2. El mayordomo de palacio
2. El mayordomo de palacio
En la lista salomónica, Ahisar es 'âšer 'al habbayt, el mayordomo de palacio. El mismo título se da a Arsa, que tenía casa en Tirsá, en tiempo de Ela, rey de Israel, IRe16:9; a Obadyahu, ministro bajo Acab, 1Re18:3; a Yotam cuando reemplazó a su padre enfermo, el rey Ozías, 2Re15:5; a Sebna, que fue mayordomo de palacio bajo Ezequías, Is 22:15, reemplazado por EIyaquim, Is 22:19-20.
Dicho EIyaquim discutió con los enviados de Senaquerib bajo los muros de Jerusalén, 2Re18:18=Is36:3. Fuera de la Biblia, encontramos el título en la inscripción de una tumba de Siloé (el nombre es incompleto: ¿sería la tumba de Sebna? cf. Is 22:16) y en la impronta de un sello con el nombre de Godolías, que es sin duda el personaje que Nabucodònosor instaló como prefecto en Judá después de la toma de Jerusalén, 2Re 25:22; Jer 40:7, y que debió ser su mayordomo de palacio en tiempo del último rey de Judá, Sedecías. Recientemente se ha supuesto que el cargo era hereditario y que Godolías era descendiente de EIyaquim, mayordomo bajo Ezequías. Pero no parece que pueda deducirse de los textos.
En el vocabulario de los Paralipómenos, el equivalente podría ser el nêgîd habbayt, jefe del palacio, título dado, bajo Acaz, aun tal Azriqam, 2Cr 28:7.
El nombre semántico correspondiente en asirio y babilónico es el ša pân ěkall y en egipcio el mr pr. Se trata de altos funcionarios cuya autoridad parece limitarse al palacio real, intendentes del rey, sus mayordomos. En Israel, los poderes del mayordomo de palacio se extendían mucho más, y más que a las semejanzas verbales hay que atender a la analogía de sus funciones con las del visir egipcio. Éste se personaba cada mañana ante el faraón y recibía sus órdenes. Hacía abrir las «puertas de la casa real», es decir, las diferentes oficinas del palacio, y entonces comenzaba la jornada oficial. Por sus manos pasaban todos los negocios del país, todos los documentos importantes recibían su sello, todos los funcionarios estaban a sus órdenes. Gobernaba verdaderamente en nombre del faraón y, en ausencia de éste, lo reemplazaba. Es la dignidad con que el libro del Génesis nos presenta revestido a José: nadie superior a él fuera del faraón, al frente de todo el país de Egipto, custodio del sello real, Gén 41:40-44; ahora bien, para expresar esta dignidad la Biblia dice que el faraón lo puso «al frente de su casa», haciéndolo mayordomo de su palacio, Gén 41:40; Gn45:8.
El mayordomo de palacio tenía funciones análogas en la corte de Judá. Al anunciar la promoción de Elyaquim, dice Is 22:22:
Yo pongo la llave de la casa de David
sobre su espalda;
si abre, nadie cerrará;
si cierra, nadie abrirá.
Las instrucciones del visir se expresan de manera semejante: cada mañana «el visir hará abrir las puertas de la casa del rey para hacer entrar a todos aquellos que deben entrar y hacer salir a todos los que deban salir». Se pueden recordar también las palabras de Jesús a Pedro, visir del reino de los cielos, Mt 16:19. Como el visir egipcio, el mayordomo de palacio es el más alto funcionario del Estado: es el primero que se nombra en la enumeración de 2Re18:18; aparece él solo al lado del rey en 1Re 18:3, y Yotam lleva dicho título cuando desempeña la regencia del reino, 2Re15:5, como hacía el visir en ausencia del faraón.
Sin embargo, parece que el mayordomo sólo progresivamente ha ido subiendo hasta la categoría de primer ministro, y bien puede ser que, al principio, no fuera sino el intendente de palacio y de los dominios reales.⁵ Esto justificaría el título que llevaba y el que no se le nombre entre los grandes oficiales de David ni esté a la cabeza de la lista de los funcionarios de Salomón, el secretario y el heraldo del rey eran los representantes inmediatos del rey: no había plaza para visir.
En Is 22:15, al mayordomo de palacio, Sebna, se le llama también soken. Esta palabra se encuentra en la forma zukinu en dos glosas cananeas de las cartas de Amama para designar el comisario del faraón. En acádico, saknu designa, en primer lugar, el prefecto de Asur (šakîn mâti), después el gobernador de los países anexionados, y el término lo usan los faraones en su correspondencia en acádico. Esto no obstante, en Ras Samra, el skn (en escritura alfabética) o el šakîn mâti (en acádico) es un funcionario de Ugarit, aparentemente el primer funcionario del reino, lo que corresponde en Judá a la posición de Sebna, soken y mayordomo de palacio.
