2. Los calendarios religiosos
2. Los calendarios religiosos
En el fondo del culto ordinario del templo se destacaban las grandes fiestas anuales. El término general para «fiesta» es môed; el término designa un lugar y un tiempo fijos, una cita, y la tienda del desierto se llama 'ohel môed, «la tienda de la cita», luego designa una reunión y, finalmente, una asamblea de fiesta. La palabra se halla junto con el sábado o la luna nueva en Núm10:10; 1Cr23:31; Is1:14; Lam2:6; Os2:13, etc., como si, por distinción, estuviese reservada a las fiestas anuales, cf. Lev 23, 37-38. Pero la encontramos igualmente en Os2:13; Ez46:11, junto a hág, que se aplica especialmente a las tres grandes fiestas anuales. La palabra tiene, pues, un valor muy general: se extiende a todas las asambleas religiosas.
La palabra hâg, por el contrario, se reserva a las tres grandes fiestas de peregrinación; la raíz significa «danzar, dar vueltas», cf. Sal 107:27, y la palabra hace alusión a las procesiones y a las danzas que eran antiguamente ritos de peregrinación; los musulmanes llaman haý la peregrinación a La Meca.
El Antiguo Testamento contiene varias listas de fiestas repartidas a lo largo del año; son como otros tantos calendarios religiosos, que es interesante comparar, tomándolos en el orden probable de su composición. Esta visión de conjunto debe preceder al estudio particular de cada fiesta; suponemos aquí conocida la historia general del calendario israelita.⁸
a) El código elohísta de la alianza. El calendario más breve es el de Éx 23:14-17: «Tres veces durante el año harás el hâg para mí», y se enumera el hâg de lec massôt. los panes ácimos, durante siete días del mes de abib; el hâg del qâsîr, la «siega»; el hág del 'âsîp, la «recolección». La siega es la de los primeros cereales, la recolección es el encierro en los trojes de los frutos de los campos y de los huertos; se hace bese't haššânah. al principio del año, cuyo comienzo se fija en el otoño.⁹ El texto concluye: «Tres veces al año todos tus varones se presentarán delante del Señor Yahveh.» No es posible sacar de este texto, como se ha hecho recientemente, una obligación individual de tres peregrinaciones al año, en fecha que no se determina, independientemente de las tres grandes fiesas anuales que por sí mismas no serían peregrinaciones. El v.17 no hace más que repetir el v.14, donde regâlîm tiene el significado de «veces» y es sinónimo de pe'âmîm del v.17, cf. Núm 22:28.Nm 22:31-32.
b) El código yahvista de la alianza. Éx 34:18-23 da, en una forma ligeramente diferente, las mismas prescripciones: el hâg de los massôt durante siete días del mes de abib; el hâg de las šâbu'ôt, de las «semanas», para las «primicias de la siega» (qâsír) de los trigos; el hâg del âsîp, de la «recolección», que se hace a la teqûpat haššânah, al final del año.¹⁰ El texto tiene la misma conclusión que Éx 23:17: «Tres veces al año, todos tus varones se presentarán delante del Señor Yahveh, Dios de Israel.» Pero este calendario contiene también la ley de los primogénitos, v.Ex 34:19-20, y la del sábado, v.Ex 34:21, que se presentan aparte en el código elohísta, Éx 22:28-29 y Ex23:12.
Conviene notar que estos dos calendarios hablan de los massôt, pero no dicen nada de la pascua, que sólo se menciona después e inciden taimen te en Éx34:25, pero no en Éx23, a no ser que se quiera descubrir en Éx23:18, después de la conclusión del calendario. Las fiestas tienen marcadamente carácter agrícola y no están ligadas a un día determinado, por depender de las faenas de los campos que varían algo según las condiciones meteorológicas de cada año: el «comienzo del año» en Éx 23:16 y el «fin del año» en Éx34:22 son, pese a la aparente contradicción de los términos, expresiones equivalentes: es el paso de un año a otro en el sistema del año de otoño, el momento en que se acaba la recolección de los frutos. Esta imprecisión de los tiempos no es incompatible con el carácter comunitario de estas fiestas, pues los dos calendarios son anteriores a la centralización del culto: estas fiestas se celebraban en los santuarios locales y era fácil ponerse de acuerdo sobre las fechas teniendo en cuenta el estado de las faenas agrícolas en la región. Cuando los textos históricos hablan de una fiesta que debe reunir a «todo Israel» en un mismo santuario, registran una convocación por medio de mensajeros reales, 1Re8:1-2 bajo Salomón, 2Re23:1.2Re 23:21 bajo Josías, y 2Cr 30:1-6 la supone también bajo Ezequías.
c) El Deuteronomio. La ley de Dt16:1-17 conserva el mismo calendario, con una fórmula de conclusión idéntica a la de Ex 23:17 y Ex34:23: «Tres veces al año, todos tus varones se presentarán delante de Yahveh tu Dios», pero añade «en el lugar que Él habrá escogido», v.Dt 16:16, precisión que se había dado acerca de cada una de las fiestas, v.Dt16:2,Dt16:11,Dt 16:15: es la expresión de la centralización del culto impuesta por el Deuteronomio. Las tres fiestas son: la pascua, que en adelante está ya ligada a los massót, en el mes de abib, v.Dt 16:1-8 y Dt 16:16; el hâg de las sâbu'ôt, de las «semanas», cuyo nombre se explica luego: tiene lugar siete semanas después del corte de las primeras espigas, v.Dt 16:9-12; el hág de las sukkôt, de las «tiendas», en el momento en que se cosechan los productos del aire y del lagar, v.Dt 16:13-15.
