paso, ya Aristóbulo I según Josefo, pero ciertamente Alejandro Janeo según Estrabón y las monedas. La ideología real del gran sacerdote ganaba con ello, pero no así la religión, y los tradicionalistas no reconocieron ya en estos sumos sacerdotes políticos el espíritu de los Macabeos. Se formaron movimientos de oposición: hostilidad de los fariseos, secesión del grupo que fundó la comunidad de Qumrán.
Nuevo sesgo marca el fin de la dinastía asmonea con Antígono Matatías, último rey y sumo sacerdote en 40-37 a.C., y la llegada al poder de Herodes. El sumo pontificado pasa en adelante a manos del soberano que instituye y degrada a los sumos sacerdotes conforme a su capricho. Veintiocho sumos sacerdotes se sucederán así entre 37 antes y 70 d.C., escogidos en diferentes familias sacerdotales. Los miembros de estas familias que habían sido titulares del pontificado constituirán desde entonces una aristocracia sacerdotal, el grupo de los sumos sacerdotes, en plural, que aparece con frecuencia en el Nuevo Testamento. Pero con esto rebasamos los límites asignados a este libro.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.