3. El secretario real
Hemos visto que la lista de los grandes oficiales de David comprendía un secretario, cuyos dos hijos ejercieron el mismo oficio bajo Salomón. Un edicto de Joás confía al secretario real el cuidado de recoger las contribuciones destinadas a la reparación del templo, 2Re12:11; cf. 2Cr24:11, y fue desempeñando este oficio como Safán, un siglo más tarde, se enteró del descubrimiento del libro de la ley, 2Re22:3.2Re22:8-10.2Re22:12; 2Cr34:15.2Cr 34:18.2Cr 34:20. El secretario Sebna es uno de los tres ministros que discuten con el enviado de Senaquerib, 2Re18:18.2Re18:37; 2Re19:2;Is 36:3.Is36:11.Is36:22. Los últimos secretarios de la monarquía nos son conocidos. Safán ocupaba dicho puesto en el año 662; fue reemplazado por Elisama en el año 604, Jer 36:12.Jer36:20, y en 588 el secretario era Yehonatán, Jer 37:15.Jer37:20.
Órgano indispensable del poder a partir de David, este funcionario era, a la vez, secretario privado del rey y secretario del Estado. Redacta la correspondencia externa e interna, anota el producto de las contribuciones, 2Re12:11; desempeña un papel importante en los negocios públicos. Es inferior al mayordomo de palacio: Sebna, que ocupaba este último puesto, Is22:15, es rebajado a la categoría de secretario, ls36:3, etc., pero viene inmediatamente después del mayordomo de palacio en 2Re18:18s;Is36:3s, y la misión que ambos realizan conjuntamente pone en juego la suerte del reino. El secretario Safán lleva al rey el libro de la ley encontrado en el templo, se lo lee y va a consultar, en su nombre, a la profetisa Huida, todo lo cual determina la reforma religiosa, 2Re23. Es ante el secretario Elisama donde se reúnen los altos dignatarios y donde se da lectura a las profecías de Jeremías, Jer36:11-20. La «sala del secretario» donde tiene lugar la reunión es evidentemente el despacho oficial, la cancillería del Estado. Durante el asedio de Jerusalén, el domicilio del secretario Yehonatán se convirtió en prisión pública, Jer 37:15.
En el Egipto del imperio nuevo, el título de «escriba real» es frecuente, sea solo, sea unido a otras funciones. Por encima de los innumerables escribanos, algunos escribas reales ocupan funciones de primer plano y se mezclaban en todos los negocios del Estado. El «escriba de los documentos reales» era uno de los cuatro detentores del sello durante la dinastía XIII; el «escriba real» realiza, junto con el visir y el heraldo, la encuesta sobre el pillaje de las tumbas en la época de Ramsés IX. El mismo personaje transcribe el gran edicto de Horemheb bajo el dictado inmediato del faraón. No hay duda de que el cargo israelita era una copia reducida del cargo que había en la corte de Egipto.
4. El heraldo real
Durante los reinados de David y Salomón, Josafat es mazkîr, y dicho cargo se ha perpetuado hasta el final de la monarquía, pues conocemos un Yoah, mazkîr de Ezequías, 2Re18:18.2Re18:37; Is 36:3.Is33:11.Is33:22, y otro Yoah, mazkir de Josaías según 2Cr 34:8. No es el archivero o analista del rey, como se traduce frecuentemente. Según el sentido de la raíz y su empleo en hifil, el mazkîr es el que llama, nombra, recuerda, da cuenta. El equivalente exacto se encuentra entre los títulos egipcios: el whm.w es «el que repite, llama, anuncia», el heraldo del faraón. Reglamenta las ceremonias de palacio, introduce en las audiencias; pero su cargo sobrepasa en mucho al moderno jefe de protocolo: anuncia al rey lo relacionado con el pueblo y el país e, inversamente, transmite al pueblo las órdenes del soberano, del cual él es el intérprete auténtico. Cuando el faraón se desplaza, él lo acompaña, cuida de su persona y prepara las paradas de las distintas etapas.
De la misma manera, en Israel, el heraldo es un funcionario muy distinguido: la misión encargada de recibir al emisario de Senaquerib, personaje también distinguido, comprende sólo «al mayordomo de palacio, al secretario y al heraldo del rey, 2Re 18:18. Merece ser notado que en el grave incidente de la violación de las tumbas en tiempo de Ramsés IX, los tres dignatarios egipcios correspondientes, el visir, el escriba real y el heraldo, son nombrados en el mismo orden como encargados de presidir la encuesta. Este paralelismo confirma las comparaciones hechas y subraya la influencia egipcia en la organización del reino de Judá.
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