capitulo 23
CAPITULO XXIII
45. Reducid siempre a los secretos juicios de Dios cuanto referirse pueda al mal hereditario que los niños al nacer traen de Adán, como el que éste sea bautizado y aquél muera sin el bautismo; igual que conservar en la vida al bautizado que Dios sabe ha de ser un impío y que el otro. bautizado también, se lo lleva Dios de esta vida para que la maldad no pervirtiese su inteligencia y el engaño no extraviase su alma. Y no llaméis a Dios injusto ni ignorante, porque en El está la fuente de la sabiduría y justicia. Más bien, como al principio de este libro os he exhortado, sentid la vocación a la que habéis llegado, pues Dios os lo revelará, si no en esta vida, ciertamente en la otra, porque nada hay encubierto, que no haya de ser manifestado; ni oculto que no haya de saberse. Cuando, pues, oigáis que dice el Señor: Yo Jehová engañé al tal profeta, y lo que dice el Apóstol:De quien quiere tiene misericordia, y al que quiere endurecer, endurece, entended en el permitir que aquél sea seducido o endurecido; entended, digo, sus méritos malos, como en el compadecerse del otro entender debéis la gracia de Dios, que no vuelve mal por mal, sino bien por mal, y esto confesadlo fiel e indubitablemente. Y no creáis a Faraón sin libre voluntad porque en muchos lugares de la Sagrada Escritura leáis: Yo endurecí a Faraón; o endurecí o endureceré el corazón de Faraón. De hecho, el corazón de Faraón se endureció, porque así lo dice la Escritura al contar que desapareció de los egipcios el tábano: Mas Faraón endureció aun esta vez su corazón, y no dejó ir al pueblo. De esta manera, Dios, por su justo juicio, endureció el corazón de Faraón, y éste se endureció por su libre albedrío. Estad, pues, ciertos que no trabajaréis en vano si aprovecháis en el buen propósito perseverando hasta el fin. El Señor, que a los suyos no da ahora según sus obras, entonces a cada uno le dará según sus méritos. De hecho, Dios dará mal por mal, porque es justo, y bien por mal, porque es bueno, y bien por bien, porque bueno y justo es. Únicamente no dará mal por bien, porque injusto no es. En resumen: dará mal por mal, es decir, pena por pecado; bien por mal, o gracia por la iniquidad, y bien por bien, lo que equivale a gracia por gracia.
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