El nombre de sukkót se da por primera vez a la fiesta de larecolección, pero no se le da explicación. Este calendario sigue todavía el año de otoño, como lo prueba su referencia al mes de abib, con su nombre cananeo. Las fechas son vagas.
d) La ley de santidad. Sólo en Lev23 se dan fechas precisas, conforme al año que comienza en primavera y con los meses designados por medio de números ordinales: entre Dt 16 y Lev 23 se situó la adopción del calendario babilónico.¹¹ Este capítulo de Lev23 plantea una difícil cuestión de crítica literaria. Ciertamente no procede de una redacción homogénea: tiene dos títulos, v.Lv 23:2 y Lv23:4, dos conclusiones, v. Lv 23:37 y Lv 23:44, dos ordenamientos sobre la fiesta de los tabernáculos, v.Lv 23:34-36 y Lv 23:39-43, y esta última no es tampoco homogénea; hay que distinguir por lo menos dos estratos en el capítulo, uno que representa la primera ley de santidad, que situamos en los últimos años de la monarquía, otro que representa añadiduras de la época de la cautividad y de la época posterior. La distribución de los versículos entre estas dos redacciones es insegura; nosotros proponemos, con reserva, atribuir a la forma antigua de la ley de santidad. Lev 23:4-8, la pascua, el 14 del primer mes, seguida de la fiesta de los ácimos, que dura siete días; Lev23:16-21a, la fiesta de las semanas, cincuenta días después de los ácimos; Lev23:34b-36, la fiesta de los tabernáculos, el 15 del séptimo mes, durante siete días, seguidos de un día de descanso solemnizado; Lev 23:37-38, conclusión. Las adiciones que, por lo demás, pueden contener elementos antiguos, conciernen: al sábado, v.Lv 23:3 (excluido por la conclusión primitiva, v. 38); a la fiesta de la primera gavilla, v.Lv 23:10-15; al primero del séptimo mes, v.Lv 23:24-25al día de las expiaciones, el 10 de este mismo mes, v.Lv 23:27-32; a otro ritual para la fiesta de los tabernáculos, v.Lv 23:39-43; a una nueva conclusión, v.Lv 23:44.
e) Ezequiel. Se puede formar un calendario religioso con las prescripciones que da para las fiestas: el primero del primer mes (del año de primavera), un sacrificio por el pecado del santuario, el 7 del mismo mes se renueva el sacrificio por las faltas de inadvertencia de los particulares. El texto griego da como fecha para este segundo sacrificio el primero del séptimo mes, lo cual está en armonía con Núm 29:1, y reparte las dos ceremonias entre las dos mitades del año, pero el texto hebreo es preferible: el segundo sacrificio señala la «octava», y todo junto constituye «la expiación por el santuario», Ez 45:18-20. La pascua, a la que aquí se califica como un hâg, se celebra el 14 del primer mes y dura siete días, en los que se ofrecen holocaustos y sacrificios por el pecado, v.Ez 45:21-24. Para la «fiesta» del séptimo mes y durante siete días se ofrece también el sacrificio por el pecado y el holocausto.
Además de la insistencia en los sacrificios de expiación, que es característica de Ezequiel, hay que notar aquí la omisión de la fiesta de las semanas y la mención de ceremonias de purificación al principio del año. Este ritual no aparece en ninguna otra parte y no parece que fuese aplicado jamás: las prescripciones ideales de Ezequiel fueron reemplazadas por las del código sacerdotal, Lev23, en su redacción más extensa, y Nm 28-Nm29.
f) El ordenamiento sacrificial de los Números. En efecto, el ordenamiento de Nm28-Nm29, descuidando a Ez45:18-25, comenta el ciclo litúrgico de Lev 23, con sus adiciones, y precisa qué sacrificios deben ofrecerse en cada circunstancia: el ritual cotidiano, Núm28:3-8; el sábado, Núm 28:9-10; la neomenia, Núm 28:11-15; la pascua y los ácimos, Núm 28:16-25; las semanas, Núm 28:26-31; el primero del séptimo mes, llamado «día de la aclamación», Núm 29:1-6; el día de las expiaciones, Núm29:7-11; la fiesta de los tabernáculos, Núm29:12-38. Este texto representa el orden completo de los sacrificios del segundo templo después de la época de Esdras.
g) Fiestas posteriores. Otras fiestas se añadieron luego al calendario religioso. El hecho de que estén fechadas según los nombres babilónicos de los meses, da a entender que son de origen tardío. Algunas tuvieron sólo una boga pasajera, como la que conmemoraba la toma de la ciudadela de Jerusalén por Simón Macabeo, el 25 de iyyar, o la fiesta de la leña destinada al altar, el 14 de ab, o la fiesta de Nicanor, el 13 de adar. Otras han subsistido hasta en el judaismo moderno, la fiesta de los purim, el 14 y 15 de adar, la fiesta de la dedicación, el 25 de kisleu. Estas fiestas se estudiarán juntamente con las fiestas posteriores a la cautividad.¹²
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