74º Si Dios perdona del todo, ¿por qué el Purgatorio?
Un muchacho hindú, perteneciente a una alta casta, se enamoró una vez de una muchacha de una tribu aborigen. La diferencia social era grande, pero el muchacho la amaba de veras y decidieron casarse. Sólo había un pequeño obstáculo externo: la muchacha, según la costumbre de su tribu, se había tatuado, de pequeña, la frente y las mejillas. Lo hicieron porque era una costumbre de su tribu e incluso para destacar mejor su belleza juvenil. Pero, lo que era belleza para unos, era más bien costumbre 'poco civilizada' para la sociedad a la que pertenecía el muchacho. Él no podía casarse con una mujer 'tatuada'. Su amor encontró la solución. Llevó a la muchacha a especialistas de cirugía estética, que le hicieron transplante de piel, con lo que el rostro le quedó totalmente limpio y bellísimo.
Pero el problema se volvió a replantear después de algunos años. Las raíces del tatuaje habían quedado ocultas bajo la piel nueva, ; pero, de algún tiempo, comenzaron a aparecer algunos puntos, algunas líneas y, al final, el dibujo entero del antiguo tatuaje. No había remedio para limpiar el rostro. La sociedad 'educada' rechazó el rostro aborigen, y el marido, con gran pena suya, tuvo que divorciar de ella.
No es así cuando Dios perdona nuestras culpas. Podemos decir, hablando humanamente, que Dios se olvida para siempre de nuestros pecados y nunca más nos los echará en la cara. Nuestros pecados son como la cera de la vela que se disuelve al quemarse de a poco sobre el altar, o como un archivo de la computadora que de improviso, por un virus desconocido, desaparece y ya no se puede recuperar.
La verdad de fe del purgatorio no significa que Dios no perdona del todo nuestras ofensas, como si se quedara rencoroso y no supiera olvidarlas. Significa, en cambio, que nuestro arrepentimiento no es suficientemente puro y completo y tenemos que purificarnos ante de ser admitido a la presencia de Dios. La suciedad espiritual que nos queda no depende de Dios que no sería capaz de perdonar del todo, sino de nosotros.
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